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El Ultimo Reducto
Los argentinos estamos acostumbrados a vivir en la anomia. Esto se potencio exponencialmente a partir de la era K. No sirve encogerse de hombros y decir “somos así”, lo correcto es decir “no debemos ser así”, Porque “ser así”, no es gratis. El precio lo estamos pagando y lo seguiremos pagando en futuras generaciones si damos a tiempo el giro copernicano que en ese sentido debemos dar.
El desapego a la ley parte del pésimo ejemplo que desde el poder baja a la sociedad, en sucesivas y frecuentes burlas a la misma. El flagelo de la inseguridad, no es ajeno a ello.
El deporte era una reserva de esperanza en ese sentido. Porque el deporte enseña y obliga a respetar normas. Se sancionan faltas, hay tarjetas amarillas, tarjetas rojas, suspensiones disciplinarias, sanciones económicas, descensos y ascensos, lugares en competencias superiores, premios y castigos.
También hay lugar para el “fair play”. Pero los tentáculos del populismo, llegaron también a este reducto donde aun imperaban normas, premios y castigos. Confieso que, al descender River, Gimnasia de La Plata, Huracán y Quilmes, celebre una apuesta entre amigos que algo saldría de la galera de la demagogia para neutralizar por decreto lo que se había perdido en la cancha. En la competencia deportiva. El “decreto” llego. Da lo mismo jugar bien que jugar mal. Da lo mismo administrar bien, que administrar mal. Cambalache en su esplendor. Era muy obvio. Gimnasia es Cristina. Quilmes, Anibal. River y Huracán, muchos votos.
La dictadura Grondoniana, leal aliada del régimen K, utilizando una vez mas la caja de los jubilados, han dado por tierra con el principal atractivo de la competencia deportiva: ganar o perder. Con armas limpias. Haciendo las cosas mejor que el rival. Con todo lo nefasto que el mensaje encierra.
Autor: Gustavo Colla
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