A confesión de parte relevo de prueba

La can­di­data del ofi­cia­lismo adoptó como con­signa de cam­paña el eslo­gan “Cuen­ten con­migo para lo que falta”. Cuando me enteré, no pude evi­tar refle­xio­nar que no podía resu­mir de forma más per­fecta la com­pleta inep­ti­tud que ha demos­trado en su ges­tión de gobierno.

En efecto, un can­di­dato polí­tico al aspi­rar a un cargo de la misma natu­ra­leza, nor­mal­mente pro­cede a pre­sen­tar a la socie­dad de la que espera sus votos, su plan o pro­grama de gobierno, o en el caso argen­tino y en los últi­mos tiem­pos, los polí­ti­cos habi­tual­mente se limi­tan a decla­mar frente a las cáma­ras y micró­fo­nos las pro­me­sas que, según nos dicen, “cum­pli­rán” durante sus res­pec­ti­vos gobier­nos.
Va de suyo que, todos estos pro­gra­mas, pla­nes o pro­me­sas, decla­ma­cio­nes o como quiera el lec­tor lla­mar­las, con­tem­plan las “rea­li­za­cio­nes” a cum­plir durante los cua­tro años que, ya sabe el polí­tico en cues­tión de ante­mano, durará su man­dato. La señora de la cual habla­mos aquí, desde luego, no ha sido una excep­ción a esta regla, ya que nadie como ella ha decla­mado y usado tanto cáma­ras y micró­fo­nos para hacerle saber a todo aquel quien qui­siera escu­charla qué es lo que “haría” durante el periodo de su gestión.

Pues bien, resulta ser que al fina­li­zar este periodo, nos veni­mos a ente­rar por boca de la pro­pia can­di­data que aun “le fal­tan cosas por hacer”, con lo que ella misma esta con­fe­sando que min­tió a sus elec­to­res aque­lla vez que la eli­gie­ron, pro­me­tiendo que haría lo que ahora admite que no hizo, por­que nos dice que “le falta” por hacer, y que “nece­sita” otros cua­tro años más para “hacerlo”.

En reali­dad, si la Sra. Kir­ch­ner lo que quiso decir es que le falta por hacer todo lo bueno que pro­me­tió y no cum­plió, bueno, en este último caso, es indu­da­ble que está diciendo la ver­dad, ya que resulta extre­ma­da­mente difí­cil, por no decir impo­si­ble, encon­trar alguna cosa buena en su ges­tión. No obs­tante, no nos parece que sea ese el sen­tido de lo que esta mujer ahora nos está diciendo, ya que, pre­ci­sa­mente no se trata de una per­sona que se haya carac­te­ri­zado por decir­nos jamás la ver­dad, sino que, por el con­tra­rio, siem­pre que ha podido nos ha mentido.

Si en cam­bio, lo que la señora quiere decir­nos es que le falta por hacer más de lo que ya ha hecho de mal, esta­mos frente a un caso de pato­lo­gía, en la que el paciente no reco­noce el com­pleto desa­cierto de sus actos (aun­que, como ya hemos expli­cado en otra parte, esta­mos segu­ros que no es la señora la que gobierna, sino que otros lo están haciendo por ella. Una per­sona de las carac­te­rís­ti­cas de la Sra. Kir­ch­ner no está con­di­cio­nes de gober­nar, ni siquiera su jar­dín, no diga­mos ya su casa).

Pero lo impor­tante es vol­ver al eslo­gan de su cam­paña, que en vís­pe­ras de su aspi­ra­ción a la reelec­ción, resulta un exce­lente resu­men hecho por ella misma de toda su ges­tión. Y como diji­mos, admite con sin­ce­ri­dad (qui­zás la pri­mera vez que hace uso de este atri­buto desde que asu­mió su cargo) que al final de su ges­tión no ha hecho todo lo que nos pro­me­tió y nos pide que le demos otra opor­tu­ni­dad para que lo haga. Pero cabe refle­xio­nar sobre ese “todo” que nos dice “le faltó hacer” ¿cuánto será real­mente en tiempo lo que nece­si­tará para “com­ple­tarlo”? y ¿qué garan­tías con­cre­tas tene­mos que, si no pudo cum­plir en los pasa­dos cua­tro años, cómo pode­mos estar segu­ros que esta vez sí cum­plirá en los pró­xi­mos cua­tro? y ¿si al cabo de los veni­de­ros cua­tro años, nos vuelve a con­fe­sar que “le fal­tan” cosas por hacer y nos pide cua­tro años más? La reali­dad es que la señora no está en con­di­cio­nes de hacer cosa alguna en polí­tica, las pro­meta o no las pro­meta. No puede cum­plir con nada. En pri­mer lugar, por­que no tiene plan alguno, y lo más impor­tante: no tiene capa­ci­dad inte­lec­tual alguna para for­jar plan de nin­guna índole. Esta es pues, la triste reali­dad. Y sólo es triste para los argen­ti­nos, por­que en lo que atañe a la Sra. Kir­ch­ner no parece darse cuenta de cosa alguna, excepto que –según ella– vivi­mos “en el mejor de los mundos”.

La señora sólo está en con­di­cio­nes de hacer lo que esos “otros”, que son los que gobier­nan el país desde las som­bras y los que, por con­se­cuen­cia, tam­bién la gobier­nan a ella, le indi­quen y le pro­gra­men minu­cio­sa­mente. Sus alle­ga­dos polí­ti­cos, que fun­gen como ase­so­res, ya sean for­ma­les o infor­ma­les, usan a la señora como un sím­bolo (la lle­van a decir dis­cur­sos, la entre­nan para que ges­ti­cule en la tri­buna, ante las cáma­ras, y… no mucho mas). No le pida­mos a la señora Kir­ch­ner lo que la señora no está en con­di­cio­nes de ofre­cer­nos, por mucho que ella qui­siera, supo­niendo –ade­más– que se tra­tara de una “buena per­sona”, aspecto este último que tam­bién ofrece algu­nas dudas.

Cier­ta­mente, a la señora le falta mucho por “hacer” o mejor dicho, todo por hacer, el punto no es este, sino que no tiene nin­guna capa­ci­dad ni inte­lec­tual, y –mucho menos– polí­tica, ni habi­li­dad alguna para poder hacerlo. Si con­si­de­ra­mos, ade­más, que con­forme hemos venido afir­mando desde hace tiempo, la señora coejer­ció el poder con su esposo desde el año 2003 y se supone que su gobierno iba a cons­ti­tuir una “pro­fun­di­za­ción” de lo hecho por Nés­tor Kir­ch­ner (lo que fue decla­mado hasta la satu­ra­ción por esta mujer), resulta más alar­mante su con­fe­sión de que, aun así y todo, toda­vía “le fal­tan” cosas por hacer. Sig­ni­fica, hablando cla­ra­mente, que en los últi­mos ocho años, ni su marido ni ella han cum­plido con lo que han pro­me­tido. Si no fuera este el caso, y siendo que la señora se jacta de ser una con­ti­nua­dora de la ges­tión de Nés­tor Kir­ch­ner, pode­mos afir­mar, sin lugar a nin­guna duda, que la admi­nis­tra­ción de ambos ha sido el más abso­luto y pro­fundo fra­caso de toda la his­to­ria argen­tina y ¿toda­vía nos piden más tiempo que los ocho años que estu­vie­ron al frente del poder? ¿Cómo cali­fi­ca­ría el lec­tor una peti­ción de tal naturaleza?

En reali­dad, lo que a la señora le falta (pero, por lógica, no puede decirlo abier­ta­mente) es tiempo para seguir enri­que­cién­dose en lo per­so­nal, fami­liar, con sus ami­gos, cono­ci­dos, par­ti­da­rios, sus sin­di­ca­lis­tas obse­cuen­tes, etc., los que –al fin de cuentas-, y por muchos que sean, no dejan de cons­ti­tuir una mino­ría, en con­traste con la inmensa pobla­ción argen­tina que los sufre. Este es, ver­da­de­ra­mente, el tiempo que la señora “nece­sita”, lo que le falta para poder seguir expo­lián­do­nos a su gusto y al gusto de su séquito de obsecuentes.

Autor: Gabriel Boragina ©

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