La zona de confort

El Colum­nista Invi­tado de Hoy :
Daniel Romero Pernalete

La rutina nos ator­ni­lla en nues­tra zona de con­fort. Nos acuna la sen­sa­ción de segu­ri­dad que ella pro­por­ciona. Vida y fami­lia, tra­bajo y pro­pie­da­des, pare­cen estar a buen res­guardo en nues­tra zona de con­fort. Ella esta­blece los lími­tes de nues­tras acti­tu­des y con­duc­tas. Nos ais­la­mos del país para que sus estre­me­ci­mien­tos no nos sacu­dan. Deci­di­mos no ver, ni oír ni hablar para pasar desa­per­ci­bi­dos. Casi que nos limi­ta­mos a vegetar.

Mien­tras nos move­mos en la zona de con­fort, los ries­gos sólo pare­cen exis­tir para otros. Las ame­na­zas que­dan afuera. Los dis­pa­ros que arre­ba­tan vidas pare­cen sonar muy lejos de nues­tra casa. Las expro­pia­cio­nes y las inva­sio­nes afec­tan a los chi­vos gran­des, no a los chi­va­tos. La repre­sión muerde a quie­nes tie­nen el hábito de pen­sar por cuenta pro­pia y en voz alta. El tra­ba­jito que tene­mos desde hace una década parece con­ju­rar el des­em­pleo… Ni la eco­no­mía ni la polí­tica nos impor­tan. La pri­mera es asunto de exper­tos. La segunda es cosa de los polí­ti­cos de ofi­cio (y muchas veces sin for­ma­ción). Asu­mi­mos que no tene­mos vela en ese entie­rro. Que no reci­bi­mos invi­ta­ción para esa fiesta.

En esa zona indi­vi­dual de con­fort se mueve una buena pro­por­ción de vene­zo­la­nos. A ella nos ha empu­jado el gobierno a punta de zar­pa­zos y gru­ñi­dos. Y tam­bién cierta diri­gen­cia opo­si­tora, a punta de desa­ti­nos corre­gi­bles e injus­ti­fi­ca­dos bos­te­zos. Opta­mos por ence­rrar­nos, mudos e inmó­vi­les, en nues­tro refu­gio par­ti­cu­lar. Nos hace­mos los muer­tos para que la fiera no nos ata­que. Aun­que si la bes­tia sigue ahí, frente a noso­tros, se nos puede ir futuro y vida hacién­do­nos los muertos.

A los gobier­nos de esque­leto y múscu­los tota­li­ta­rios les con­viene que cada quien per­ma­nezca ence­rrado en su zona de con­fort. Es más fácil ras­gar mil hojas una a una que tra­tar de rom­per mil hojas jun­tas. Les interesa tener­nos a cada uno en su jaula. Podrían some­ter­nos más fácilmente.

Pero cuando los gobier­nos com­bi­nan su talante tota­li­ta­rio con una enci­clo­pé­dica inep­ti­tud, ter­mi­nan ellos mis­mos por estre­char la zona de con­fort indi­vi­dual. Nos empieza a sal­pi­car el país real. La zona de con­fort se va enco­giendo, por ejem­plo, cuando ase­si­nan a la hija del vecino para robarle un Bla­ck­Be­rry. O cuando a punta de pis­tola nos dejan sin el vehículo que com­pra­mos con mucho esfuerzo o mayor pacien­cia. O cuando la empresa que nos da tra­bajo muere aba­tida por el fuego arti­llado del gobierno. O cuando se eva­pora la quin­cena al calor de la infla­ción más alta del mundo. O cuando no encon­tra­mos por nin­gún lado la medi­cina que nos estira la vida. O cuando un fami­liar ago­niza a las puer­tas de un hos­pi­tal que no fun­ciona. O cuando se nos veja frente a la taqui­lla de cual­quier ente ofi­cial. O cuando nos impo­nen mul­tas por un ser­vi­cio que el gobierno se ha encar­gado de des­truir… O cuando tan­tas cosas

La zona de con­fort se va haciendo cada vez más pequeña e incó­moda. Y sólo van que­dando dos opcio­nes: ofre­cer nues­tro tobi­llo para que nos ter­mi­nen de cerrar el gri­llete, o rom­per los muros de la zona de con­fort para ejer­cer nues­tra ciu­da­da­nía. Para com­pro­me­ter­nos con el cam­bio. Para jun­tar nues­tro esfuerzo con el de otros y bus­car iné­di­tos senderos.

Orga­ni­za­cio­nes y per­so­nas de hechura demo­crá­tica tene­mos una tarea esen­cial: abrir las puer­tas para la par­ti­ci­pa­ción ciu­da­dana. Res­ca­tar la dimen­sión social de la per­sona. Esti­mu­lar la siner­gia que pro­duce el tra­bajo colec­tivo y coor­di­nado… No es una cues­tión de ges­tos ni de sim­bo­lis­mos. Es un asunto de super­vi­ven­cia: de noso­tros como ciu­da­da­nos y de Vene­zuela como Repú­blica. Pura y sim­ple defensa propia.

Autor: Daniel Romero Pernalete

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3 Comentarios en “La zona de confort”  

  1. 1 lalerda

    Pri­mero debo feli­ci­tar a la Sra. Susana por sus sabias pala­bras y su valentía.Por todo lo visto y leído en todos los luga­res de inter­nett, se sabe posi­ti­va­mente que hubo FRAUDE …pero lo que más llama la aten­ción es que vivi­mos en dos mun­dos: uno inter­nett y el otro la Tele­vi­sión, es decir todos los cana­les… en inter­nett nos este­ra­mos que hubo fraude y nos mues­tran la alte­ra­ción bru­tal de las cifras alte­ra­das, en la tele­vi­sión los perio­dis­tas y locu­to­res ‚algu­nos las­ti­mo­sos opi­nó­lo­gos de cuarta, hacen la vista gorda” y siguen en los comen­ta­rios como si nada…Después lo que dijo el pre­si­dente de la Socie­dad Rural… ¡NO SEA­MOS HIPO­CRI­TAS, SI TODOS PEN­SA­MOS LOS MISMO!
    Por esto me puse a leer algu­nas fra­ses céle­bres y encon­tré algo que lo dice todo:
    La acep­ta­ción de la opre­sión por parte del opri­mido acaba por ser com­pli­ci­dad; la cobar­día es un con­sen­ti­miento; existe soli­da­ri­dad y par­ti­ci­pa­ción ver­gon­zosa entre el gobierno que hace el mal y el pue­blo que lo deja hacer.

    Vic­tor Hugo (1802–1885) Nove­lista francés

  2. 2 Héctor

    Estu­pendo Sr. Romero Per­na­lete. Usted ha escrito para Vene­zuela, pero al ir leyendo su artículo me pare­cía que estaba escrito para la Argen­tina.
    Que bien expresa lo que ocu­rre, tal cual Vd. lo dice nos va a ocu­rrir a noso­tros.
    Los dos paí­ses son dos gotas de agua.

    ARGEN­TI­NOS: DESPIERTEN!!!!!!

  3. 3 Sabino Montes de Oca

    Sr. Romero Per­ma­lete.
    Leí su artículo acerca del IDIOTA. Desde mi punto de vista creo que mas bien debe­ría titu­larse POLÍ­TICO IDIOTA (¿o idiota político?)quw sería más apro­piado. Lo intere­sante es que este idiota ataca al sis­tema que resulta ser su pro­ge­ni­tor, hechán­dole la culpa de su con­di­ción actual. (Este es un buen tema de inves­ti­ga­ción y dis­cu­sión, creo). En mi país, Boli­via, nues­tro pre­si­dente (al que indi­rec­ta­mente hace alu­sión el artículo) fué ele­gido demo­cra­ti­ca­mente y por mayo­ría; luego de un gobierno de tipo “neo­li­be­ral” al que el pur­blo mismo lo des­ti­tuyó can­sado de su polí­tica en ejer­ci­cio. No hubo fraude. Pero fué el pro­ducto de la opi­nión de la mayo­ría demo­crá­tica en ese momento. Los ” NO IDIO­TAS” no esta­mos de acuerdo con el IDIOTA y qui­sié­ra­mos un gobierno de “NO IDIO­TAS”. En elec­ció­nes demo­crá­ti­cas será posi­ble esto?. Bueno, este es otro tema de inves­ti­ga­ción y dis­cu­sión. Hay mucha tela ue cor­tar. No le parece?. De cual­quier manera es hora de que el uni­verso de “NO IDI­TAS” se amplíe. Como se podrá lograr esto?

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