El Menú Que Otros Preparan

Los par­ti­dos polí­ti­cos vene­zo­la­nos car­gan con la culpa de cual­quier cosa. Se les acusa de pavi­men­tar la vía que nos con­dujo a Chá­vez. De secues­trar el dere­cho de los ciu­da­da­nos a deci­dir. De per­ver­tir la polí­tica. De espan­tar los sue­ños y ahu­yen­tar a la gente. Casi todo el mundo se cree con dere­cho a lapi­dar­los. Se les enjui­cia por los peca­dos que han come­tido y por los que no. Es casi un deporte que se prac­tica en cual­quier medio. Des­po­tri­car de ellos como que da caché. La his­to­ria, sin embargo, ha rati­fi­cado una y otra vez que sin par­ti­dos polí­ti­cos fuer­tes la demo­cra­cia no pasa de ser una mera ficción.

Al emi­tir jui­cios con­tra los par­ti­dos polí­ti­cos se comete con fre­cuen­cia un error de per­cep­ción. Se iguala el papel de las orga­ni­za­cio­nes par­ti­dis­tas con la actua­ción de algu­nos de sus diri­gen­tes. Se con­funde la tor­peza del jinete con la natu­ra­leza de la cabalgadura.

En efecto, muchos diri­gen­tes de nues­tros par­ti­dos han come­tido erro­res. Errare huma­num est. En no pocos casos, con­vir­tie­ron a los par­ti­dos en casas de empeño. En cen­tro de oscu­ras manio­bras y sos­pe­cho­sas nego­cia­cio­nes. Han ale­jado al ciu­da­dano común de la lucha par­ti­dista. Aquél ter­mina refu­giado en una mullida indi­fe­ren­cia, inte­rrum­pida ape­nas por un incen­dia­rio dis­curso de sobre­mesa, alguna pedrada inte­lec­tual por las redes socia­les o una men­tada de madre frente al tele­vi­sor. Pero de allí no pasa. Uno ter­mina deam­bu­lando plá­ci­da­mente por su zona de confort.

El error de per­cep­ción con­duce a un error de acti­tud. Cuando algún par­tido quiere lavarse la cara, se piensa que el agua y el jabón ya están con­ta­mi­na­dos. Cuando algún otro está rom­piendo el cas­ca­rón, se supone que la cria­tura viene con defor­ma­cio­nes con­gé­ni­tas. Cuando una orga­ni­za­ción de la socie­dad civil busca reac­ti­var el entu­siasmo por la polí­tica, se la ve como hechura de ilu­sos… Cual­quier jus­ti­fi­ca­ción parece buena para no comprometerse.

Que cua­tro de cada diez vene­zo­la­nos se abs­tenga en toda elec­ción es sín­toma de una fatal indi­fe­ren­cia. Y no es excusa el hecho de que en otros paí­ses suceda lo mismo. Deja­mos que otros deci­dan por noso­tros. Aun­que la acción del gobierno nos afecte a todos. Nos mon­ta­mos en un barco con capi­tán y carta de nave­ga­ción que otros esco­gie­ron. Ya habrá tiempo de caer­les a pedra­das, pen­sa­mos. El país, mien­tras tanto, con­ti­núa su mar­cha inde­te­ni­ble hacia nadie sabe dónde.

En el inte­rior de los sec­to­res demo­crá­ti­cos, el pano­rama no es menos gris. Todo el mundo clama por elec­cio­nes pri­ma­rias para esco­ger can­di­da­tos a cual­quier cargo. Hace­mos gár­ga­ras con la par­ti­ci­pa­ción. Nos rebe­la­mos con­tra las deci­sio­nes impues­tas por los par­ti­dos polí­ti­cos… Pero a la hora de mani­fes­tar nues­tra volun­tad, pre­fe­ri­mos que­dar­nos en casa. Viendo el juego desde las tri­bu­nas. Y, por supuesto, cues­tio­nando a los juga­do­res, a los mána­gers y al árbi­tro. Argu­men­ta­mos que vota­re­mos por cual­quiera que salga electo en las pri­ma­rias. O nos abs­te­ne­mos, que es más chic. O sea, nue­va­mente, deja­mos la deci­sión a unos pocos. Al final, para las elec­cio­nes defi­ni­ti­vas, asis­ti­re­mos a un almuerzo en el que se sirve un menú que otros prepararon.

Hay dos tareas com­ple­men­ta­rias que par­ti­dos, orga­ni­za­cio­nes de la socie­dad civil, y gru­pos orga­ni­za­dos de elec­to­res tie­nen por delante: repen­sarse y fomen­tar la par­ti­ci­pa­ción. Dotar a la polí­tica de una dimen­sión ética. Moti­var a la gente a salir de la zona de con­fort. A prac­ti­car ciu­da­da­nía… El agua tur­bia de un pro­yecto atra­bi­lia­rio, mili­ta­rista y anti­de­mo­crá­tico, está lamiendo los pies de todo el mundo. Esa agua des­com­puesta se ha lle­vado vidas, bie­nes, pro­yec­tos, futuro. Esta­mos obli­ga­dos a achi­car jun­tos. No queda de otra: o nos sal­va­mos uni­dos o nos aho­ga­mos de a uno. La indi­fe­ren­cia, en este caso, es una mala decisión.

Autor: Daniel Romero Pernalete

Enviar a un amigo





Enviar a un amigo


No hay comentarios en “El Menú Que Otros Preparan”  

Deje un comentario