Linchar no es justicia

Si dudas, lo justo y deco­roso es res­pe­tar la dig­ni­dad del indi­vi­duo y sus dere­chos, mas allá de la con­ducta y depre­da­cio­nes en las que pueda haber incu­rrido el sujeto.

La muerte de Muan­mar Gadafi en mano de sus pro­pios cap­to­res y los evi­den­tes abu­sos de que fue objeto, se apre­cian en los videos mos­tra­dos, merece el repu­dio de todos los que están a favor de res­pe­tar la dig­ni­dad humana.

No es equi­ta­tivo deman­dar que se res­pe­ten los dere­chos y no hacerlo cuando se accede a la fuerza, y se está en capa­ci­dad de res­ta­ble­cer las pre­rro­ga­ti­vas que fue­ron conculcadas.

Las razias, per­se­cu­cio­nes y ase­si­na­tos en masa son accio­nes pro­pias de dic­ta­do­res y no de quie­nes se les opo­nen. No se deben repe­tir los crí­me­nes de los dés­po­tas y sus esbi­rros, ni jus­ti­fi­car los exce­sos, esgri­miendo los abu­sos en los que ellos incurrieron.

En una pala­bra, no debe haber licen­cia para un cri­men, pero tam­poco es apro­piado res­pon­sa­bi­li­zar del ase­si­nato del dic­ta­dor al Con­sejo Nacio­nal de Tran­si­ción Libio y en con­se­cuen­cia, eva­luar esa enti­dad como inca­paz de con­du­cir al país al esta­ble­ci­miento de un estado de derecho

Las seve­ras crí­ti­cas al Con­sejo Nacio­nal de Tran­si­ción no son obje­ti­vas por­que mas allá de las con­di­cio­nes mora­les que asis­tan a sus diri­gen­tes, sería mucho más que un mila­gro que ellos logren impo­ner en unos pocos días, menos aun en plena gue­rra cuando fue muerto Kad­dafi, su auto­ri­dad sobre fac­cio­nes que a tra­vés los meses del con­flicto demos­tra­ron en muchas oca­sio­nes que el deno­mi­na­dor común que los iden­ti­fi­caba era el ase­sino asesinado.

Mili­ta­res esta­dou­ni­den­ses cap­tu­ra­ron a Sad­dam Hus­sein y le res­pe­ta­ron la vida. Fue enjui­ciado y ajus­ti­ciado des­pués de un debido pro­ceso, pero no se puede ase­gu­rar que eso mismo hubiera ocu­rrido si fac­cio­nes ira­quíes con­tra­rias a Hus­sein lo hubie­ran capturado.

Nume­ro­sos ana­lis­tas y repre­sen­tan­tes de orga­nis­mos inter­na­cio­na­les recha­zan con sóli­dos argu­men­tos el ase­si­nato de Kad­dafi y sus par­ti­da­rios, que de vic­ti­ma­rios pasa­ron a víc­ti­mas, por­que al pare­cer con­si­de­ran que las injus­ti­cias pade­ci­das les facul­taba con­ver­tirse en abu­sa­do­res, lo que ini­cia una peli­grosa espi­ral de vio­len­cia, por­que el odio solo cose­cha odio y la ven­ganza genera nue­vos vengadores.

Pero la con­cien­cia de esta espi­ral de abu­sos debe­ría aler­tar a la comu­ni­dad inter­na­cio­nal a ser más res­pon­sa­ble en sus rela­cio­nes con regí­me­nes que vio­lan sis­te­má­ti­ca­mente los dere­chos de sus ciudadanos.

Las per­so­nas con res­pon­sa­bi­li­da­des polí­ti­cas, influen­cia inter­na­cio­nal, junta a los orga­nis­mos inter­na­cio­na­les y gobier­nos, debe­rían darse cuenta que la mejor manera para evi­tar crí­me­nes, es que no haya ase­si­nos en masa gober­nando naciones.

Si los com­pro­mi­sos mora­les tuvie­ran más impor­tan­cias en las rela­cio­nes entre los gobier­nos que los intere­ses eco­nó­mi­cos o las con­ve­nien­cias ideo­ló­gi­cas, dés­po­tas como fue­ron Sad­dam Hus­sein, Muan­mar Kad­dafi, o siguen siendo Mah­mud Ahma­di­ne­yad, Bachar al Asad, Ali Abdu­llah Saleh, Hugo Chá­vez y los her­ma­nos Cas­tro, por no hacer esta lista dema­siado larga, no esta­rían gobernando.

El ase­si­nato de Gadafi está con­tra el dere­cho, pero cómo se sen­ti­rían los libios cuando leye­ron en el informe del Con­sejo de Dere­chos Huma­nos de Nacio­nes Uni­das del año 2010 que decía en una de sus par­tes. ” En el diá­logo inter­ac­tivo for­mu­la­ron decla­ra­cio­nes 46 dele­ga­cio­nes. Varias de ellas enco­mia­ron a la Jamahi­riya Árabe Libia por la pre­pa­ra­ción y pre­sen­ta­ción de su informe nacio­nal, y des­ta­ca­ron el amplio pro­ceso de con­sul­tas con los intere­sa­dos en la fase de pre­pa­ra­ción. Varias dele­ga­cio­nes asi­mismo obser­va­ron con satis­fac­ción el com­pro­miso del país de res­pe­tar los dere­chos huma­nos sobre el terreno”.

Un informe de Amnis­tía Inter­na­cio­nal refiere que varios gobier­nos euro­peos, entre ellos España, Ale­ma­nia, Bél­gica, Fran­cia, Ita­lia y Reino Unido, con­ce­die­ron licen­cias de sumi­nis­tro de armas, muni­ción y equi­pos al Gobierno de Gadafi a par­tir del año 2005. Entre ellas bom­bas de racimo. Otro impor­tante sumi­nis­tra­dor de armas a Libia fue Rusia.

Occi­dente al pare­cer estuvo dis­puesto a olvi­dar el aten­tado al avión de PanAm sobre Locker­bie, los otros aten­ta­dos que aus­pi­cio, y el desa­rro­llo de armas bio­ló­gi­cas, quí­mi­cas y nuclea­res por renun­ciar a esa ges­tión, pero los libios nunca pudie­ron olvi­dar los nume­ro­sos ase­si­na­tos que ordeno ni las per­so­nas ahor­ca­das en pla­zas públicas.

El pri­mer paso para evi­tar el ase­si­nato de un dic­ta­dor, es impe­dir que deten­ten el poder. Si se esta­ble­ciera un com­pro­miso de no callar, denun­ciar y no ben­de­cir a cam­bio de favo­res, los abu­sos de los dés­po­tas, el mundo se vería libre del horror de que un grupo de ciu­da­da­nos se tome la jus­ti­cia por su mano como ocu­rrió en Libia.

Autor: Pedro Corzo

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