Intervención sistemática de la opinión

En 1933, Hitler con­se­guía la ascen­sión al poder por vías total­mente lega­les; para ello se sir­vió de las frus­tra­cio­nes de los ale­ma­nes para pre­sen­tarse como el único capaz de repa­rar esas insa­tis­fac­cio­nes. Pero pronto con­ver­ti­ría a la Repú­blica en un régi­men tota­li­ta­rio, escri­bió María C. Núñez García-Cuerva de la Uni­ver­si­dad Com­plu­tense de Madrid.

En 2011 Cris­tina Fer­nán­dez Vda. De Kir­ch­ner reasume el poder por segunda vez y comienza la “pro­fun­di­za­ción del modelo” pro­me­tida, que ha de desem­bo­car en autoritarismo.

Desde el punto de vista polí­tico, Hitler asu­mió todo el poder, acabó con la opo­si­ción (tanto la exte­rior como la del pro­pio par­tido) y con­vir­tió Ale­ma­nia en un estado uni­ta­rio y centralizado.

En cuanto a lo polí­tico, con la suma total del poder ava­lado por una amplia mayo­ría que votara “el modelo”, la autó­crata argen­tina ya con la opo­si­ción ani­qui­lada y con un par­la­mento a su entero “ser­vi­cio”, no tuvo incon­ve­niente en que se le aprue­ben leyes en tiempo record.

Para el poder (y pos­te­rior­mente man­te­nerlo), Hitler uti­lizó la infor­ma­ción, a la que trans­formó en pro­pa­ganda. Es así cómo la pro­pa­ganda va a desem­pe­ñar un papel fun­da­men­tal en el desa­rro­llo y con­so­li­da­ción del nazismo (prueba de ello es que sólo unas sema­nas des­pués de la ascen­sión de Hitler al gobierno se creaba el Minis­te­rio de Pro­pa­ganda, diri­gido por Goebbels.

La gran bata­lla que libra como pro­pia el régi­men kir­ch­ne­rista, es con­tra los medios inde­pen­dien­tes del dis­curso ofi­cial mediante dis­tri­bu­ción arbi­tra­ria de la pro­pa­ganda ofi­cial, aprie­tes fis­ca­les y judi­cia­les, y difa­ma­ción de perio­dis­tas no com­pla­cien­tes con el relato oficial.

La apor­ta­ción del nazismo al campo comu­ni­ca­tivo es que puso las bases de la pro­pa­ganda moderna. Sus resul­ta­dos hacen que se hable “de la socie­dad ale­mana de los años 30 y 40 como de una socie­dad hip­no­ti­zada” . Su fina­li­dad era con­se­guir la iden­ti­fi­ca­ción del par­tido con el estado, y, para ello, todos los medios de comu­ni­ca­ción debían estar bajo el con­trol estatal.

La socie­dad argen­tina es evi­den­te­mente una socie­dad hip­no­ti­zada no cabe nin­guna duda, por el relato del régi­men creado con con­cep­tos fal­sos, que incluye tam­bién una revi­sión sin sen­tido de la his­to­ria argen­tina para des­ar­ti­cu­lar las supues­tas fala­cias de lo que han dado en lla­mar “la his­to­ria ofi­cial” y ade­cuarla al dis­curso del régimen.

Con la lle­gada de Hitler al poder se creó la Cámara de la Prensa, órgano del nazismo para la domi­na­ción de la indus­tria editorial.

El “cris­ti­nismo” actual mediante la ley que declara de inte­rés gene­ral la dis­tri­bu­ción del papel de prensa, es un ins­tru­mento par­ti­cu­lar­mente impor­tante de con­trol polí­tico sobre cual­quiera que esté envuelto en la pro­duc­ción, fun­cio­na­miento y dis­tri­bu­ción de perió­di­cos y otras publi­ca­cio­nes perió­di­cas, como lo fue en el nazismo.

El con­trol esta­tal de la prensa estaba orga­ni­zado en forma pira­midal: en la cús­pide se encon­traba el minis­te­rio de Goeb­bels, por debajo de él tene­mos la Cámara de Cul­tura, por debajo de ésta, la Cámara de la Prensa.

En un Estado tota­li­ta­rio la situa­ción es, per­ma­nen­te­mente y en todos los cam­pos, la misma que en los demás paí­ses domina algu­nos ámbi­tos en tiem­pos de gue­rra. Se ocul­tará a la gente todo lo que pueda pro­vo­car dudas acerca de la com­pe­ten­cia del Gobierno o crear des­con­tento. Las bases de com­pa­ra­ción des­fa­vo­ra­ble con las con­di­cio­nes de otro lugar; el cono­ci­miento de las posi­bles alter­na­ti­vas frente a la direc­ción efec­ti­va­mente tomada; la infor­ma­ción que pueda suge­rir el fra­caso del Gobierno en el cum­pli­miento de sus pro­me­sas o en apro­ve­char las opor­tu­ni­da­des de mejo­rar la situa­ción, todo se supri­mirá. Por con­se­cuen­cia, no habrá campo donde no se prac­ti­que una inter­ven­ción sis­te­má­tica de la opi­nión y no se fuerce a una uni­for­mi­dad de criterios”.(Camino de Servidumbre-Friedrich A. Hayek)

Aquel se pro­po­nía demos­trar la esen­cial iden­ti­dad de socia­lismo y tota­li­ta­rismo, que nos lleva a la figura de nues­tra autó­crata autóc­tona quien se está reve­lando como la mejor alumna de Fidel y Chávez.

Por lo pronto parece que con rela­tivo éxito está poniendo en la prác­tica las rece­tas ya pro­ba­das por estos socia­lis­mos, que sig­ni­fi­cara un com­pleto envi­le­ci­miento de la vida de la Nación argentina.-

Autor: Jorge Omar Alonso

Enviar a un amigo





Enviar a un amigo


No hay comentarios en “Intervención sistemática de la opinión”  

Deje un comentario