2012. Semana Uno.

Justo con los Reyes Magos llegó el inicio del sin­ce­ra­miento en la eco­no­mía. Parece como que hubie­ran espe­rado la inter­na­ción de la pre­si­denta para que la lás­tima o el pudor, pudie­ran más que el chubasco.

Favale (preso por el ase­si­nato de Ferreyra) y el actual pre­si­dente Boudou

El subte en Bue­nos Aires y los ser­vi­cios públi­cos de Gas, luz y agua en gran parte del país subie­ron más del ciento por ciento sin que nadie dijera mucho y sin que nadie tenga que lle­nar un for­mu­la­rio imbé­cil en la Afip.

¿Vio como se pue­den sin­ce­rar las tari­fas así de prepo, sin tanto gasto de famoso en la tele anun­ciando que renun­cia al sub­si­dio que nadie pidió?… toda­vía recuerdo cuando en este país al sin­ce­ra­miento de la eco­no­mía lo lla­ma­ban ajuste bru­tal. Ahora es sin­to­nía fina.

Es una lás­tima, por­que uno ya se había acos­tum­brado a una eco­no­mía falluta y no tan sin­cera. Es una lás­tima por­que uno hacía el esfuerzo de creer el dis­curso de Moreno, el she­riff de los pre­cios y las tari­fas, y se esfor­zaba en creerle al Indec, que tanto empeño le pone a las men­ti­ras. Pero así son las cosas.

Una señora envía 200 euros desde España a su madre que vive en Bue­nos Aires con la jubi­la­ción mínima. Se pre­senta la madre a reti­rarlo… pero hay un pequeño incon­ve­niente: El estado argen­tino la obliga a reti­rarlo todo en pesos y solo des­pués de lle­nar tres hojas de pape­les. Ah sí, como cuando de chico veía­mos las pelí­cu­las de la Ber­lín intra­mu­ros. Es cues­tión de acos­tum­brarse… así como nos acos­tum­bra­mos al look de tra­je­cito de luto, tam­bién nos ire­mos acos­tum­brando a las liber­ta­des coar­ta­das y a los des­afo­ra­dos sol­da­dos del régimen.

Y hablando de los des­afo­ra­dos sol­da­dos del régi­men, esta semana leí dos cosas que refle­jan en sí mis­mas lo bajo que hemos caído en nom­bre de la demo­cra­cia. Les cuento la pri­mera de ellas: “Vos de mí no vas a escri­bir más, vas a vivir en Tri­bu­na­les”. “No vas a publi­car más, por­que des­pués no te van a que­dar ganas de publi­car nada sobre mí”, le dijo Ser­gio Szpolski a un perio­dista de Cla­rín. Y siguió: “…Por ahí nunca te encon­traste con nadie como yo. Te voy a per­se­guir hasta el fin del mundo, inclu­yendo escra­ches. Vos no ponés más que soy un ban­quero cagador. Voy a inves­ti­garte a vos, a tus her­ma­nos y a tus padres, voy a ir con­tra todos y te voy a hacer mierda”.

Szpolski, dueño de Grupo Vein­ti­trés, llamó al celu­lar del perio­dista de Cla­rín a quien el empre­sa­rio kir­ch­ne­rista con­si­dera “esbi­rro de Mag­netto por­que escribe pago”.

Un faná­tico top del modelo, haciendo alarde de into­le­ran­cia en el dis­curso. Por­que, con­ven­ga­mos que si uno se siente ofen­dido tiene todo el dere­cho de recla­mar por los carri­les que corres­pon­dan. Lo trá­gico es el dis­curso pre­po­tente de intolerancia.

La segunda cosa que leí fue una nota que tengo guar­dada desde el 5 de enero en mi mesa de luz para expli­car y expli­carme lo que es el perio­dismo mili­tante. Deme­trio Ira­main es poeta y perio­dista. En vís­pe­ras de Reyes escri­bió una de las tan­tas colum­nas mili­tan­tes en el dia­rio estre­lla de la cor­po­ra­ción del poder. No es una crí­tica lo que comento ni siquiera hago jui­cio de valor, tan solo digo que sor­prende en el día a día cómo los malos humo­res cre­cen y las bue­nas tole­ran­cias se achi­can. Cómo, en poco tiempo los argen­ti­nos nos hemos vuelto sin dar­nos cuenta, enemi­gos de fac­cio­nes irre­con­ci­lia­bles. Ellos o noso­tros. Emban­de­ra­dos en una supuesta Repú­blica y expli­cando la demo­cra­cia exclu­yendo deli­be­ra­da­mente al que piensa dis­tinto, lucha­mos a brazo par­tido para callar las voces que nos moles­tan. Furio­sos y pri­mi­ti­vos… así nos hemos vuelto como sin dar­nos cuenta.

Sabe­mos que los regí­me­nes que se esme­ran para per­pe­tuarse en el poder, nece­si­tan ideó­lo­gos que armen la puesta en escena y faná­ti­cos que la defien­dan ence­gue­ci­dos. Es lógico que los regí­me­nes enquis­ta­dos durante déca­das en el poder, nece­si­ten de gen­tes que le defien­dan hasta lo inde­fen­di­ble: la vio­len­cia, la corrup­ción, la into­le­ran­cia el doble y el tri­ple dis­curso y hasta el enri­que­ci­miento des­me­dido. Todo.

Deme­trio Ira­main, que es poeta y perio­dista escri­bió el pasado 5 de enero una nota que se titula “Fuerza Cris­tina, vivi­re­mos y ven­ce­re­mos”. Les trans­cribo el final: “…Como si los due­ños de la guita no ejer­cie­ran el poder. Como si el poder fuera exclu­siva pro­pie­dad o atri­buto de la man­da­ta­ria que el pue­blo eli­gió, y no de los pode­res con­cre­tos, del dinero puro y duro, que nadie votó nunca, pero estruc­tu­ran nues­tras vidas en socie­dad desde que naci­mos: las cor­po­ra­cio­nes, los jue­ces a sueldo de ellas, los pro­pie­ta­rios de los medios donde sus emplea­dos tras los micró­fo­nos fes­te­jan a cuenta. Cán­cer y agui­naldo. ¡Fuera la Gen­dar­me­ría de Cable­vi­sión!. Se equi­vo­can, sin embargo. Erran otra vez. Insis­ten en el mismo des­liz de otras veces, de otros con­tex­tos incluso más dra­má­ti­cos que una ciru­gía pro­gra­mada. ¿U olvi­da­ron ya la lec­ción del 27 de octu­bre de 2010? Cuanto más duro y difí­cil se le haga, más cuesta abajo en la pen­diente, más sola y débil parezca, hipo­tensa, afó­nica, más néc­tar sal­drá de esta mujer. El pue­blo, sim­ple­mente, la acom­paña. Su silen­cio es un grito dulce gol­peando con­tra las ven­ta­nas del Hos­pi­tal Aus­tral. Dice estar para lo que sea nece­sa­rio. Donar su san­gre; pasar la noche en vela. ¿Cuánto hace que no sur­gía una líder de masas seme­jante, una esta­dista de tamaña altura, una ora­dora que apela a la “poe­sía apli­cada” y, como un espe­cia­lista en cien­cias duras, no deja ni un solo cabo suelto? Lo nece­si­tá­ba­mos. Nin­gún cam­bio social se emprende sin épica. El pue­blo la ha encon­trado: una man­da­ta­ria que emo­ciona, que con­mueve, que se hace enten­der, a la que le cree y ama. Ordene nomás, pre­si­denta. Com­pa­ñera. “Somos sus par­ti­sa­nos”, como dijo Hebe de Bona­fini en Plaza de Mayo, en la mar­cha del último jue­ves del año viejo.” Fin del tema 2.

Dejé para lo último una pizca de Víc­tor Here­dia, el nota­ble can­tau­tor argen­tino que hace poco más de una semana dio un reci­tal en la Cos­ta­nera de Gua­le­guay. El espec­táculo era gra­tis, aun­que cabe acla­rar que, por las decla­ra­cio­nes de Víc­tor Here­dia luego en Radio Gua­le­guay, evi­den­te­mente no tocó gra­tis. Tam­poco tiene obli­ga­ción de hacerlo… ni siquiera en aras de su dis­curso utó­pico de un socia­lismo superador.

Richard Man­zor le hizo una entre­vista a Víc­tor Here­dia ni bien éste bajó del esce­na­rio dónde el can­tante dio sus impre­sio­nes sobre el espec­táculo. Al fina­li­zar la entre­vista, con ese modo tan par­ti­cu­lar de Richard para el decir… para ese pre­gun­tar opi­nando que lo hace espe­cial, le dice: “Víc­tor, la última… para ter­mi­nar, la última”. Y tras ese silen­cio de Víc­tor Here­dia espe­rando la última pre­gunta, la del estribo… Richard sor­prende con un: “Víc­tor, gra­cias por existir…”.

Había mucho ruido en el audio, así que no alcancé a escu­char si Víc­tor Here­dia emi­tió un “de nada”. Pero supongo, sabién­dolo sabio, que más que un de nada se habrá reído al menos para sus aden­tros. Todos sabe­mos que el exis­tir nunca ha depen­dido de noso­tros. Uno viene al mundo un poco como con los sub­si­dios… sin ele­girlo. Uno cae en esta tie­rra tras el más mis­te­rioso azar. No puede nadie ele­gir dónde y cuándo nacer… y si no, que lo diga Mar­celo Cudug­ne­llo, el hijo que Víc­tor Here­dia debió reco­no­cer tras diez años de bata­llas judi­cia­les. Mar­celo toda­vía lucha por su iden­ti­dad… y por los dere­chos de haber nacido donde nació, sin haber podido elegir.

Pero vamos, que el año recién empieza y ¡toda­vía soñamos!

Fuente: Ramos Generales

Autor: Horacio Ricardo Palma

Enviar a un amigo





Enviar a un amigo


Un comentario en “2012. Semana Uno.”  

  1. 1 lisaiv

    Semana UNO sola­mente?
    Se ave­ci­nan no solo sema­nas, sino tam­bien meses, y que alguien nos ampare de los años por venir.
    Pero a quie­nes tra­ba­ja­mos por con­vic­ción por un pais grande, un pais mejor. ¿Quien nos tiene en cuenta?, nadie, mien­tras poda­mos seguir pagando impues­tos que sus­ten­ten los bene­fi­cios de “los otros”, como si fue­ran dine­ri­llos de los bol­si­llos de la señora PRE­SI­DENTE.
    Como es posi­ble que alguien desocu­pado reciba un bene­fi­cio sala­rial, que a un tra­ba­ja­dor se le denega por un tope, monto, etce­tera en su sueldo ganado dia­ria­mente.
    Tan pero­nista se declara nues­tra PRE­SI­DENTE, pero des­co­noce que Eva, con su accio­nar, la colo­ca­ria frente a un paredon.

Deje un comentario