¡EL DEDO DE DIOS!

He venido escri­biendo desde per­cep­cio­nes de la Filo­so­fía Polí­tica para inten­tar posi­cio­nar un claro obser­va­to­rio de secuen­cias seme­jan­tes, por­que cuando los tira­nos advie­nen al poder usando las nor­mas y las leyes con ras­gos comu­nes a la Doc­trina de las Tira­nías como miró Leo Strauss, sean estos seres huma­nos esqui­zoi­des de signo o corte ideo­ló­gico de cual­quier tipo, no importa; por­que, al fin y al cabo, se mani­fies­tan como bru­ta­les dic­ta­du­ras comi­ten­tes de deli­tos geno­ci­das y de lesa huma­ni­dad, de accio­nes popu­lis­tas que aver­güen­zan a los estu­dio­sos de la ley y de quie­nes ama­mos la jus­ti­cia que, dis­tor­sio­nada, somete a los pue­blos y a toda forma de expre­sión disi­dente como así a los medios de comu­ni­ca­ción negán­do­les la liber­tad de infor­ma­ción, mon­tando horro­ro­sos apa­ra­tos de espio­naje y de repre­sión para matar, encar­ce­lar y escarmentar.

Tal cual sucede en Boli­via y el mundo o no se da cuenta o mira al cos­tado sin impor­tar que el tirano sea blanco, cholo o indí­gena como lo es el mes­tizo de Evo Mora­les cuyos sig­nos bió­ti­cos hacen con­fun­dir como de ori­gi­na­rio aimara que causó “admi­ra­ción” en la ONU levan­tando tru­cu­len­tas ban­de­ras de defensa de la pacha mama (natu­ra­leza) durante seis años que final­mente se devela como una colo­sal men­tira, mien­tras se dedicó a des­truir la Repú­blica y cam­biarle de nom­bre con el de Estado Plu­ri­na­cio­nal abriendo una tre­menda frac­tura ideo­ló­gica – polí­tica maligna que rom­pió la ins­ti­tu­cio­na­li­dad para fomen­tar el cul­tivo del arbusto coca de cuyos sin­di­ca­tos es su “jefazo”, que dio paso al aumento de las fábri­cas de cocaína inocul­ta­ble­mente y la eco­no­mía gira en torno a este comer­cio del nar­co­trá­fico mos­trando cla­ros indi­ca­do­res de su cre­ci­miento en donde se inserta la mix­tura de las expor­ta­cio­nes de los comó­di­ties (hidro­car­bu­ros gaseo­sos y mine­ría) o de las mate­rias pri­mas y nada más, con los altos pre­cios del pén­dulo de la coyun­tura que le per­mite men­tir sobre “nacio­na­li­za­cio­nes y dere­chos soberanos”.

Cuando, al con­tra­rio, Evo se arro­di­lla ante las trans­na­cio­na­les que le gene­ran esta sos­te­ni­bi­li­dad; haciendo apro­bar leyes anti­co­rrup­ción al estilo Robes­pie­rre que asus­tan y fre­nan hasta a sus con­mi­li­to­nes de esta izquierda amorfa y cri­mi­nal que admi­nis­tra el poder bajo esló­ga­nes de anti­im­pe­ria­lismo, anti­li­be­ra­lismo, anti neo­li­be­ra­lismo, con­tra el capi­ta­lismo y hasta con­tra el colo­nia­lismo que suce­dió hace 500 años y así se nie­gan a poner sus pro­pias fir­mas en las lici­ta­cio­nes públi­cas, en las órde­nes para hacer obras, en la inver­sión y en el gasto corriente que deter­mina una bají­sima eje­cu­ción del pre­su­puesto para­li­zado, por­que “tiem­blan” de ser some­ti­dos a su pro­pia inqui­si­ción que se expresa en el Minis­te­rio Público, sus fis­ca­les, jue­ces y, obvia­mente, sos­te­ni­dos por unas fuer­zas arma­das y poli­cía ver­gon­zan­tes por decir lo menos, que grita: ¡Patria o Muerte” como los vimos actuar en con­tra de seres huma­nos sin impor­tar las etnias des­ar­ma­das de las tie­rras bajas (a las que se unió la ver­da­dera raza y cul­tura colla) cuya lucha es la defensa de un par­que y terri­to­rio vir­gen lla­mado TIP­NIS donde niños mar­chan­tes junto a sus padres, ancia­nos, hom­bres que fue­ron apa­lea­dos, con dien­tes des­tro­za­dos, bra­zos y pier­nas rotas, humi­lla­dos, pri­va­dos de agua y ali­mento como así de aten­ción médica con cer­cos poli­cia­cos que impi­die­ron que les lle­gara los míni­mos soco­rros huma­ni­ta­rios con sus muje­res emba­ra­za­das que abor­ta­ron tras cami­nar durante 65 días más de 600 kiló­me­tros para lle­gar al cen­tro aimara de La Paz, desde donde el cri­mi­nal Evo intenta repo­ner el “culto regre­sivo” del Impe­rio de los Incas, al que ado­ba­ron la extraña salsa del racio­mar­xismo de estos enfren­ta­mien­tos, que ter­minó des­en­mas­ca­rando este sai­nete trá­gico y a un Evo Mora­les igual a César, a Nerón, Hitler, Sta­lin, Cas­tro o Gadafi genocidas.

Tal como denun­cia­mos, la tesis grams­ciana de un ciclo­tí­mico Álvaro Gar­cía Linera que funge como vice­pre­si­dente sin esposa y sin hijos que ya es decir mucho, cons­ti­tu­yén­dose en el irres­pon­sa­ble ideó­logo e inno­va­dor del empate catas­tró­fico y de sus bifur­ca­cio­nes a la boli­viana que resulta de esta vieja estu­pi­dez dis­cu­tida en Europa de los años 1920 a 1950 que empieza a caer; por­que quiso aca­bar con la clase media y con toda forma bió­tica de raza blanca a la que per­te­nece este trai­dor, orga­ni­zando “pon­chos rojos” de indí­ge­nas a sueldo, movi­mien­tos socia­les y cen­tros foquis­tas para­mi­li­ta­res para defen­der “el pro­ceso de cam­bio” que jus­ti­fica desde su ata­laya de mega­lo­ma­nía como una nueva forma de un socia­lismo tipo siglo XXI que ha creído que, genial­mente iba a impo­ner ante el mundo, esta espe­cie de bes­tia humana que inventó avan­zando (hasta ahora) con la judi­cia­li­za­ción de la polí­tica en alianza con la fuerza bruta de los mili­ta­res y poli­cías, para aca­bar y silen­ciar el último ves­ti­gio de la resis­ten­cia civil demo­crá­tica y del Estado de Dere­cho en Boli­via – donde los indí­ge­nas del norte, sur, occi­dente y oriente– han dicho hasta aquí lle­ga­ron estos delin­cuen­cia­les gober­nan­tes y basta ver la reali­dad de los por­cen­ta­jes de votos nulos y blan­cos sobre un poten­cial elec­to­ral de 10 millo­nes de votan­tes (acla­rando que el voto en Boli­via es obli­ga­to­rio y puni­tivo) que supera el 60% del rechazo no sola­mente a la elec­ción (iné­dita en el mundo) de un poder judi­cial que, pese al fraude, no logró tapar la ira y la furia con­te­nida de un pue­blo que empieza a levan­tarse cons­ciente que “todos somos tip­nis” y, de manera natu­ral, el ínclito pue­blo paceño que fuera siem­pre “tumba de tira­nos” se volcó a las calles para reci­bir­los como héroes con sus ros­tros de gente blanca, de mes­ti­zos e indios esta vez fusio­na­dos natu­ral­mente llo­rando por nues­tra noble gente indí­gena que soportó el enorme sacri­fi­cio que hicie­ron, junto a la gente mes­tiza y a los valien­tes perio­dis­tas que acom­pa­ña­ron su mar­cha y hasta los turis­tas euro­peos tuvie­ron coraje de izar sus ban­de­ras españolas.

Desde este aná­li­sis de pro­yec­ción a futuro, no tengo duda alguna que empezó el nuevo pro­ceso de libe­ra­ción nacio­nal en donde va a ser posi­ble ver un pacto social en donde que­pan indí­ge­nas, mes­ti­zos, blan­coi­des como la única ciu­da­da­nía de bien que abrirá ¡por fin!, el can­dado de esta cár­cel que es Boli­via al borde de caer en la lista de los “paí­ses falli­dos”, gra­cias al sacri­fi­cio de los indí­ge­nas TIP­NIS que han pro­yec­tado esta ver­dad y la verán flo­re­cer un día no lejano con cam­bas, cha­pa­cos y collas bajo la única ban­dera tri­co­lor del rojo, ama­ri­llo y verde que tum­bará la wipala por culpa de estos cri­mi­na­les y cuando escribo estas líneas los indí­ge­nas de las tie­rras bajas ya logra­ron bajar la sober­bia de Evo Mora­les a quien no le quedó más que ins­truir a su Asam­blea Legis­la­tiva para que abro­guen una ley corta (noten los estu­dio­sos este neo­lo­gismo de “ley corta” fruto de la tira­nía), que nin­guna carre­tera se hará des­tro­zando la reserva natu­ral del TIP­NIS haciendo recu­lar a Evo Mora­les aliado a la trans­na­cio­nal de los cami­nos OAS y bien recuerdo la Biblia y veo en ella varios pasa­jes que habla del Dedo de Dios bueno y salu­da­ble para los jus­tos como, igual­mente, duro y cruel con­tra los pro­ter­vos e infa­mes y de ver­dad tiem­blo por­que, una vez acabe este régi­men de terror, no habrá espa­cio en la geo­gra­fía nacio­nal que cobije a estos des­gra­cia­dos así rear­ti­cu­len más mal­da­des que aún no ter­mi­nan y sufri­re­mos toda­vía por­que el terror está vigente, pero camina la ira santa del pue­blo que no dejará títere con cabeza por tanto daño y cruel­dad que come­tie­ron con­tra Boli­via, con­tra sus etnias y con­tra el pue­blo que empieza a per­der el miedo al sis­tema y al régi­men de terror del tirano Evo Mora­les y sus secuaces.

¡Es cues­tión de tiempo!

Autor: Oscar Eduardo Lazcano Henry

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Un comentario en “¡EL DEDO DE DIOS!”  

  1. 1 Carlos

    Con difi­cul­tad he con­se­guido leer las parra­fa­das de este artículo. La pre­sen­ta­ción del evi­dente drama que vive Boli­via con la locura lla­mada Movi­miento al Socia­lismo de Evo Mora­les, merece un texto bien artí­cu­lado, menos barroco y, por supuesto, que toque temas espe­cí­fi­cos para no per­derse en vague­da­da­des.
    El intento es bueno, pero de bue­nas inten­cio­nes está empe­drado el Purgatorio.

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