Memoria… Verdad y Justicia

Es 12 de sep­tiem­bre de 1976. Un micro trans­porta 32 poli­cías. Vie­nen de cum­plir tareas en la can­cha de Rosa­rio Central…avanza por las calles oscu­ras junto a los gal­po­nes del ferro­ca­rril cerca de la esta­ción de trenes.

El semá­foro en rojo detiene la mar­cha del colec­tivo. Junto al micro tam­bién se detiene un pequeño auto donde viaja un matri­mo­nio con su hija adolescente.

Oscura está la tarde del final del invierno… oscuro el des­tino que a todos hace dete­ner en esa esquina. Oscu­ros los sen­ti­mien­tos ase­si­nos de un puñado de terro­ris­tas argen­ti­nos que han ele­gido esa noche y esa esquina para su guerra.

El ins­tante ante­rior a la masa­cre es un ins­tante cual­quiera en vida de un barrio de gente humilde. Un hom­bre está en la vereda arre­glando su moto. Algu­nos están espe­rando para cru­zar la calle rumbo a su casa. Otros pasean en auto.

Todo listo. Nada librado al azar, aun­que la mueca de muerte parezca un guiño del des­tino. Un grupo de uni­for­ma­dos como excusa, otro mon­tón de civi­les des­car­ta­bles serán para los terro­ris­tas un par de ren­glo­nes en un futuro parte de gue­rra: “muer­tos por error”. Daños cola­te­ra­les. Vidas trun­ca­das, his­to­rias des­vi­vi­das y sue­ños arrancados.

En Junin y Raw­son de la ciu­dad de Rosa­rio un grupo de terro­ris­tas dis­pues­tos a beber cual­quier san­gre… ha deci­dido quién tiene que morir. Han deci­dido a quie­nes matar.

Todo listo. La bomba tipo viet­na­mita está ins­ta­lada en un Citroën 2CV esta­cio­nado en la esquina. Es un pode­roso arte­facto relle­nado con miles y miles de esquir­las. En ape­nas un segundo miles de boli­tas de metal masa­cran, des­tro­zan, des­cuar­ti­zan… solo hace falta un cobarde dis­puesto, que con san­gre fría la detone a distancia.

Los segun­dos pasan len­tos mien­tras el semá­foro en rojo detiene el tiempo en la esquina que ya huele la muerte. Un click suena en la oscu­ri­dad detrás de un árbol y tras el click la explo­sión. El ruido que sobre­salta la tran­qui­li­dad del barrio y los peda­zos de carne que inun­dan la calle. Dicen los tes­ti­gos que des­pués del ruido ensor­de­ce­dor hubo un silen­cio de muerte. Como si la his­to­ria se hubiera dete­nido unos ins­tan­tes en Junín y Raw­son aquél 12 de sep­tiem­bre… en un acto con­trito ante la mal­dad del Hombre.

Y des­pués gri­tos. Y des­pués gemi­dos. Y des­pués putea­das de dolor y llan­tos de impo­ten­cia y veci­nos asquea­dos y sire­nas acer­cán­dose desde lejos.
La muerte espar­cida en la esquina oscura ele­gida por los cobar­des para matar desde las som­bras. 11 muertos…20 heri­dos. 11 muer­tos en una sola esquina en
un mismo segundo. 11 muer­tos y todo un país herido.

En la sala asis­ten­cial donde reci­ben los cuer­pos des­ga­rra­dos, las almas des­tro­za­das y los hue­sos asti­lla­dos sobre­sale la figura calma de un médico joven, alto y un algo encor­vado. Dr. Her­mes Bin­ner reza su chaqueta.

La lista de muer­tos aumenta minuto a minuto. Agente Edgardo Jorge Ferri, Agente Juan Domingo Matia­se­vich, casado y padre de dos hijos, uno de tres años y otro de 8 meses. Agente Domingo Hipó­lito Alfonso, casado, con tres hijos, de 5, 4 años y cua­tro meses. Agente Andrés Alberto Acosta, casado, con un hijo de cua­tro años y otro de dos. Agente Car­los Gon­zá­lez, casado, con una hija de ocho meses. Agente José Luis Bog­gino, casado, con un hijo de un año de edad. Agente Hugo Alberto Pelle­grina. Agente José María Gutié­rrez, casado, con tres hijos de 5, 3 años y cua­tro meses. Agente Darío Héc­tor Pie­trani.
Y una vein­tena de heri­dos y muti­la­dos. Casi todos sobre­vi­vie­ron… pero no sobre­vi­vie­ron ni Oscar Wal­ter Ledesma, un fotó­grafo de 56 años, ni su esposa Irene Ángela Dib, de 42 años. Ledesma quedó des­co­cido en el mismo asiento de su auto. Boca abierta y ojos secos mirando al cielo en una mueca pare­cida a un “por­qué”. Su esposa Angela voló por aires y cayó des­mem­brada en la vereda. Sobre­vi­vió la hija de ambos, Andrea Fabiana Ledesma, de 14 años quien calla y llora hasta el día de hoy.

A duras penas sobre­vi­vió Car­los Alberto Galeazzo, el vecino que estaba en la vereda repa­rando su moto.
Esta semana el juez Fede­ral Bai­la­que ha deci­dido reabrir la causa de este aten­tado terro­rista, la mayor masa­cre de la his­to­ria san­ta­fe­sina orga­ni­zado y per­pe­trado por el grupo terro­rista Mon­to­ne­ros. Jorge Obeid, en ese tiempo “Coman­dante Cebo­llita, era Jefe de la Columna Norte de Mon­to­ne­ros; y tenía por enton­ces nota­bles lugar­te­nien­tes, como el ex Secre­ta­rio de Dere­chos Huma­nos Domingo Pochet­tino, y el ex Minis­tro de Segu­ri­dad de la pro­vin­cia de Santa Fe, Roberto Rosúa.

Por la masa­cre de Junín y Raw­son fue­ron dete­ni­dos en los años 70 Car­los Enri­que Pérez Rizzo, (nom­bre de gue­rra: «Cabe­zón» nacido el 18 de marzo de 1953, fue con­de­nado, pero no cum­plió la con­dena. Hoy milita en el Frente para la Vic­to­ria con otros ex mon­to­ne­ros. Tam­bién Gra­ciela Porta (nom­bre de gue­rra: «La Cor­cho») fue dete­nida y con­de­nada por el aten­tado pero tam­poco cum­plió la con­dena. Ambos eran inte­gran­tes de «Mon­to­ne­ros». Todos los demás par­ti­ci­pan­tes de la masa­cre huye­ron y el cri­men nunca tuvo cas­tigo legal.

Ahora, 30 años des­pués de estar dete­nida por este aten­tado, Gra­ciela Porta fue lla­mada a decla­rar como cóm­plice del gobierno mili­tar. Sus ex com­pa­ñe­ros terro­ris­tas la acu­san por deli­tos de lesa huma­ni­dad al no que­rer decla­rar con­tra los poli­cías de Rosa­rio. Más rare­zas, su esposo José Bara­va­lle fue enjui­ciado por Mon­to­ne­ros en 1979 con jui­cio suma­rio en España. Lo acu­sa­ban de dela­tor: las gra­ba­cio­nes de ese jui­cio esta­ban guar­da­das en Cuba… “le jodí la vida a mucha gente”. Cuando el año pasado sus “cum­pas” lo encon­tra­ron en Ita­lia pidie­ron su extra­di­ción… José Bara­va­lle se sui­cidó en un puente de un pue­blo de Ita­lia. Pre­fi­rió la muerte antes que entre­garse a la jus­ti­cia Argentina.

Se reabre la causa por la masa­cre de Rosa­rio per­pe­trada por Mon­to­ne­ros, y curio­sa­mente la agru­pa­ción H.I.J.O.S y la secre­ta­ría de dere­chos huma­nos de Santa Fe repu­dia­ron esta medida judi­cial. Es que ellos dicen per­se­guir la Memo­ria la Ver­dad y la Jus­ti­cia… pero solo cuando les con­viene.
Elegí para la nota esta foto y las pala­bras de un tes­tigo de aquél aten­tado: “Según Mon­to­ne­ros es la foto de un “repre­sor”. El de la izquierda de la foto de uno de los poli­cías que voló por los aires en Junín y Raw­son el 12 de Sep­tiem­bre de 1976. No se deje con­fun­dir, por­que aun­que parece joven, tenía 20 años y hacía un año que venía siendo parte del “apa­rato repre­sor”, lo cual disi­mu­laba tra­ba­jando 12 horas dia­rias de ser­vi­cio y de 4 a 8 horas más en adi­cio­na­les, de esta forma simu­laba que casi no des­can­saba para lle­var un pesito más a su casa. Observe bien en su ros­tro la mal­dad de un ser per­verso. Como bien puede verse en la foto, es miem­bro de una fami­lia de oli­gar­cas, la man­sión que sirve de marco no deja lugar a dudas a la clase social que per­te­ne­cía. Su joven esposa de 17 años no puede disi­mu­lar tam­poco que es parte de esa alta socie­dad y ni que hablar del padre, que refleja el impe­ria­lismo yan­qui en su aspecto. Esta foto es reve­la­dora. Resalta la lucha de gru­pos como Mon­to­ne­ros y ERP en “favor del pue­blo”, ese pue­blo de gente tra­ba­ja­dora y honesta.

¿Ahora entiende mejor con­tra quie­nes com­ba­tían estas orga­ni­za­cio­nes? ¿Ahora entiende mejor por qué se las lla­maba TERRORISTAS?”

Fuente: El Dia De Gualeguay-Entre Rios/ Ramos Generales

Autor: Horacio R. Palma

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Un comentario en “Memoria… Verdad y Justicia”  

  1. 1 LUIS DE ABASTO

    Por favor, vean el Video de la nada dere­chista Pilar Rahola, perio­dista cata­lana que está publi­cado en You­tube, y en los por­ta­les “vic­ti­masde argen​tina​.com” y “laca​ja​de​pan​do​raon​line​.com” y com­pren­de­rán que es el terro­rismo y por­qué debe ser con­si­de­rado cri­men de lesa huma­ni­dad, ade­más de ayu­dar­nos a recons­truir la ver­da­dera his­to­ria de lo ocu­rrido en la Argen­tina, his­to­ria defor­mada a par­tir del 10 de diciem­bre de 1983 y ter­gi­ver­sada abso­lu­ta­mente a par­tir del 25 de mayo de 2003. Un filó­sofo dijo: una ver­dad con­tada a medias no es una ver­dad, es una men­tira. Dios salve a la Patria!

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