El extraño “triunfo” del oficialismo

Los resul­ta­dos de las lla­ma­das “elec­cio­nes pri­ma­rias” que se lle­va­ron a cabo en la Argen­tina, con­fir­man algu­nas de las tesis que hemos venido sos­te­niendo en estos últi­mos tiem­pos a con­tra­mano (por lo que sabe­mos) de la opi­nión de la mayo­ría de los ana­lis­tas políticos.

Hemos ya expre­sado en otra parte[1] nues­tro escep­ti­cismo en cuanto a las bon­da­des celes­tia­les del meca­nismo demo­crá­tico enten­dido este como sis­tema de medi­ción de la volun­tad popu­lar. En el mejor de los casos, este sis­tema de medi­ción se agota en el mismo acto elec­to­ral, para disi­parse una vez con­cluido este.

En este con­texto, el “triunfo” del ofi­cia­lismo K en un marco de aguda cri­sis como es en el que se halla la Argen­tina, sólo puede expli­carse por dos vías, a saber:

1.de la socio­lo­gía y la psi­co­lo­gía de masas, fuera ya de la órbita de los meca­nis­mos mera­mente demo­crá­ti­cos y/o polí­ti­cos. Lo que no encuen­tra una razón polí­tica, ni eco­nó­mica, ni lógica, hay que bus­carla en la socio­lo­gía y la psi­co­lo­gía. O bien :

2. el fraude elec­to­ral o comu­ni­ca­cio­nal. Este último está vin­cu­lado con el ante­rior como veremos.

El ofi­cia­lismo se ha carac­te­ri­zado siem­pre, desde su ascenso al poder por su fuerte y per­sis­tente pro­pa­ganda, en pos de con­ven­cer a todo el mundo de la “bon­dad” de sus actos y del éxito de sus polí­ti­cas. A su turno, el argen­tino medio es pro­fun­da­mente sus­cep­ti­ble a este tipo de influen­cias, habida cuenta su ele­vado grado de inge­nui­dad, que lo lleva a nive­les mayo­res de cre­du­li­dad, todo lo cual, lo con­duce con extrema sen­ci­llez a dar por cierto todo aque­llo que se repite locuaz­mente con la sufi­ciente fre­cuen­cia y cadencia.

El gobierno de turno viene uti­li­zando esta téc­nica per­sua­siva prác­ti­ca­mente desde su ya lejano acceso al poder. Es decir, con­ti­nua­mente, con per­sis­ten­cia y por largo tiempo.

Ese fino tra­bajo psi­co­ló­gico, ha logrado neu­tra­li­zar el impacto nega­tivo de la cri­sis eco­nó­mica, polí­tica, edu­ca­tiva y moral en la que este mismo gobierno ha sumido al país a par­tir del inicio de su ges­tión, des­viando la aten­ción del ciu­da­dano medio desde las ver­da­de­ras cau­sas (polí­ti­cas desas­tro­sas del pro­pio gobierno) hacia fac­to­res aje­nos a este. En otros tér­mi­nos, el “éxito” del gobierno radica en esta cam­paña de lavado de cere­bro que le ha per­mi­tido des­vin­cu­larse –en el sub­cons­ciente colec­tivo– de las desas­tra­das polí­ti­cas que ha venido imple­men­tando desde sus mis­mos comienzos.

La téc­nica no es en modo alguno nove­dosa, la mayo­ría de los polí­ti­cos de la his­to­ria han echado mano a ella, siendo el caso más para­dig­má­tico –posi­ble­mente– el del Minis­tro de Pro­pa­ganda del Par­tido Nazi Ale­mán Joseph Goeb­bels, quien con­sa­gró la fór­mula por la cual sos­te­nía (pala­bras más, pala­bras menos) que “Una men­tira repe­tida la sufi­ciente can­ti­dad de veces, pasaba a con­ver­tirse en una reali­dad”. Si esta téc­nica sur­tió efecto sobre la mente de millo­nes de ale­ma­nes, pue­blo culto si lo hubo en todas las épocas y lo hay, ¿por qué no habría de hacerlo sobre la de los argen­ti­nos, los cua­les –por tér­mino medio-, no pue­den des­ta­carse en casi nada cul­tu­ral? (aun­que el argen­tino medio crea que si).

Si ana­li­za­mos lo que se ha dado en lla­mar la “ges­tión de gobierno” de la Sra. Kir­ch­ner lo único que pode­mos encon­trar, son sus inter­mi­na­bles pero­ra­tas (mal lla­ma­dos dis­cur­sos). En la his­to­ria polí­tica argen­tina, posi­ble­mente, haya batido records de horas frente al micró­fono o las cáma­ras de TV.  Lo que le dio a Goeb­bels exce­len­tes resul­ta­dos para Hitler y su par­tido, ¿Por qué no iba a repor­tár­se­los a ella sobre un pue­blo como el argen­tino, muchí­simo más cré­dulo que cual­quiera otro?

Si la ante­rior expli­ca­ción no fuera exacta, habría que pen­sar, pues, en el fraude elec­to­ral, hipó­te­sis que de nin­gún modo resulta des­ca­be­llada, ya que se hizo uso de él (en una medida no poco impor­tante) en la ante­rior elec­ción pre­si­den­cial nacio­nal. Pero a nues­tro jui­cio, más impor­tante es el fraude comu­ni­ca­cio­nal, esto es: la fal­se­dad en la infor­ma­ción trans­mi­tida. Este último, no nece­sita del fraude elec­to­ral en sí mismo, sino que sólo le basta dar a cono­cer resul­ta­dos dife­ren­tes a los reales. Lo que en una elec­ción nacio­nal no es tan difí­cil obte­ner, en vir­tud de la dis­per­sión de las fuen­tes de información.

Cuando reci­bi­mos una infor­ma­ción X (por ejem­plo, Fula­nito obtuvo X votos) rara vez pode­mos com­pro­bar la vera­ci­dad de la data. En el mejor de los casos, si fui­mos fis­ca­les de alguna mesa elec­to­ral, sólo pode­mos estar segu­ros (a veces) de los resul­ta­dos regis­tra­dos en nues­tra mesa. Sin embargo, cuando se trata de una mesa vecina, ter­mi­na­mos con­fiando en los datos que como “fina­les” nos trans­mi­ten otros (fis­ca­les o pre­si­den­tes de mesa). Si exten­de­mos el ejem­plo al resto de las mesas del cir­cuito, cir­cuns­crip­ción, dis­trito, etc. el resul­tado será siem­pre el mismo: con­fia­mos “de buena fe” en los datos que otros (que muchas veces ni siquiera cono­ce­mos) nos dan. Estos datos que obte­ne­mos “de buena fe” en las mesas, son los que se trans­mi­ten a la prensa, los que –a su turno-, son los que los medios retrans­mi­ten a la ciu­da­da­nía toda. Si ana­li­za­mos toda la cadena de trans­mi­sión, obser­va­re­mos que nin­guno de los esla­bo­nes de la misma cons­tató y com­probó per­so­nal y empí­ri­ca­mente la vera­ci­dad de los datos reci­bi­dos del esla­bón pre­ce­dente. Sim­ple­mente, cada esla­bón de la cadena los toma como “bue­nos” y “fia­bles”. Y punto.

Ahora bien, si el dato ori­gi­nal es falso o, siendo ver­da­dero, se fal­sea total o par­cial­mente en alguna de las eta­pas de trans­mi­sión y retrans­mi­sión, el resul­tado final será un con­junto de datos vicia­dos o direc­ta­mente fal­sos en su tota­li­dad, ya sea en su ori­gen o bien en alguna de las eta­pas posteriores.

El pro­ceso des­cripto ante­rior­mente es inevi­ta­ble, por­que dada la enorme masa de datos a compu­tar, nin­guna per­sona puede huma­na­mente en forma indi­vi­dual enca­rar una minu­ciosa tarea de com­pro­ba­ción de voto por voto, mesa por mesa, cir­cuito por cir­cuito, dis­trito por dis­trito, etc. No queda más salida que creer o no creer en lo que otros que afir­man X resul­tado nos dicen. En resu­mi­das cuen­tas, no es huma­na­mente posi­ble tener cer­teza alguna, empí­rica y per­so­nal­mente com­pro­bada, acerca de la reali­dad de X resul­tado, sea posi­tivo o nega­tivo. La única salida humana a este dilema es la de creer o no creer en la infor­ma­ción recibida.

¿Por qué la opi­nión pública no duda –en gene­ral– de los resul­ta­dos? Hay dos razo­nes fundamentales:

En pri­mer lugar, cada per­sona sabe (o sin haberlo pen­sado antes, lo admi­ti­ría al leer lo ante­rior) que veri­fi­car física y per­so­nal­mente la reali­dad de cada dato (o en el caso de cada voto), sería una tarea huma­na­mente impo­si­ble para cual­quiera. Tan impo­si­ble, como la sería la de aquel que qui­siera con­fir­mar por sí mismo y sin con­fiar en nin­guna otra fuente, la can­ti­dad exacta de habi­tan­tes que exis­ten en el país con­tán­do­los uno por uno personalmente.

En segundo lugar –y teniendo pre­sente lo ante­rior– la gente sabe que no le queda mas reme­dio que creer o no creer. Todo lo que puede hacer es, pues, selec­cio­nar la fuente de infor­ma­ción que con­si­dere mas con­fia­ble y creer lo que esta diga, sin creer en lo que otra fuente, menos con­fia­ble, diga en con­tra­rio. No existe para nadie una ter­cera posi­bi­li­dad, y menos en este terreno. Como en las socie­da­des moder­nas los encar­ga­dos de difun­dir las noti­cias son los perio­dis­tas, recaerá en ellos, sin duda, la con­fia­bi­li­dad o in-confiabilidad  de la ciu­da­da­nía acerca de lo que ellos le transmitan.

[1] Véase nues­tro libro, La demo­cra­cia. http://libros-gb.blogspot

Autor: Gabriel Boragina

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8 Comentarios en “El extraño “triunfo” del oficialismo”  

  1. 1 Matilde del Carmen Masats

    Sr. Bora­gina: Exce­lente comen­ta­rio, ya que la reper­cu­sión que ha tenido por la difu­sión es para tener en cuenta.

  2. 2 Liliana Del Rosso Ance

    Exce­lente nota !!

  3. 3 Eduardo Filgueira Lima

    Me dirijo por esta vía al Dr. Gabriel Bora­gina a los fines de soli­ci­tarle auto­ri­za­ción para la difu­sión de este exce­lente artículo a tra­vés de n/blog. A la espera de v/respuesta. Atte. Dr. Eduardo Fil­gueira Lima

  4. 4 Giuseppina La Garibaldi

    A mi enten­der, todas las vias men­cio­na­das son causa del resul­tado, el posi­ble fraude, la socio­lo­gía y la psi­co­lo­gía del ciu­da­dano. Las 3 jun­tas. El ritin­ti­neo y macha­queo publi­ci­ta­rio como Ud bien dice no es una arti­maña nueva de la pro­pa­ganda en masa pero tam­bién hay que con­si­de­rar que no a todos les pue­den lavar el cere­bro ya que son muchos los indi­vi­duos refrac­ta­rios a la suges­tión del pén­dulo hip­no­ti­za­dor de la lata coti­diana. Ello enton­ces nos intro­duce en la psi­co­lo­gía de esta masa a la cual le parece mejor no cambiar…y claro…los cam­bios ate­mo­ri­zan, lo nuevo es un mis­te­rio, lo dife­rente pro­duce dudas ergo es pre­fe­ri­ble que­darse con lo malo cono­cido que con lo bueno por cono­cer. Esto me hace pen­sar que tene­mos un vasto mar de per­so­nas que por miedo se que­da­ron donde están. Timo­ra­tos que pre­fie­ren que­darse en la misma bal­dosa antes de correr el riesgo de tener que cami­nar hacia el patio. Gente como en el film The Wall que uni­for­ma­dos, duri­tos, en posi­ción de fir­mes mar­chan jun­ti­tos como robots y van cayendo de a uno y en grupo. Cam­biar requiere fuerza y coraje. A casi nadie le gusta el cam­bio y si la per­ma­nen­cia sig­ni­fica tole­rar el mismo y habi­tual cas­tigo, pues es mejor aguan­tarse el chu­basco cono­cido antes que abrir un para­guas nuevo. Desde ese punto de par­tida ya ni siquiera les importa si hubo fraude o no. De todos modos, como no qui­siera emu­lar a Fito ni sonar como una inte­lec­tual de carta abierta, decido no obje­tar el resul­tado ya que es la mani­fes­ta­ción de un 50% y a pesar de exis­tir otro 50 defrau­dado, como per­sona sana men­tal­mente solo me queda acep­tar la reali­dad. Este pais nece­sita una revi­sión tera­peu­tica urgente.

  5. 5 maria nocallas

    Lean en Tri­buna de Perio­dis­tas: FRAUDE TOTAL LEAN Y COMU­NI­QUEN… NO BAJAR LOS BRA­ZOS EN OCTU­BRE… LA VER­DAD IMPERA!¡POR FAVOR SAL­VE­MOS LA PATRIA!
    Lean en Tri­buna de Perio­dis­tas: FRAUDE TOTAL LEAN Y COMU­NI­QUEN… NO BAJAR LOS BRA­ZOS EN OCTU­BRE… LA VER­DAD IMPERA!¡POR FAVOR SAL­VE­MOS LA PATRIA!

  6. 6 EDUARDO

    ESTA SEUDO ELEC­CION FUE UN FRAUDE, Y HAY QUE DECIRLO CON TODAS LAS LETRAS“FRAUDE”,YA HABIA DE HACE MESES, DENUN­CIAS EN LAS REDES SOCIA­LES QUE MILES DE BOLI­VIA­NAS HABRIAN VENIDO A PARIR A NUES­TRA ARGENTINA„,HIJO/A ARGENTINO/A, DOS PAJA­ROS DE UN TIRO LE DABAN EL DNI ENTRA­BAN EN EL PADRON Y COMO PAGO UN PLAN PARIR,ESE MECA­NISMO SE HABRIA REPE­TIDO CON LAS PARAGUAYAS,MILES DE VOTOS CAUTIVOS,POR SUPUESTO QUE LAS DENUN­CIAS FUE­RON METO­DI­CA­MENTE DEGRA­DA­DAS POR LOS CYBER ÑOQUIS PAGOS POR ESTE DESGOBIERNO.

    AGRE­GENLE A LOS MILES DE PARA­SI­TOS ARGENTINOS/AS QUE VIVEN DE LOS PLA­NES VAGUEAR Y PARIR Y LOS NUME­ROS NOS ACER­CAN AL RESUL­TADO QUE SACO LA LOCA.

    SUMENLE FRAUDE Y LISTO EL POLLO, LA SRA „,OTRA VEZ(CUANDO NO)HABLANDOLE A LA MUL­TI­TUD DE ZAPA­RRAS­TRO­SOS Y MANTENIDOS.

    AMI­GOS YO PUEDO DECIR ORGU­LLOSO QUE JAMAS LA VOTE, NI ANTES,NI AHORA,NI JAMAS DE LOS JAMACES,PERTENESCO AL 50% DE ARGEN­TI­NOS QUE MAN­TIENE AL OTRO 50% DE SEUDO ARGENTINOS.

    PER­DON SI ME EXCEDI PERO TENIA QUE DES­CAR­GAR LA BRONCA

  7. 7 MIGUEL O. LOZANO

    Entre todos los ele­men­tos para con­cre­tar el fraude ocupa lugar des­ta­cado el millón de DNI entre­ga­dos a extran­je­ros quie­nes mila­gro­sa­mente apa­re­ce­ren incor­po­ra­dos en un padrón que nor­mal­mente lleva meses actua­li­zar. La solu­ción: aquí debe­mos emi­tir el voto del que resul­ten nues­tras auto­ri­da­des sola­mente los argen­ti­nos naci­dos o natu­ra­li­za­dos. Un extran­jero recién lle­gado no tiene idea de nues­tra idio­sin­cra­cia ni de nues­tras nece­si­da­des o aspi­ra­cio­nes y por tanto lo correcto sería que se inte­grara a la socie­dad a la que pre­tende incor­po­rarse, logrado, se natu­ra­li­zara y recién enton­ces ejer­ciera el dere­cho de inter­ve­nir en la elec­ción de auto­ri­da­des. La ley, cuando uno de mis abue­los arribó al país, exi­gía un mínimo de dos años para ello pues el nuevo, bien puede no estar de acuerdo y pro­se­guir su migra­ción bus­cando donde asen­tarse ( o regre­sar a su país) y en ese caso ¿ por qué debe inter­ve­nir en la elec­ción de los gober­nan­tes ?. Simi­lar razo­na­miento expreso con res­pecto a nues­tros natu­ra­les que se asien­tan en otro/s paí­ses. Si se fue­ron es que no les importa de éste o bus­can algo dis­tinto en el otro, y enton­ces, por qué deben entro­me­terse en la desig­na­ción de los admi­nis­tra­do­res de aquí ?. Y en todo caso las noti­cias sobre noso­tros que se reci­ben en el exte­rior no son nece­sa­ria­mente cier­tas ni bien inten­cio­na­das, habida cuenta que ellas son emi­ti­das por quie­nes mane­jan dine­ros públi­cos y cuen­tan lo que quiere. Queda hecha la sal­ve­dad de la excep­ción para con quie­nes estén en el exte­rior cum­pliendo un ser­vi­cio para o en nom­bre del país. Bien­ve­ni­dos todos los naci­dos en otros luga­res de la tie­rra si vie­nen a incor­po­rarse a la socie­dad como antes lo hicie­ron nues­trs ances­tros, pero sin ven­ta­jas, cum­pliendo las nor­mas que aque­llos debie­ron cum­plir. Está a tiempo la OPO­si­ción de corre­gir AHORA esta situa­ción a menos que pre­tenda darle la razón al Pájaro Bobo y pre­fiera ser la OPA­si­ción. ¡ QUE ARGEN­TINA SEA DE Y PARA LOS ARGENTINOS !

  8. 8 jorge straccia

    La gran mayo­ría de los argen­ti­nos es lo sufien­te­mente IMBE­CIL como para creerse cada una de las men­ti­ras que esta delin­cuente que tene­mos de pre­si­dente y sus secua­ces nos quie­ren ven­der a todos.-

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