Las movidas opositoras

Cuando Cris­tina Fer­nán­dez vuelva de su licen­cia médica, no sólo se deve­la­rán muchos de los mis­te­rios alre­de­dor de su enfer­me­dad y recu­pe­ra­ción, sino tam­bién, comen­zará el año polí­tico en pleno, es decir, el ver­da­dero pro­ceso de “pro­fun­di­za­ción del modelo” que la Pre­si­dente de la Nación ade­lantó en su cam­paña electoral.

En lo que lleva este segundo man­dato, poco más de 40 días, dos han sido los dri­ver que han con­du­cido la acción del gobierno: defen­der la caja y des­gas­tar a los enemi­gos polí­ti­cos. Por un lado, la Casa Rosada parece que­rer retro­ce­der el esce­na­rio eco­nó­mico a 2006 y, al mismo tiempo, ace­lera la ato­mi­za­ción y des­ac­ti­va­ción de toda cor­po­ra­ción real o poten­cial que puede poner tra­bas a la volun­tad hege­mó­nica de Cris­tina Fernández.

Es clara la inten­ción del gobierno de recu­pe­rar el supe­rá­vit fis­cal y man­te­ner el supe­rá­vit de la balanza comer­cial arriba de los 10.000 millo­nes de dóla­res. Los dos obje­ti­vos fue­ron las cla­ves del arro­lla­dor pro­ceso de acu­mu­la­ción de poder polí­tico de Nés­tor Kir­ch­ner, algo que Cris­tina Fer­nán­dez quiere tener ante la impo­si­bi­li­dad, por lo menos hasta ahora, de ser reelecta por nuevo man­dato. Quiere ale­jar todo riesgo del “Sín­drome del Pato Rengo”.

Para obte­ner supe­rá­vit fis­cal, el gobierno no duda en des­truir el único ins­tru­mento de inver­sión que sobre­vi­vió a la cri­sis del 2002, los fidei­co­mi­sos finan­cie­ros; eli­mi­nar el mer­cado cam­bia­rio libre, hacer rena­cer el dólar blue, aumen­tar el costo para sacar dóla­res de la Argen­tina, des­gra­var la renta finan­ciera y bus­cat todos los cami­nos para alcan­zar a las inver­sio­nes de los argen­ti­nos en el exte­rior (350.000 millo­nes de dóla­res), una mina de oro desde el punto de vista impositivo.

El sec­tor finan­ciero que fue uno de los gran­des alia­dos del kir­ch­ne­rismo, incluso, en los momen­tos más duros de lucha por la Reso­lu­ción 125 o en la derrota elec­to­ral del 2009, hoy, es un blanco legí­timo del cris­ti­nismo tali­bán y La Cám­pora. Las ganan­cias acu­mu­la­das por el sec­tor “ofen­den” el sen­tido de “jus­ti­cia social” que dice defen­der la Casa Rosada. Ade­más, la rama dura del ofi­cia­lismo, como afirmó el secre­ta­rio de Comer­cio Inte­rior, Gui­llermo “Las­sie” Moreno, con­si­dera que la City por­teña ya está pre­pa­rán­dose para el post­kir­ch­ne­rismo. Un sincericidio.

Ahora, el nuevo aliado de la Casa Rosada es la mine­ría. El gobierno, que vetó la Ley de Gla­cia­res y, luego de ser vuelta a apro­bar por el Con­greso, no la regla­mentó; sale a la defensa de un sec­tor que puede tener un fuerte incre­mento de las reten­cio­nes, que puede inver­tir cien­tos de millo­nes de dóla­res en los pró­xi­mos años, que tiene capa­ci­dad de dar valor agre­gado a la pro­duc­ción y crear fuen­tes de tra­bajo en un grupo de pro­vin­cias ofi­cia­lis­tas que, en el fondo, segui­rán votando al pero­nismo, como hicie­ron en octu­bre pasado.

Otra forma de apun­ta­lar el supe­rá­vit fis­cal es avan­zar en el con­trol de los valo­res de los pro­duc­tos expor­ta­dos desde la Argen­tina, en espe­cial, bus­cando sub­fac­tu­ra­cio­nes com­pa­rando los datos con otros paí­ses y colo­cando valo­res de refe­ren­cia para evi­tar que se coti­cen los bie­nes a expor­tar a un pre­cio ale­jado de lo que fija un fun­cio­na­rio en un escritorio.

El cris­ti­nismo tali­bán sueña con tener ver­sio­nes moder­nas de la Junta Nacio­nal de Gra­nos o del Ins­ti­tuto Argen­tino de Pro­mo­ción de Inter­cam­bio (IAPI), que no sólo ayu­da­ron a incre­men­tar el comer­cio exte­rior, sino tam­bién, a gene­rar una plus­va­lía para el Estado que sir­vió para crear muchos de los mitos que hicie­ron grande a Juan Domingo Perón, entre ellos, la com­pra de los ferro­ca­rri­les y la crea­ción de Aero­lí­neas Argen­ti­nas y la Flota Flu­vial del Estado Argentino.

La quita de los sub­si­dios es otra forma de tener supe­rá­vit fis­cal. No importa si hay que redu­cir el poder de com­pra de las fami­lias, tirarle por la cabeza el subte a Mau­ri­cio Macri o redu­cir el sala­rio de los emplea­dos públi­cos al tiempo que La Cám­pora sigue sumando sus cua­dros al sec­tor esta­tal para ren­tar su mili­tan­cia y fide­li­dad polí­tica. El fin, parece jus­ti­fi­car los medios en esta ver­sión remi­xada del peronismo.

El gobierno nece­sita supe­rá­vit para poder pagar deuda interna y externa, dado que el Banco Cen­tral dila­pidó sus reser­vas; para man­te­ner el con­sumo caliente, ante la cri­sis inter­na­cio­nal; y para ampliar su poder terri­to­rial, con más bene­fi­cia­rios de pla­nes socia­les. El kir­ch­ne­rismo ha sido gene­roso, siem­pre, con la plata de los contribuyentes.

La nece­si­dad de man­te­ner el supe­rá­vit comer­cial por arriba de los 10.000 millo­nes de dóla­res con­cen­tra el mayor esfuerzo del gobierno. El con­trol de las impor­ta­cio­nes ha desatado una ver­da­dera caza de bru­jas. Con la excusa de habi­li­tar una “ven­ta­ni­lla única” y de imple­men­tar sis­te­mas que se reco­mien­dan a nivel mun­dial, el gobierno creó un ins­tru­mento en donde puede deci­dir, arbi­tra­ria­mente, que una empresa o un sec­tor tenga un esta­llido en las ganan­cias (como ocu­rrió con la cría de cer­dos y pollos y los moli­nos, en el sec­tor agro­pe­cua­rio) o ten­gan que cerrar sus puertas.

El nuevo sis­tema de auto­ri­za­ción de impor­ta­cio­nes se parece a las obli­ga­cio­nes de dar infor­ma­ción con­tra lavado de dinero; en el fondo, los orga­nis­mos públi­cos no tie­nen capa­ci­dad para ana­li­zar la infor­ma­ción, salvo cuando tie­nen un blanco al que apun­tar y, por lo gene­ral, la víc­tima, suele ser enemigo polí­tico del gobierno, por lo cual, su uso ter­mina por ser espu­rio y des­le­gi­tima todo intento de evi­tar gra­ves manio­bras delictivas.

El con­trol de las impor­ta­cio­nes es la con­tra­cara del pro­ceso de sus­ti­tu­ción de impor­ta­cio­nes que impulsó a las Pymes entre 2002 y 2006 y que la infla­ción y la desa­pa­ri­ción de la com­pe­ti­ti­vi­dad del peso extinguieron.

Hoy, el gobierno intenta rege­ne­rar el pro­ceso pero sin que exista el dife­ren­cial a favor del tipo de cam­bio que había hace seis años. Por eso debe ser com­pul­sivo. A su vez, la caída de las inver­sio­nes que se regis­tra en la eco­no­mía desde hace cinco años se intenta rever­tir a fuerza de obli­gar a las empre­sas a pro­du­cir en la Argen­tina aun­que pier­dan rentabilidad.

En reali­dad, el gobierno, que pre­fiere igno­rar la pér­dida de com­pe­ti­ti­vi­dad del peso, con­si­dera que las empre­sas están ganando “dema­siado”, que no cola­bo­ran con la redis­tri­bu­ción del ingreso y que su poder eco­nó­mico y finan­ciero las con­vierte en “peli­gro­sas” para la Admi­nis­tra­ción de Cris­tina Fer­nán­dez, por eso, la inver­sión es coercitiva.

La sus­ti­tu­ción de impor­ta­cio­nes y obli­gar a las empre­sas a incre­men­tar su capa­ci­dad de pro­duc­ción es el camino ele­gido para neu­tra­li­zar el impacto que ten­drá en las esta­dís­ti­cas ofi­cia­les la des­truc­ción de pues­tos de tra­bajo que cau­sará la cri­sis internacional.

No es casual que el cre­ci­miento esté bajando y que muchos eco­no­mis­tas ade­lante una rece­sión para mitad de año. Como se hizo en 2009 y 2010, la Casa Rosada con­si­dera que el Estado debe orde­nar a los pri­va­dos cómo actuar, pero siem­pre con la plata de esos pri­va­dos. Eso, para el cris­ti­nismo tali­bán, es “pro­fun­di­zar el modelo.

Con la caja ase­gu­rada, el gobierno avanza con el des­gaste de sus enemi­gos. La inter­ven­ción en los sec­to­res pro­duc­ti­vos, como se dijo con los ban­cos, tam­bién tiene la misma meta. De esta forma, dejar pasar los pla­zos para ayu­dar al campo en medio de una sequía es una revan­cha que se toma la Casa Rosada de la derrota de la Reso­lu­ción 125 y la etapa final para des­man­te­lar el escaso poder de con­vo­ca­to­ria que aún tiene la Mesa de Enlace, des­pres­ti­giada en la clase media luego del “no” de Julio Cleto Cobos.

La regu­la­ción del comer­cio de papel de dia­rio tiene como blanco al Grupo Cla­rín, pero ser­virá para impo­ner el dis­curso único que tanto defiende el gobierno. Su efecto será simi­lar a lo ocu­rrido en la década del 50: esta­lla­rán los medios ami­gos con tira­das inmen­sas y los opo­si­to­res irán des­a­pa­re­ciendo o per­diendo pene­tra­ción de mer­cado por no tener la mate­ria prima para man­te­ner sus actua­les ediciones.

Mau­ri­cio Macri es otro de los blan­cos ele­gi­dos. El des­gaste de la figura del Jefe de Gobierno por­teño, justo cuando ini­cia su cam­paña para nacio­na­li­zar su figura, busca rete­nerlo como un pro­yecto polí­tico muni­ci­pa­lista, es decir, que no crezca en el interior.

El ex Pre­si­dente de Boca Juniors es la única figura que puede darle masa a un pro­yecto polí­tico pero­nista no kir­ch­ne­rista. Ya quedó demos­trado con el par­tido de fut­bol de salón con Daniel Scioli, la unión de los dos diri­gen­tes hizo tem­blar las estruc­tu­ras del oficialismo.

Sin embargo, hay que reco­no­cer que la opo­si­ción hace lo impo­si­ble para cola­bo­rar con el gobierno para ser un pro­yecto hege­mó­nico. Cuando toda­vía no trans­cu­rrió un mes del inicio de 2012, Fran­cisco de Nar­váez anun­ció que se pre­sen­tará a la reelec­ción en 2013 y el ex gober­na­dor de Santa Fe y líder del Frente Amplio Popu­lar (FAP), Her­mes Bin­ner, con­firmó que se pos­tu­lará para dipu­tado nacional.

Por su parte, el plan de seduc­ción de inten­den­tes radi­ca­les que anun­ció el macrismo motivó una fuerte arre­me­tida del ex can­di­dato pre­si­den­cial Ricardo Alfon­sín, quien fus­tigó el pro­yecto y ame­nazó con una nueva caza de bru­jas de la Unión Cívica Radical.

En para­lelo, el PRO anun­ció que no tiene inten­cio­nes de impul­sar la can­di­da­tura a gober­na­dor de Fran­cisco de Nar­vaéz y Her­mes Bin­ner dijo que podría tra­ba­jar junto, de nuevo, con la UCR; la Coa­li­ción Cívica se mos­tró intere­sada en vol­ver al Acuerdo Cívico y Social y el GEN de Mar­ga­rita Stol­bit­zer quiere a los radi­ca­les de socios mino­ri­ta­rios y rechazó el acer­ca­miento de los pocos segui­do­res que le que­dan a Elisa Carrió. Todo como si no hubie­sen hablado las urnas en octu­bre pasado.

Desde el ofi­cia­lismo obser­van con ale­gría este recru­de­ci­miento de la interna opo­si­tora y la orden que bajó la Casa Rosada fue incen­ti­var las con­tra­dic­cio­nes entre esas fuer­zas para que no pue­dan sedu­cir votan­tes. En el fondo, para el gobierno, con el regreso de Cris­tina Fer­nán­dez, la cam­paña elec­to­ral del 2015 comen­zará a pleno.

Fuente: Sin saco y sin corbata

Autor: Claudio Chiaruttini

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Un comentario en “Las movidas opositoras”  

  1. 1 nelibe

    El mis­te­rio de la enfer­me­dad de Cris­tina ya se develó, miren sus ojos en ésta foto y obser­ven su mirada en la pri­mera apa­ri­ción pública el día mar­tes. Total­mente de acuerdo con el artículo.

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