¿La Argentina en paz?

No hay hoy gue­rra en Argen­tina y aún así muere gente. Mue­ren por día alre­de­dor de 8 chi­cos que no lle­gan al segundo año de vida – pobres, por supuesto — por la causa con­creta de una subali­men­ta­ción a la que una correcta polí­tica de estado haría evi­ta­ble. Y los que supe­ran la des­nu­tri­ción pero no sus con­se­cuen­cias sue­len ter­mi­nar reven­ta­dos, algu­nos años des­pués, por el paco o por una bala a causa de la nece­si­dad de pro­veerse de algo que le haga olvi­dar que ellos están mar­gi­na­dos de la socie­dad, que para ellos la exce­len­cia, sea en edu­ca­ción o en salud, es una pala­bra que jamás sabrán que sig­ni­fica. Qui­zás esta masa­cre de niños y jóve­nes, que algún gra­cioso deno­mi­na­ría sen­sa­ción, sea un impen­sado plan maes­tro para evi­tar la inse­gu­ri­dad que sobre­ven­dría si estos chi­cos pasa­ran de los 12 años.

No hay gue­rra en Argen­tina, pero mue­ren jubi­la­dos, nadie se anima a pre­ci­sar el número, por la causa con­creta que 1.250 $ al mes ni siquiera alcan­zan para ser con­si­de­ra­dos pobres. Qui­zás sea este un tra­bajo de higiene social que ni siquiera fue pro­yec­tado, que salió al tun-tun pero que, sos­te­nido por el veto al 82% móvil, no es otra cosa que ace­le­rar el pase al soca­vón eterno a unos vie­jos que ya no pro­du­cen y son una carga para el erario.

No hay gue­rra en Argen­tina, pero cual­quiera sabe que abun­dan, por varia­das cau­sas, los des­qui­cia­dos que le pue­den meter un tiro en la cabeza por diez pesos a cual­quier infe­liz que haya tenido la mala suerte de toparse con ellos. Decir que los argen­ti­nos están hoy detrás de las rejas es para quie­nes debe­rían con­tro­lar la situa­ción pro­ve­yendo segu­ri­dad a los argen­ti­nos sólo una alu­ci­na­ción. Que los argen­ti­nos estén más arma­dos que hace años es una reali­dad que cual­quier buró­crata del RENAR puede corroborar.

No hay gue­rra en Argen­tina pero des­a­pa­rece gente. En espe­cial muje­res. No hay esta­dís­ti­cas con­fia­bles sobre el número de desaparecidas/os por­que los gobier­nos, tanto nacio­nal como pro­vin­cia­les, saben que acep­tar “desa­pa­ri­cio­nes en demo­cra­cia” aun­que sean pro­du­ci­das por avi­sa­dos pro­xe­ne­tas sig­ni­fi­ca­ría que, más allá de una igno­mi­nia, nada han hecho para evi­tar la trata de per­so­nas ni la segu­ri­dad de ellas.

No hay gue­rra en Argen­tina pero como si estu­vié­ra­mos inmer­sos en una, el País se ha con­ver­tido en el paraíso de cual­quier tra­fi­cante, desde influen­cias a dro­gas. Las fron­te­ras han dejado de exis­tir y lo único que nos falta es una ley pro­tec­tora o un DNU bie­na­ven­tu­rado para que el lavado de dinero deje de ser una “acti­vi­dad clan­des­tina” y se con­vierta en una polí­tica de estado.

No hay gue­rra en Argen­tina pero han gene­rado, desde un mise­ra­ble atril, tanto odio que sólo nos falta lle­var una pis­tola en el bol­si­llo “por lo que putas pudiera”. Han lle­nado el País de vic­ti­mas de pri­mera y segunda, de répro­bos y ele­gi­dos, de muer­tos que deben ser inol­vi­da­bles por ley y resar­ci­dos eco­nó­mi­ca­mente y otros a los que si se pudiera les nega­rían hasta una tumba anó­nima, de vic­ti­ma­rios ale­ves y ase­si­nos mara­vi­llo­sos y aun­que no hay gue­rra en Argen­tina pare­ce­ría que nos apro­xi­ma­mos a algo así.

Este es el País que hoy tene­mos. Lo que se ha dicho pre­ce­den­te­mente sucede en toda su geo­gra­fía, pero sus víc­ti­mas prin­ci­pa­les — a las que segu­ra­mente más tem­prano que tarde les pasará tener un hijo des­nu­trido, una hija secues­trada, un pariente adicto o el balazo con­sa­bido en la cabeza cuando a las 4 de la mañana espe­ran un ómni­bus para ir a su tra­bajo — son ese 25 ó 30 % de pobres, nada más que unos 10 ó 12 millo­nes de argen­ti­nos que saben que todo lo que pue­den espe­rar de un modelo far­sante son las men­ti­ras inmo­bi­lia­rias de los tro­va­do­res de los dere­chos huma­nos empe­ña­dos hasta el tué­tano en revan­chas ideo­ló­gi­cas o en lle­narse los bol­si­llos o sino espe­rar la dádiva infame de un “plan” que le per­mi­tirá agre­garle una tela de poli­eti­leno más al tugu­rio mise­ra­ble donde pasa sus días.

Autor: José Luis Milia

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2 Comentarios en “¿La Argentina en paz?”  

  1. 1 maria nocallas

    Abert Eis­tein “ES DE IDIO­TAS INSIS­TIR POR EL MISMO CAMINO ESPE­RANDO RESUL­TA­DOS DIFE­REN­TES“
    Abert Eis­tein “ES DE IDIO­TAS INSIS­TIR POR EL MISMO CAMINO ESPE­RANDO RESUL­TA­DOS DIFE­REN­TES“
    Abert Eis­tein “ES DE IDIO­TAS INSIS­TIR POR EL MISMO CAMINO ESPE­RANDO RESUL­TA­DOS DIFE­REN­TES“
    … Acuer­dense de ésto al momento de votar!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  2. 2 Enrique Orriols

    CON TODO RES­PETO SEÑORA, SEÑOR, EN LA ARGEN­TINA QUE YO VIVO HAY UNA GUE­RRA CIVIL QUE YA ESTA DURANDO MÁS QUE LAS QUE HE CONO­CIDO. SI EN MI TV, TODOS LOS DIAS, A TODA HORA, VEO CIVI­LES MUER­TOS POR OTROS CIVI­LES, ES UNA GUE­RRA CIVIL. HOY NO HAY EJÉR­CITO AL QUE CUL­PAR, NI MARINA, NI AERO­NÁU­TICA, NI GEN­DAR­ME­RIA, NI POLI­CÍA CON LAS ATRI­BU­CIO­NES ESPE­CÍ­FI­CAS QUE DEBEN TENER. ESAS FUER­ZAS DE SEGU­RI­DAD DEBEN TENER NO SOLO ATRI­BU­CIO­NES SINO ORDE­NES PARA ACTUAR CON­FORME LO INDI­CAN SUS PRO­PIOS REGLA­MEN­TOS. UN SALUDO RES­PE­TUOSO A TODOS LOS OPI­NAN­TES Y DIREC­TI­VOS DE ESTA PAGINA. enrique

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