- May 2012
- April 2012
- March 2012
- February 2012
- January 2012
- December 2011
- November 2011
- October 2011
- September 2011
- August 2011
- July 2011
- June 2011
- May 2011
- April 2011
- March 2011
- December 2010
- June 2010
- May 2010
- April 2010
- March 2010
- February 2010
- January 2010
- December 2009
- November 2009
- October 2009
- September 2009
- August 2009
- July 2009
- June 2009
- May 2009
- April 2009
- March 2009
- February 2009
- January 2009
- December 2008
- November 2008
- October 2008
- September 2008
- August 2008
- July 2008
- June 2008
- May 2008
- April 2008
- March 2008
- February 2008
- January 2008
- December 2007
- November 2007
- October 2007
- September 2007
- August 2007
- July 2007
- June 2007
- May 2007
- April 2007
- March 2007
- February 2007
- January 2007
- December 2006
- November 2006
- October 2006
- September 2006
- August 2006
- July 2006
- June 2006
- May 2006
Los dependientes, los demagogos y
los otros…
“Cuando Dios pregunto a Caín, dónde estaba Abel, Caín respondió enojado con otra pregunta: “¿Soy acaso el guardián de mi hermano?”
Ayn Rand nos enseña el verdadero significado del Egoísmo, virtud entendida como la preocupación que tiene un individuo por satisfacer su interés personal, lo cual no es malo, como lo mayoría de los individuos de una sociedad piensa o sanciona, ya que buscar el interés personal, es buscar la felicidad en base a un esfuerzo y sacrificio propio, basado en la razón, trabajo, productividad y el respeto de los derechos de otros individuos.
Es lograr esa felicidad que finalmente permite al individuo vivir de mejor manera, en este mundo donde es imprescindible el progreso continuo para alcanzar una vida digna y saludable.
Pero lamentablemente, la mayoría de las sociedades consideran al individuo egoísta, como un ser perverso que no le importa lo que le suceda a los demás, comparándolo inclusive con un delincuente que comete un asalto en busca de su interés personal.
Frente a este significado o apreciación moral, la mayoría de los individuos de una sociedad, en muchos de los casos condena al Egoísmo en favor de la apreciación del Altruismo, entendido como aquella actitud que tiene un individuo de sacrificar su propio interés por el interés de otras personas, inclusive llegando a pensar que un Dictador es bueno a pesar que sea un corrupto o criminal con tal de beneficiar a la sociedad que gobierna.
Lo que no se tiene en cuenta, es que el Altruismo desvirtúa los valores morales de una sociedad, ya que crea en ella una percepción equivocada de las acciones del individuo, pensando que este debe sacrificar su felicidad o su vida por otros individuos, a pesar de que eso lo condene a una vida de infelicidad y frustración.
Esta percepción genera en la sociedad un rechazo por el esfuerzo propio, esperando siempre la ayuda de alguien (como el paternalismo).
Una parte mayoritaria de la sociedad argentina fue proclive a aceptar los paternalismos imaginarios, con que los demagogos a su turno la han llevado a la indignidad de la dádiva enmascarada de subsidio y a la negación del trabajo como realización personal.
De esta manera a aquellos ciudadanos convertidos en “beneficiarios” se les ha tornado vana la búsqueda de un itinerario de progreso permanente y continuo.
Dependientes de la ayuda estatal para su supervivencia.
Sin embargo, lo que se debe entender es que un individuo que logra conseguir sus propios intereses, podrá desarrollarse, ser feliz, ser productivo y por ende tener la capacidad de generar riqueza, que finalmente se distribuirá en una sociedad mediante los diferentes intercambios comerciales que realizan los individuos.
Por esa razón, condenar el egoísmo, es condenar a la sociedad a un estancamiento de pobreza, miseria e irracionalidad.
Todo este concepto es muy bien explicado por Ayn Rand a través de lo que ella llama la ética objetivista, que significa, como su autora lo dice: Una filosofía para vivir en la tierra.
Filosofía basada en la buscada de la felicidad de un individuo, que básicamente es la preservación de su propia vida, de una manera racional sin sacrificarse por lo demás y sin sacrificar a los demás para su propio beneficio.
Finalmente se puede decir que cada una de las páginas de este libro motiva y genera ese afán de progreso y mejora continua.
Una de las tantas lecciones que nos brinda Ayn Rand es:
Los tres valores cardinales de la ética objetivista, que, en su conjunto, son el medio para realizar el valor supremo de una persona, es decir, su propia vida, y al mismo tiempo su realización, son: Razón, Propósito, Autoestima, con sus tres virtudes correspondientes: Racionalidad, Productividad, Orgullo.
Autor: Jorge Omar Alonso
Link Rss para esta publicación
Link permanente al articulo
Enviar a un amigo
2 Comentarios en “Los dependientes, los demagogos y
los otros…”
Porfavor espere...


















Excelente articulo. Da gusto cuando alguien escribe cosas que coinciden con los propios pensamientos y en defensa de conceptos “devaluados” como el egoismo. Hace unos años escribí un pequeño cuento ó relato en defensa del egoismo. Está publicado en la página http://www.nuevaliteratura.com.ar/guillermoroura30.htm
por si alguien lo quiere leer.
Saludos
Guillermo Roura
Sí, quizás la novelista y “filósofa” Sra. Rand tenga razón y en ese caso Gandhi, la madre Teresa y tantísimos otros eran unos anormales. enfermos mentales o extraviados.
Leí el pensamiento de la señora Rand en “La rebelión de Atlas” y no lo comparto para nada, lo mismo que lo expresado en este artículo.
No es esa la doctrina que predicó Nuestro Señor Jesucristo.
Tanto los términos de altruísmo y egoísmo, tienen un significado muy preciso y sin confusiones en el habla del común de la gente y en el de la gente no tan común. No se puede sofisticar con esos conceptos.
La sra. Rand, numen del liberalismo extremo, puede pensar y decir cuanto le parezca, pero creo que no tiene la menor idea ni de la ética ni de la moral.
Perdón le pido a los señores liberales que frecuentan estas páginas, pero discrepo totalmente (en estos importantísimos conceptos) con sus opiniones.