Los dependientes, los demagogos y
los otros…

“Cuando Dios pre­gunto a Caín, dónde estaba Abel, Caín res­pon­dió enojado con otra pre­gunta: “¿Soy acaso el guar­dián de mi hermano?”

Ayn Rand nos enseña el ver­da­dero sig­ni­fi­cado del Egoísmo, vir­tud enten­dida como la preo­cu­pa­ción que tiene un indi­vi­duo por satis­fa­cer su inte­rés per­so­nal, lo cual no es malo, como lo mayo­ría de los indi­vi­duos de una socie­dad piensa o san­ciona, ya que bus­car el inte­rés per­so­nal, es bus­car la feli­ci­dad en base a un esfuerzo y sacri­fi­cio pro­pio, basado en la razón, tra­bajo, pro­duc­ti­vi­dad y el res­peto de los dere­chos de otros individuos.

Es lograr esa feli­ci­dad que final­mente per­mite al indi­vi­duo vivir de mejor manera, en este mundo donde es impres­cin­di­ble el pro­greso con­ti­nuo para alcan­zar una vida digna y saludable.

Pero lamen­ta­ble­mente, la mayo­ría de las socie­da­des con­si­de­ran al indi­vi­duo egoísta, como un ser per­verso que no le importa lo que le suceda a los demás, com­pa­rán­dolo inclu­sive con un delin­cuente que comete un asalto en busca de su inte­rés personal.

Frente a este sig­ni­fi­cado o apre­cia­ción moral, la mayo­ría de los indi­vi­duos de una socie­dad, en muchos de los casos con­dena al Egoísmo en favor de la apre­cia­ción del Altruismo, enten­dido como aque­lla acti­tud que tiene un indi­vi­duo de sacri­fi­car su pro­pio inte­rés por el inte­rés de otras per­so­nas, inclu­sive lle­gando a pen­sar que un Dic­ta­dor es bueno a pesar que sea un corrupto o cri­mi­nal con tal de bene­fi­ciar a la socie­dad que gobierna.

Lo que no se tiene en cuenta, es que el Altruismo des­vir­túa los valo­res mora­les de una socie­dad, ya que crea en ella una per­cep­ción equi­vo­cada de las accio­nes del indi­vi­duo, pen­sando que este debe sacri­fi­car su feli­ci­dad o su vida por otros indi­vi­duos, a pesar de que eso lo con­dene a una vida de infe­li­ci­dad y frustración.

Esta per­cep­ción genera en la socie­dad un rechazo por el esfuerzo pro­pio, espe­rando siem­pre la ayuda de alguien (como el paternalismo).

Una parte mayo­ri­ta­ria de la socie­dad argen­tina fue pro­clive a acep­tar los pater­na­lis­mos ima­gi­na­rios, con que los dema­go­gos a su turno la han lle­vado a la indig­ni­dad de la dádiva enmas­ca­rada de sub­si­dio y a la nega­ción del tra­bajo como rea­li­za­ción personal.

De esta manera a aque­llos ciu­da­da­nos con­ver­ti­dos en “bene­fi­cia­rios” se les ha tor­nado vana la bús­queda de un iti­ne­ra­rio de pro­greso per­ma­nente y continuo.

Depen­dien­tes de la ayuda esta­tal para su supervivencia.

Sin embargo, lo que se debe enten­der es que un indi­vi­duo que logra con­se­guir sus pro­pios intere­ses, podrá desa­rro­llarse, ser feliz, ser pro­duc­tivo y por ende tener la capa­ci­dad de gene­rar riqueza, que final­mente se dis­tri­buirá en una socie­dad mediante los dife­ren­tes inter­cam­bios comer­cia­les que rea­li­zan los individuos.

Por esa razón, con­de­nar el egoísmo, es con­de­nar a la socie­dad a un estan­ca­miento de pobreza, mise­ria e irracionalidad.

Todo este con­cepto es muy bien expli­cado por Ayn Rand a tra­vés de lo que ella llama la ética obje­ti­vista, que sig­ni­fica, como su autora lo dice: Una filo­so­fía para vivir en la tierra.

Filo­so­fía basada en la bus­cada de la feli­ci­dad de un indi­vi­duo, que bási­ca­mente es la pre­ser­va­ción de su pro­pia vida, de una manera racio­nal sin sacri­fi­carse por lo demás y sin sacri­fi­car a los demás para su pro­pio beneficio.

Final­mente se puede decir que cada una de las pági­nas de este libro motiva y genera ese afán de pro­greso y mejora continua.

Una de las tan­tas lec­cio­nes que nos brinda Ayn Rand es:

Los tres valo­res car­di­na­les de la ética obje­ti­vista, que, en su con­junto, son el medio para rea­li­zar el valor supremo de una per­sona, es decir, su pro­pia vida, y al mismo tiempo su rea­li­za­ción, son: Razón, Pro­pó­sito, Auto­es­tima, con sus tres vir­tu­des corres­pon­dien­tes: Racio­na­li­dad, Pro­duc­ti­vi­dad, Orgullo.

Autor: Jorge Omar Alonso

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2 Comentarios en “Los dependientes, los demagogos y
los otros…”  

  1. 1 Guillermo Roura

    Exce­lente articulo. Da gusto cuando alguien escribe cosas que coin­ci­den con los pro­pios pen­sa­mien­tos y en defensa de con­cep­tos “deva­lua­dos” como el egoismo. Hace unos años escribí un pequeño cuento ó relato en defensa del egoismo. Está publi­cado en la página http://​www​.nue​va​li​te​ra​tura​.com​.ar/​g​u​i​l​l​e​r​m​o​r​o​u​r​a​3​0​.​htm
    por si alguien lo quiere leer.
    Salu­dos
    Gui­llermo Roura

  2. 2 Jaimito

    Sí, qui­zás la nove­lista y “filó­sofa” Sra. Rand tenga razón y en ese caso Gandhi, la madre Teresa y tan­tí­si­mos otros eran unos anor­ma­les. enfer­mos men­ta­les o extra­via­dos.
    Leí el pen­sa­miento de la señora Rand en “La rebe­lión de Atlas” y no lo com­parto para nada, lo mismo que lo expre­sado en este artículo.
    No es esa la doc­trina que pre­dicó Nues­tro Señor Jesu­cristo.
    Tanto los tér­mi­nos de altruísmo y egoísmo, tie­nen un sig­ni­fi­cado muy pre­ciso y sin con­fu­sio­nes en el habla del común de la gente y en el de la gente no tan común. No se puede sofis­ti­car con esos con­cep­tos.
    La sra. Rand, numen del libe­ra­lismo extremo, puede pen­sar y decir cuanto le parezca, pero creo que no tiene la menor idea ni de la ética ni de la moral.
    Per­dón le pido a los seño­res libe­ra­les que fre­cuen­tan estas pági­nas, pero dis­crepo total­mente (en estos impor­tan­tí­si­mos con­cep­tos) con sus opiniones.

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