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Cualquier parecido
con la realidad es pura casualidad
Suponer que la Argentina transita por un rumbo semejante al de Venezuela u otros países afines, es pura casualidad.
Hace tiempo el presidente venezolano, a pesar de su delicado estado de salud, anunciaba restricciones para la compra de dólares a cada venezolano, como si esta potestad fuera de competencia del Estado (no hay ninguna norma legal que límite o restringa la compra de moneda extranjera en estos países). Mientras, su hija menor (de solo 14 años de edad), exponía una foto de ella en primer plano en una red social “abanicándose con varios billetes de dólares nuevos”. Como si hubiera “privilegios y excepciones “.¡¡Casi una afrenta ¡¡.
Hace unos meses en la Argentina (por iniciativa de funcionarios del gabinete) también se limitó la posibilidad de comprar libremente la divisa norteamericana sin autorización previa del Estado. O sea que aquellos que deseen viajar o tengan alguna urgencia fuera del país quedan de algún modo prisioneros dentro del territorio nacional sino logran obtener la moneda extranjera. Nadie, hasta ahora, ha presentado una denuncia al respecto.
De igual manera se percibe como semejanza la limitación para las importaciones y ciertas restricciones a las exportaciones. La inflación paulatina como consecuencia de las medidas económicas restrictivas que no permiten el desarrollo productivo y no alientan la producción.
Por otra parte podemos enumerar algunas medidas similares: la inseguridad no es debidamente combatida y al incrementarse el flagelo de la droga se agravan las situaciones delictivas en la que los asaltantes cometen crímenes y barbaries sin límites, un férreo control sobre los medios de comunicación aplicando sanciones hacia quienes no compartan criterio con las autoridades nacionales, el dominio del Congreso de la Nación, el interés de mantener solo las formas que simulan la democracia a través del sufragio popular, sin embargo, según algunos, se aplican estrategias que permiten los pretendidos triunfos electorales.
Para continuar en la aproximación podríamos destacar los recientes rumores que llegan desde las autoridades nacionales en la Argentina que dan a saber que podrían impulsar una reforma Constitucional, cuyo interés no pareciera otro que el de lograr perpetuarse en el poder.
En realidad son innumerables las disposiciones que parecieran situar en paralelo a Venezuela con sus socios políticos, aunque seguramente para algunos solo sea casual. Tan supuestas las similitudes que hasta el anuncio de una intervención quirúrgica para la extracción de nódulos malignos en la tiroides, afortunadamente errado, de la mandataria argentina, parecía estar en consonancia con la desafortunado estado de salud del Jefe de Estado venezolano.
Muchos serán los que consideren que es mera coincidencia y que nada se vincula el proceder político y económico con el de Caracas, con lo cual solo resta decir que sorprenden las similitudes del modelo.
Aunque la Argentina debería tener en cuenta dos notables diferencias que la alejan de su posibilidad de sostener en el tiempo una economía que va camino hacia la inestabilidad sin ningún respaldo firme, ya que no es el 5 productor mundial de petróleo como Venezuela. Considerando que el principal socio comercial es EEUU (que importa el 60% de su crudo ), le permite contar al Jefe de Estado venezolano con respaldo económico para sostener su estructura política y el crecimiento del gasto público permitiéndole garantizar su estabilidad en el poder.
Con la liberación total de las tarifas de los servicios públicos, las retenciones, la sequía de este año ( que perjudicó la cosecha en muchas regiones del país ), el conflicto con los sindicatos por los salarios fuera de convenio librados al azar, entre otras exigencias, la inestabilidad política de algunos gobernadores, el control sobre la divisa norteamericana, la no declarada y paulatina inflación, el freno a la importación que afecta a las empresas y al necesario consumo de productos básicos al entorpecer la provisión de alimentos, electrodomésticos y medicamentos, etc.. Todos factores que hacen pensar que el año en curso no traerá buenas expectativas y que la situación se irá agudizando por no querer profundizar sobre los errores, procurando un cambio de rumbo que permita justamente alejarnos de los países que se encuentran en estado crítico contrarios al crecimiento que solo buscan perpetuarse en el poder, aunque procuren proyectar otro propósito.
Autor: Juana Marcó
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