Un Millón De Amigos

El Colum­nista Invi­tado de Hoy : Lic. Clau­dio Valdez

Una memo­ra­ble can­ción bra­si­leña, obra de Roberto Car­los, decía: “Yo quiero tener un millón de ami­gos”. Expre­saba en sus estro­fas las bue­nas ansie­da­des de los jóve­nes de aque­llas épocas en que dan­za­ban a sus sones. Con ale­gría apor­ta­ban sin pen­sarlo a la con­fra­ter­ni­dad, cor­dia­li­dad y resul­ta­ban moti­va­dos a la mutua soli­da­ri­dad como forma de vida. La mayo­ría de los jóve­nes lati­noa­me­ri­ca­nos no eran hos­ti­les en esos tiem­pos para con el resto del mundo, desde que las can­cio­nes de pro­testa no resul­ta­ban “cul­tura nacio­nal”. Aque­lla juven­tud ilu­sio­naba una vida sin fron­te­ras y con paz como con­quista de con­creta segu­ri­dad. Hasta aquí la norma gene­ral, que siem­pre es con­fir­mada por las redu­ci­das y raras excep­cio­nes: gru­púscu­los de per­ver­ti­dos aso­cia­les polí­ti­cos y cul­tu­ra­les que se con­ver­ti­rían en terro­ris­tas, gue­rri­lle­ros y contraculturales.

La pala­bra “amigo” es un con­cepto uni­ver­sal que denota afecto, afi­ni­dad, cone­xión y a ello se refe­ría el can­tau­tor seña­lado, entre otros tan­tos poe­tas que desde antaño y con pos­te­rio­ri­dad exal­ta­ron la amis­tad como supe­rior vir­tud humana: “Los ami­gos se cotizan/ en las malas y en las bue­nas” canta el tango “Pre­pa­rate pa´l domingo” (1931).

El fenó­meno de la socie­dad de masas, carac­te­rís­tico del siglo XX, posi­bi­litó que gran­des con­jun­tos huma­nos se rela­cio­na­ran de modos que desde enton­ces resul­ta­rían habi­tua­les. La pro­pa­ganda, publi­ci­dad y nue­vos even­tos depor­ti­vos, polí­ti­cos, artís­ti­cos y de la cul­tura en gene­ral, ade­más del perio­dismo escrito y oral poten­ciado por medios elec­tró­ni­cos, pre­sen­ta­ron a los hom­bres nue­vas for­mas de comu­ni­carse con inten­si­dad y extensión.

En cues­tio­nes eco­nó­mi­cas y polí­ti­cas se tornó impor­tante el peso numé­rico de sus par­ti­ci­pan­tes, pre­fe­ren­cias y volun­ta­des. “Mer­ca­dos” y “par­ti­dos” atra­je­ron la aten­ción de estu­dio­sos y espe­cia­lis­tas, pero la mayo­ría de pro­duc­to­res, con­su­mi­do­res y ciu­da­da­nos no toma­ron debida con­cien­cia de la capa­ci­dad de sus mutuas accio­nes para los cam­bios que habían comen­zado a operarse.

Si como se señaló, “amigo” es cone­xión y afi­ni­dad; en nues­tro tiempo tam­bién “tener un millón de ami­gos” se pre­senta omi­tido como reali­dad incons­ciente, a pesar de la nece­sa­ria y extrema inter­de­pen­den­cia para lograr la sub­sis­ten­cia. Todos los sec­to­res socia­les son impres­cin­di­bles, requi­rién­dose ade­más nego­cios com­ple­men­ta­rios con el mundo externo para lograrlo. Mal hacen enton­ces las fac­cio­nes polí­ti­cas que pro­mue­ven con­fron­ta­ción, debido a que la demanda de mayor cola­bo­ra­ción es impe­riosa nece­si­dad del hom­bre actual y la misma no puede ser satis­fe­cha mediante con­flic­ti­vi­dad: valga, a modo de ejem­plo, que la disputa elec­to­ral del mundo moderno es una forma de com­pe­ten­cia reglada para supri­mir la conflictividad.

En con­se­cuen­cia, el hom­bre de hoy al for­mar parte de múl­ti­ples orga­ni­za­cio­nes, amplia­das socie­da­des y depen­der de dis­tin­tas nacio­nes tiene al menos, de modo impen­sado, “un millón de ami­gos” a quie­nes segu­ra­mente no acos­tum­bra expre­sar afecto, pero que tam­poco nece­sita con­fron­tar como pre­ten­den frus­tra­das ideo­lo­gías dia­léc­ti­cas (de opo­si­ción) por­que… ¡“los ami­gos se coti­zan / en las malas y en las buenas”!.

Autor: Lic. Claudio Valdez

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Un comentario en “Un Millón De Amigos”  

  1. 1 maria nocallas

    PEDIDO AL PRÓ­XIMO PRE­SI­DENTE DE LA NACION:
    Una de las cosas que pido al nuevo pre­si­dente de la Repú­blica es que se le quite el nom­bre de Kir­ch­ner a la prin­ci­pal ave­nida de Rio Galle­gos , que siem­pre se llamó Roca. Es impo­si­ble que figure el nom­bre de Kir­ch­ner, ya que todos los san­ta­cru­ce­ños sabe­mos que ladro­neo desde su lle­gada al poder, tanto de Sta. Cruz como de pre­si­dente, millo­nes y millo­nes que fue­ron a parar a sus bol­si­llos. Ade­más de lo fon­dos de las rega­lías de Sta. Cruz que nunca se supo donde están… bueno sabe­mos que estan en las ARCAS DE LOS KIRCHNER…

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