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¿Problemas?… Como Siempre
El Columnista Invitado de Hoy: Lic. Claudio Valdez
Los hombres al buscar satisfacer sus necesidades deben resolver problemas de todo tipo, entre ellos los de organización política (gobierno del Estado). No lograrlo condena a los habitantes de los países a malvivir e incluso perecer anticipadamente, además de perder sus naciones las posibilidades de soberanía, independencia y autonomía en el concierto del mundo.
La dependencia extraña en cuestiones política y económica somete a las poblaciones a segura desdicha y muchas veces a tremendos sufrimientos, aunque algunos malos ciudadanos insistan en la conveniencia de “ser cola de león y no cabeza de ratón”: guerras, guerrillas, terrorismo, desabastecimiento, necesidades primarias insatisfechas y pobreza son su habitual consecuencia. Los padres fundadores de la Patria Argentina supieron explicarlo desde aquellos tiempos.
Está visto que después del fenómeno “Que se vayan todos” (2001) los malos políticos que produjeron o permitieron el colapso, están decididos a seguir dañando a la nación para continuar viviendo a expensas del Estado. Alegan que ellos pueden solucionar los problemas que se soportan y se candidatean para obtener el favor popular. Argumentan que en aquella época solo actuaban en niveles de segunda línea y no disponían de facultades de decisión, en tanto otros enriquecidos con ilegitimidad y responsables inexcusables del fracaso republicano lo hacen para mantener inmunidades que les permitan impunidad.
Así las cosas, con un arco político que solo es capaz de ignorar, ocultar, falsear y desinformar la realidad se percibe que no está en disposición de emprender soluciones. La “democracia ampliada” que promocionan sus integrantes se lo impide.
La democracia como “gobierno del pueblo” exige ciudadanos, funcionarios y dirigentes responsables por la nación (territorio, población y voluntad de soberanía). No alcanza con seducir a las masas con “regalías” ni atemorizarlas con la pérdida del “modelo”; tampoco con pretender inculcarles “moralidad” cuando han sido acostumbradas a usufructuar beneficios sin otro cargo que aplaudir y vivar (que por cierto hacen sin convencimiento ni entusiasmo y solo como débil contraprestación).
Gobernantes y gobernados de estas característica resultan inútiles para resolver cualquier problema político o económico: adolecen de aptitud para el ejercicio legítimo del poder, como de disposición para la producción y la justa distribución. Unos por emplear la demagogia halagando cualquier despropósito con tal de que se presente como masivo y los últimos por ignorar la calidad, oportunidad y eficiencia de las decisiones publicitadas que la más de las veces se corresponden con viles estafas: “Quién parte y reparte, si en el partir tiene arte, guarda para sí la mayor parte”, dice el antiguo refrán. Los hechos conocidos por las disputas entre asociados al oficialismo gobernante así lo evidencian.
Lo cierto es que siempre los problemas deben ser solucionados en cualquier régimen político y cualquiera sea el sistema económico; esa es la capacidad que diferencia a los hombres y sus pertinentes sociedades. Los que lo logran con eficiencia, honestidad y búsqueda del bien común, manteniendo la justicia con seguridad jurídica y orden disponen de posibilidades de desarrollo, evolución y mejor porvenir. Los que quedan atados por sus “democracias ampliadas” a la demagogia, falseamiento del saber, contracultura y despilfarro, también es posible que mientras se lo permitan continúen como siempre: ocultando problemas.
Autor: Lic. Claudio Valdez
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