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¡Paroxismo Del Siglo XXI!
El Columnista Invitado de Hoy :
Oscar Eduardo Lazcano Henry
Esta nota tiene por objeto intentar entender la enfermedad de los anti valores sociales tan prostituidos hoy, que deviene de los más altos principios que fueron construidos desde escarmentadores siglos pasados que hoy resulta apropiado reflexionarlos, cuando surgen otros fenómenos de acceso violento ante lo que llamamos “humanidad” que va destruyendo o corroyendo la sociedad que vivimos a la que hemos puesto nombres hiperbólicos de mundialización, globalización, sociedad informatizada y de redes sociales, porque no hay duda que esta nueva dialéctica que aparece a fines del siglo XX, está obrando y calando hondo cuya crisis es innegable porque a nadie le importa ya aquellos, laboriosamente fundados, que han buscado la paz en lugar de la guerra y de la violencia interna e internacional de los pueblos, buscando el sentido del ius universal consagrado en la Carta de las Naciones Unidas como una entelequia, en donde se hace abuso de la retórica en miles de eventos cacareándolos en sus órganos ad hoc (dicen) para preservarlos con rimbombantes nombres de derechos humanos, sociales y políticos.
Proclamando derechos a la libertad de opinión, a elegir mediante la autonomía del sufragio con alternativas u opciones entre lo bueno y lo malo que enseñorea el mundo, porque las formas y las realidades de las tiranías de nuevo tipo han renacido frente a aquel otro postulado hipócrita de no intervención en los asuntos ajenos, soportando aquellas “ajenidades” que entronizan los más abyectos e inicuos poderes que asesinan, encarcelan, persiguen, acumulan las tiranías con todos los poderes en uno solo rompiendo el delicado equilibrio entre lo que es la administración de la justicia que dejó de ser imparcial, de la legislación prudente y de la ejecución administrativa de los Estados al que se le añadió el “poder electoral”, que son ahora usados para someter a pueblos enteros que sufren lo indecible en la solitaria orfandad de esta globalización, mundialización y entramado de las redes sociales que usa el correo electrónico, facebook, twitter, blogs y de otros medios, en donde se lee y oye a los pueblos clamar ante tamaña injusticia.
La decadencia o simulacro de las democracias occidentales donde funcionan las supuestas libertades del voto universal y secreto, en pleno siglo XXI, no son tales, por que han sido sustituidas por aquellos endemoniados cultores del nazi — fascismo, del raciomarxismo, que han cambiado, fácil y arteramente, el terror de las montañas y de las selvas de la guerra de guerrillas, el secuestro y el fusil criminal –precisamente– adoptando el voto de las masas sometidas, controladas con gendarme al lado, que ha roto la individualidad y el respeto a la vida como escribe el filósofo de la política Leo Strauss, porque prefieren sacrificar la libertad por la vida.
En paralelo se afirma que el mundo posee algo así de 4.000 millones de teléfonos celulares que desde cualquier poder dictatorial, resulta muy fácil “pincharlos” y saber quiénes son enemigos del régimen para acabarlos de la manera más sutil sin que el resto del mundo “distraído” por tan espectacular diversión se dé cuenta y si se da, sigue viva la vieja y famosa frase del “rey sol”, de aquel que se paseaba divertido por los jardines de Versalles soltando eso de “después de mi el diluvio”, propia del déspota enfermizo físico y mental Luis XIV.
Paseen su mirada y deténganse a mirar lo que está ocurriendo no solamente en Cuba que es cuento viejo, sino en Venezuela, en Nicaragua, en Bolivia, en la propia Argentina y me darán razón que la crisis está en el pináculo de esta hipocresía mundial que, parece, no tener remedio alguno ante semejante iniquidad en nombre de la democracia y de no intervenir en los asuntos ajenos de los pueblos y de las personas de carne y hueso que estamos sufriendo el día a día, vean, también, la descomunal diferencia de la formación de las “nuevas clases gobernantes” y vean muy de cerca la crueldad hitleriana que renace por medio del sistema electoral tan bien aprovechado por estos criminales que actúan soberanamente en nombre del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, mientras que los humildes –como en la Capilla Sixtina– desde abajo, pasan mirando lelos a los frescos de arriba y no de balde el gran pintor de la obra está ahí mostrando proféticamente: “La Caída del Hombre, pecado original y expulsión del paraíso con Adán, Eva y Satanás”. ¿Un premonitorio mensaje que llega al siglo XXI?…
Posible, cuando el mundo se dé cuenta y ojalá no sea demasiado tarde.
Autor: Oscar Eduardo Lazcano Henry
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