Sobre la pena de muerte,
frente a recientes crímenes
de niños inocentes

Hasta el día de la fecha he publi­cado nume­ro­sas decla­ra­cio­nes sobre la pena de muerte, que hoy resulta impor­tante dis­cu­tir nue­va­mente, frente a crí­me­nes como los que ter­mi­na­ron con la vida de dos niños, bru­tal­mente ase­si­na­dos: casos Can­dela y Tomás, entre muchos otros que no tuvie­ron tamaño impacto público.

La pri­mera carta de mi auto­ría fue publi­cada por el dia­rio La Nación en su edi­ción del 9 de junio de 1999.
Mis fun­da­men­tos sobre la pena capi­tal, apli­cada a los cul­pa­bles de deli­tos gra­ví­si­mos con­tra la socie­dad, encuen­tran como prin­ci­pal esco­llo para su con­cre­ción que la mayo­ría de los gober­nan­tes y la Jus­ti­cia argen­ti­nos han care­cido y care­cen de la vir­tud de la Pru­den­cia; sin ella la potes­tad de deci­dir sobre la vida o la muerte de una per­sona se torna un acto intrín­se­ca­mente ilegítimo.

Durante mucho tiempo he con­sul­tado nume­ro­sos tra­ta­dos sobre la mate­ria, inclu­yendo los argu­men­tos pre­sen­ta­dos en con­tra de la pena de muerte como los esco­llos cons­ti­tu­cio­na­les vigen­tes en vir­tud del reco­no­ci­miento de los pac­tos supra­na­cio­na­les incor­po­ra­dos a la Carta Magna, cuya sola sinop­sis exce­de­ría sin duda los lími­tes tole­ra­bles de la pre­sente decla­ra­ción.
La doc­trina a la cual me sumo está res­pal­dada por los más gran­des teó­lo­gos y pen­sa­do­res cató­li­cos de todos los tiem­pos, comen­zando por Santo Tomás de Aquino, Doc­tor de la Iglesia.

Des­cen­diendo a la situa­ción de la Argen­tina actual que nos toca vivir, resul­ta­ría tan impor­tante como impe­rioso dis­cu­tirse su apli­ca­ción, en momen­tos en deben sopor­tarse a dia­rio crí­me­nes abe­rran­tes como lo de niños que murie­ron como con­se­cuen­cia de ven­gan­zas con­tra alguno de sus fami­lia­res.
Según la doc­trina tra­di­cio­nal la pena de muerte tiende a actuar en dos esta­dos muy con­cre­tos: el de la con­mi­na­ción y el de la eje­cu­ción. El pri­mero res­tringe el mar­gen de impu­ni­dad al hacer pen­sar al poten­cial ase­sino que su futuro no es una ins­ti­tu­ción car­ce­la­ria de la cual podrá salir tarde o tem­prano a la som­bra de una per­mi­siva legis­la­ción, sino un pare­dón de fusi­la­miento como medio defi­ni­tivo de expia­ción por la irre­pa­ra­ble falta cometida.

El segundo, el de eje­cu­ción, tiene, debe tener por objeto repa­rar el orden que el delito des­truye.
Mere­cen a título de orien­ta­ción, citar algu­nos argu­men­tos de razo­nes gene­ra­les dadas nada menos que por Santo Tomás de Aquino en su obra Suma Con­tra Gentiles.

Argu­mento a)

El bien común de toda la socie­dad vale más que el bien de un indi­vi­duo par­ti­cu­lar. Luego se ha de pre­fe­rir.
Es así que la vida cri­mi­nal de cier­tos hom­bres impide el bien común, que es la paz y con­cor­dia social. Luego se ha de qui­tar la vida a esos hom­bres, en cuanto que volun­ta­ria­mente impi­den el bien común.

Argu­mento b)

Como el médico, con su ope­ra­ción, pre­tende la salud; así la Auto­ri­dad pre­tende con la suya la paz, que con­siste en la con­cor­dia orde­nada de los ciu­da­da­nos. Luego así como el médico corta con todo dere­cho y suma uti­li­dad un miem­bro gan­gre­noso que con­ta­gia a los demás; así tam­bién la Auto­ri­dad, por la pena de muerte, con toda jus­ti­cia y suma uti­li­dad arranca de la socie­dad a los per­tur­ba­do­res de la paz común.
La doc­trina pon­ti­fi­cia del falle­cido Papa Juan Pablo II y el mismo Cate­cismo de la Igle­sia Cató­lica han cerrado sin duda el camino a la apli­ca­ción irres­tricta de la pena de muerte. No obs­tante, se ha dejado abierta la posi­bi­li­dad de su uso en casos gra­ví­si­mos, en los que sin duda se encua­dran muchos de los que están fla­ge­lando desde hace tiempo nues­tra ali­caída sociedad.

Con res­pecto a la Doc­trina Pontificia:

En la Encí­clica Evan­ge­lium vitae recuerda que per­ma­nece válido el prin­ci­pio indi­cado por el Cate­cismo de la Igle­sia Cató­lica; pero, como el pri­mer efecto de la pena de muerte es ‘el de com­pen­sar el des­or­den intro­du­cido por la falta’ en la socie­dad, ‘pre­ser­var el orden público y la segu­ri­dad de las per­so­nas’, ‘es evi­dente que, pre­ci­sa­mente para con­se­guir todas estas fina­li­da­des, la medida y la cali­dad de la pena deben ser valo­ra­das y deci­di­das aten­ta­mente, sin que se deba lle­gar a la medida extrema de la eli­mi­na­ción del reo salvo en casos de abso­luta nece­si­dad, es decir, cuando la defensa de la socie­dad no sea posi­ble de otro modo’ (Cfr. Encí­clica Evan­ge­lium vitae, nº 56.)

Con refe­ren­cia al CIC:

…La ense­ñanza tra­di­cio­nal de la Igle­sia ha reco­no­cido el justo fun­da­mento del dere­cho y deber de la legí­tima auto­ri­dad pública para apli­car penas pro­por­cio­na­das a la gra­ve­dad del delito, sin excluir, en casos de extrema gra­ve­dad, el recurso a la pena de muerte’ (Cfr. Cate­cismo de la Igle­sia Cató­lica, nº 2266.).

Se acon­seja leer los párra­fos com­ple­tos cita­dos, a los cua­les puede acce­derse fácil­mente en el sitio de la Santa Sede (www​.vati​can​.va .)

Final­mente, se impone el debate, que no debe­ría ser sos­la­yado, para cul­mi­nar con la horro­rosa serie de crí­me­nes que moti­van esta nueva declaración.

Fuente: www.horaciocalderon.com

Autor: Horacio Calderón

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5 Comentarios en “Sobre la pena de muerte,
frente a recientes crímenes
de niños inocentes”  

  1. 1 cejulito

    Mi razo­na­miento si es que así se lo puede cata­lo­gar es suma­mente sim­ple no está basado en dema­sia­das pre­mi­sas lega­les, sino más bien en el menos común de los sen­ti­dos, pre­ci­sa­mente el sen­tido común.-
    Par­tiendo de la base de que nues­tro país se ha con­ver­tido en un lugar donde se dejó de emplear el método de pre­mios y cas­ti­gos, al menos siem­pre y cuando estos últi­mos se deban apli­car a delin­cuen­tes que no per­te­nez­can a las cla­ses pri­vi­le­gia­das, por citar como ejem­plo a los Gar­cía Bel­sunce, y por el otro extremo a un nar­co­tra­fi­cante.- A los pri­me­ros hay que negar­les toda posi­bi­li­dad, si es posi­ble vejar­los más se debe hacer, en cam­bio el narco, lo es por­que la “socie­dad” le ha negado la posi­bi­li­dad de tener sus bie­nes y manu­ten­ción por otros medios, (los que labu­ran de sol a sol para eso, joderse).-
    Enton­ces, al vio­la­dor serial yo dis­pon­dría en pri­mera ins­tan­cia que lo cas­tren, y si aún rein­cide por otros medios, pare­dón, el que viola una cria­tura y la mata para obte­ner impu­ni­dad, pare­dón direc­ta­mente.- Si se trata de un ase­sino serial, que parece que en Argen­tina no exis­ten, pare­dón.- Al que mata en oca­sión de robo, pare­dón.- Al que mata por ven­ganza, pare­dón.- Y con este pará­me­tro ir midiendo el resto de los deli­tos, si uno toma en cuenta cuan­tas fami­lias han des­truido las dro­gas, y el daño a la nación al dar­les una gene­ra­ción de infra­do­ta­dos depen­dien­tes, pare­dón al narco.- A par­tir de estas sim­ples con­clu­sio­nes y viendo su efecto ejem­pla­ri­za­dor estimo que se mejo­ra­ría bas­tante en el bie­nes­tar general.-

  2. 2 cejulito

    PD: A los que sos­tie­nen que no es efec­tiva, les digo que lean noti­cias de los luga­res donde sí se aplica.- Hace años un cerealista-exportador nues­tro, al ver que no le alcan­zaba lo que tenía para cum­plir el com­pro­miso, le pro­puso a un capi­tán de barco de la URSS, darle trigo de infe­rior cali­dad y un dinero para que no se per­ca­tara del fraude, a lo que el capi­tán le res­pon­dió que ni todo el oro del mundo le ser­vía, solo el trigo que corres­pon­día, ya que al lle­gar otro con­tro­la­rían tam­bién la cali­dad y el ter­mi­na­ría en el pare­dón.- Con­clu­sión, el expor­ta­dor tuvo que salir corriendo a con­se­guir la cali­dad de trigo ade­cuada y punto.-

  3. 3 alba cuozzo

    Estimo que el Sr. Hora­cio Cal­de­rón debe tomar las rien­das y con­du­cir lo ati­nente a esta per­ver­sión que es la matanza de inocen­tes niños en la flor de sus vidas que arran­ca­ron de cuajo. Sólo gene­rando VEN­GANZA este país podría ser ben­de­cido por el Alti­simo. Lo contrario..seguiremos ana­li­zando el tema..con la con­sa­bida demora que ori­gi­nará más asesinatos.Argentina nece­sita que el Papa la ben­diga totalmente…No nos haga­mos cóm­pli­ces de este ate­rra­dor delinquir–Voto por la pena de MUERTE.. es la ven­ganza.. la jus­ti­cia no nos sirve . Loren­zetti en el alto pedes­tal de los Jue­ces es una pieza más al ser­vi­cio de una man­da­ta­ria que fomenta con su vil acti­tud todo lo que nos pueda perjudicar–es un ser que des­truye– ¿Insana o per­versa? Atte. alba.

  4. 4 GANZUK

    Estoy con usted, “ceju­lito”; a esta altura de la catás­trofe social que esta­mos viviendo, y teniendo en cuenta el melin­droso pro­ce­der de nues­tra socie­dad cuando hay que poner la cara y jugarse en una posi­ción, hay que hablar fuerte y claro como usted lo ha hecho, por lo cual lo feli­cito de todo cora­zón.
    Guillermo

  5. 5 Rodolfo Plata

    JAQUE MATE A LA DOC­TRINA JUDAI­ZANTE DE LA IGLE­SIA. La impor­tan­cia capi­tal de la crí­tica a la cris­to­lo­gía de san Pablo, radica en que nos aporta los ele­men­tos de jui­cio nece­sa­rios para dar­nos cuenta el fatal error que come­tió Pablo en sus epís­to­las al cer­ce­nar la natu­ra­leza humana de Cristo; cegando a la huma­ni­dad de la posi­bi­li­dad de alcan­zar la tras­cen­den­cia humana y la socie­dad per­fecta prac­ti­cando el altruismo, el mis­ti­cismo y el acti­vismo social inten­sos; y de la urgente nece­si­dad de corre­gir la doc­trina de la Igle­sia for­mu­lando un nuevo cris­tia­nismo que no omita sino que acen­tué la tras­cen­den­cia humana de Cristo que es su cua­li­dad espi­ri­tual más impor­tante para la huma­ni­dad, a fin de que el cris­tia­nismo afronte con éxito los retos y ame­na­zas del Islam, el judaísmo, las corrien­tes de la nueva Era y la moder­ni­dad. http://​es​.scribd​.com/​d​o​c​/​7​3​5​7​8​7​2​0​/​C​R​I​T​I​C​A​-​A​-​L​A​-​C​R​I​S​T​O​L​O​G​I​A​-​D​E​-​S​A​N​-​P​A​BLO

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