Los responsables de la pobreza

En la época de los tele­vi­so­res plasma, nadie, que cuide su dinero, lo inver­ti­ría en una fábrica de tele­vi­so­res para ver en blanco y negro. Menos aún, lo haría un grupo de empre­sa­rios capi­ta­lis­tas com­pe­ten­tes. Estos, se dife­ren­cian de los ciu­da­da­nos comu­nes, no en el hecho de que amen más el dinero que los otros, sino en el talento que tie­nen para obtenerlo.

Su acción egoísta, allí donde han podido desa­rro­llarla en ple­ni­tud, ha redun­dado en bene­fi­cios socia­les, inima­gi­na­bles hace ape­nas dos siglos atrás. El mismo, Car­los Marx, escri­bía por el año 1848:

La bur­gue­sía, con su domi­nio de clase, que cuenta ape­nas con un siglo de exis­ten­cia, ha creado fuer­zas pro­duc­ti­vas más abun­dan­tes y más gran­dio­sas que todas las gene­ra­cio­nes pasa­das juntas”.

Ati­nada y justa obser­va­ción, sin embargo, para­dó­jica en la pluma de uno de los gran­des enemi­gos del capitalismo.

En este sen­tido, en el mismo texto (El Mani­fiesto Comu­nista) Marx, declara:

… la exis­ten­cia de la bur­gue­sía es, en lo suce­sivo, incom­pa­ti­ble con la de la socie­dad”. Lo que se puede tra­du­cir, como: “Los capi­ta­lis­tas deben ser eli­mi­na­dos”; o, si se quiere, tam­bién: “Cuando la revo­lu­ción pro­le­ta­ria se haga reali­dad, el geno­ci­dio de los empre­sa­rios será una nece­si­dad” (Al res­pecto, los hechos han con­fir­mado, lar­ga­mente, que los comu­nis­tas son: “hom­bres de palabra”).

Pero, sal­vando esta pro­fe­sión de fe geno­cida, lo cierto es que, Marx, enseña que el capi­ta­lismo, en poten­cia y acto, es el mayor crea­dor de riqueza que la huma­ni­dad haya cono­cido jamás.

Tam­bién (esta vez, “errando el vis­ca­chazo”), señala que el sis­tema capi­ta­lista tiene una con­tra­dic­ción fun­da­men­tal, a saber: que los que pro­du­cen la riqueza (los obre­ros), no son los que se la apro­pian, sino que, otros, son los que se la enajenan.

Los bur­gue­ses, dice Marx, que se que­dan con la parte del león, son los que pro­vo­can esta situa­ción de injus­ti­cia social. Agrega, ade­más, que fatal­mente y en cum­pli­miento de las leyes inexo­ra­bles del mate­ria­lismo dia­léc­tico de la His­to­ria, esta situa­ción se inver­tirá cuando la revo­lu­ción ani­quile de una vez y para siem­pre al capi­ta­lismo (con los capi­ta­lis­tas y todo aquel que se resista, adentro).

Esta es, en esen­cia, la idea-axioma básica del pen­sa­miento de izquierda; la cual, ape­lando al supuesto esta­tus cien­tí­fico y moral del que pre­sume, seduce a tan­tos y tan­tas en el mundo capi­ta­lista. Idea– axioma, que lejos, es la que más crí­me­nes ha jus­ti­fi­cado en la his­to­ria (alre­de­dor de 100 millo­nes de homi­ci­dios). Es que, la idea en cues­tión, no solo es falsa sino tam­bién, geno­cida. Su fal­se­dad, ha que­dado demos­trada en ese gran labo­ra­to­rio expe­ri­men­tal que fue­ron y son los paí­ses socia­lis­tas. En todos ellos y sin excep­ción, los tra­ba­ja­do­res de las indus­trias y del campo reve­la­ron su incom­pe­ten­cia para crear riqueza, en mag­ni­tud y cali­dad, a la que pro­du­cían en el sis­tema capitalista.

La direc­ción de la eco­no­mía por comi­sa­rios del Estado llevó a que la pro­duc­ción y con­sumo de bie­nes se derrum­bara a nive­les afri­ca­nos. Sin los capi­ta­lis­tas como chivo expia­to­rio, el Estado socia­lista se dejó ver en toda su des­nu­dez (el más pode­roso fabri­cante de pobres del que se tenga memo­ria). El mismo e insa­cia­ble Estado que, con otras más­ca­ras, las de faraón, rey, zar, füh­rer, coman­dante, cama­rada, etc., viene haciendo de las suyas desde que el mundo es mundo. No es extraño, enton­ces, que la pros­pe­ri­dad lle­gara a la socie­dad con el capi­ta­lismo (como bien lo reco­noce, Marx). Es decir, con la limi­ta­ción, divi­sión y recorte de los pode­res del Estado (léase, con la apli­ca­ción del pen­sa­miento liberal.

No es esto, jus­ta­mente, lo que pien­san y dicen, con las excep­cio­nes de rigor, el colec­tivo polí­tico; pues, están con­ven­ci­dos de que, el Estado, es la loco­mo­tora del pro­greso y, ellos, sus más com­pe­ten­tes conductores.

Ni lo uno ni lo otro.
Más bien, todo lo contrario.

O, es que, por ven­tura, alguien cree que es barato el haberle entre­gado a la Fun­da­ción de Madres de Plaza de Mayo, 700 millo­nes de pesos para que se erija en la mayor cons­truc­tora de casas del país.

Fun­da­ción deve­nida en cons­truc­tora por obra y gra­cia de Kir­ch­ner. Su pre­si­dente, Hebe de Bona­fini, de 83 años de edad, es enemiga con­fesa del capi­ta­lismo (la teso­rera, en cam­bio, Jua­nita Par­ga­ment, tiene 96 recién cumplidos).

Res­pecto a los cono­ci­mien­tos teórico-prácticos acre­di­ta­dos para cali­fi­car en seme­jante fun­ción, ambas coin­ci­den en seña­lar que, mien­tras la ame­naza del capi­ta­lismo yan­qui exista, el hor­mi­gón debe per­ma­ne­cer armado y al ser­vi­cio del pueblo.

Lo ante­rior, es un vivo ejem­plo de la “aten­ción y pul­cri­tud” con que el Estado “admi­nis­tra” la riqueza (esa que enajena a los que la crean con su tra­bajo). De allí que (aquí y en cual­quier parte del mundo), el estado popu­lista y/ o socia­lista, lejos de ser la solu­ción de los pobres, es el que la engendra.

(*)Pro­fe­sor de Filo­so­fía (UNSa)

Fuente: El tribuno de Salta

Autor: Mauricio Ortin(*)

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Un comentario en “Los responsables de la pobreza”  

  1. 1 Giuseppina La Garibaldi

    ASO­CIA­CION LADRIS DE PLAZA DE MAYO.

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