VINI, VIDI,VINCI

Al mejor estilo de cón­su­les y dic­ta­do­res roma­nos viene a cele­brar su tri­ple triunfo con­tra el cán­cer, los ingle­ses y la crisis.

Acto, atril, llo­ro­nas y aplau­di­do­res inclui­dos. Solo fal­ta­rán los pri­sio­ne­ros y la exhi­bi­ción de rique­zas conquistadas.

Esti­mado lec­tor, un poco de ima­gi­na­ción vaya y pase como recurso lite­ra­rio, tam­poco la pavada de recla­mar el circo completo.

Pre­sumo que no va a ladrar, la va a jugar de supe­rada y sobra­dora des­pués de la expe­rien­cia vivida; des­ti­lar veneno será lo suyo entre chis­tes estú­pi­dos y risas bobas; ese índice que apren­di­mos de chi­cos que es de gente ordi­na­ria y mal edu­cada usar para seña­lar a las per­so­nas que tie­nen nom­bre y ape­llido, irá de aquí para allá como pun­tero Laser

Era hora de escu­charla en vivo y en directo en lugar de oír la tra­duc­ción de los SMS que usa para orde­nar (léase gober­nar)
La cadena nacio­nal siem­pre estuvo dis­po­ni­ble, capa­ci­tada incluso para mos­trar imá­ge­nes de archivo si no estaba pre­sen­ta­ble, nadie se muere por verla pero tene­mos un talo­na­rio de fac­tu­ras a cobrar atra­sa­das con deta­lles incom­ple­tos que no las hacen creíbles.

Vice­pre­si­dente o jefe de gabi­nete res­pon­sa­ble no hay, se nece­sita la voz de quien da las órde­nes, somos inge­nuos toda­vía, cree­mos que el eje­cu­tivo es uni­per­so­nal y no puede dele­gar res­pon­sa­bi­li­da­des. La his­to­rieta de la trans­mi­sión del mando no se la creyó ni el escribano.

¿Cómo hará la opo­si­ción ofi­cial para cri­ti­car al chico de los man­da­dos cuando tenga que poner la cara?

Todo tiene solu­ción ¿Para que están Cla­rín, La Nación, Moyano, las Cege­tés, Obama y los Ingle­ses o tanta mano de obra polí­tica desocu­pada y escondida?

Vuelve la sober­bia del 54% y detrás de la yegua madrina la tro­pi­lla de muertos.

Hay que garan­ti­zar la con­ti­nui­dad del juego perverso.

Tanto va el cán­taro a la fuente que….

Hay un tiempo para cada cosa, para que el cán­taro vaya a la fuente y para que se rompa; en pre­vi­sión de ello y para que no me encuen­tre con sueño o dis­traído ya lo tengo escrito:”Fulana, allí y ahora no es casua­li­dad” se lla­mará. Una espe­cie de necro­ló­gica pre­co­cida como tie­nen todos los dia­rios serios, cada uno crece como puede con tal de no que­dar retacón.

No espero otras sor­pre­sas, pero cono­ciendo a la mula cual­quier cosa puede pasar.

Fuente: Los puntos sobre las íes

Autor: Leopoldo Silva Ortíz

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