Humo, ¿o será Miedo?

En el gobierno, como en el cuerpo humano, las enfer­me­da­des más gra­ves pro­ce­den de la cabeza”

Pli­nio el Joven

Todos los dia­rios y cana­les de tele­vi­sión dedi­can estos días gran parte de sus cen­tí­me­tros y de sus segun­dos a hablar de dos temas que, a mi jui­cio, son sólo cor­ti­nas de humo.

Me refiero, obvia­mente, a la reforma cons­ti­tu­cio­nal que, anun­ciada ori­gi­nal­mente por la inefa­ble doña Diana Araña Conti y ahora rever­de­cida por don ex Amado Bou­dou, per­mi­ti­ría la reelec­ción eterna de la señora Cris­tina Fer­nán­dez de Kir­ch­ner y, cuando no, a las Malvinas.

En ambos casos se trata de sim­ples expre­sio­nes de deseos del ofi­cia­lismo, ya que nin­guna de las dos tiene posi­bi­li­dad alguna de con­cre­tarse. Siem­bargo, todos los argen­ti­nos dis­cu­ti­mos, sin siquiera refle­xio­nar sobre las posi­bi­li­da­des de ocu­rren­cia, y deja­mos de pen­sar en los ver­da­de­ros pro­ble­mas del país que la Pre­si­dente dejará y en cómo solucionarlos.

Para refor­mar la Cons­ti­tu­ción se requiere que el pro­yecto sea votado por dos ter­cios de ambas cáma­ras del Con­greso, un por­cen­taje de votos que ecristi-kirchnerismo dista mucho de poseer, y que no podría ser acom­pa­ñado por otras fuer­zas polí­ti­cas, tra­di­cio­nal­mente fun­cio­na­les al Gobierno, pues impli­ca­ría su irre­ver­si­ble suicidio.

En cuanto a Mal­vi­nas, des­pués del hura­cán Kir­ch­ner, que dejó a un país total­mente inde­fenso, en el cual sus fuer­zas arma­das sólo podrían bata­llar durante una hora antes de que­darse sin muni­cio­nes y sin com­bus­ti­ble, toda con­tienda mili­tar debe ser des­car­tada; es decir, deberá la Argen­tina con­ti­nuar sólo con medios diplo­má­ti­cos para inten­tar ter­mi­nar con la infa­mia que cons­ti­tuye la auto­ri­dad bri­tá­nica sobre las islas. Sin embargo, la desig­na­ción de doña Ali­cia Cas­tro, una cha­vista con­ven­cida, como nueva Emba­ja­dora ante el Reino Unido, no pro­mete gran­des logros en ese sentido.

Enton­ces, deje­mos de preo­cu­par­nos por los velos que mueve el Gobierno para entre­te­ner­nos y vaya­mos al tema cen­tral de esta nota.

Desde la reasun­ción de doña Cris­tina, luego del “mila­gro” que el Gau­chito Gil realizó con su falso cán­cer, me he venido pre­gun­tando a qué atri­buir la beli­co­si­dad de un dis­curso cuando quien lo pro­nun­cia tiene casi el poder abso­luto en su país, donde la opo­si­ción –tal como la cono­cía­mos antes que don Nés­tor (q. e.p. d.) inven­tara la “trans­ver­sa­li­dad”- ha dejado de exis­tir, donde la figura pre­si­den­cial es reve­ren­ciada hasta la genu­fle­xión por empre­sa­rios y fun­cio­na­rios de todo pelaje, donde aún el Eje­cu­tivo dis­pone de muchos fon­dos para gas­tar a su antojo, donde el Gobierno inter­viene en todas las esfe­ras eco­nó­mi­cas, donde –según los infor­mes ofi­cia­les– el Banco Cen­tral dis­pone de gran­des reser­vas, y donde se ha logrado “rom­per el 7” al desempleo.

Debo con­fe­sar que no he encon­trado dema­sia­das res­pues­tas, y lo cierto es que la señora Pre­si­dente encon­tró nue­vos enemi­gos –siem­pre ex alia­dos íntimos-a quie­nes echar la culpa de los males nacio­na­les, aún cuando esto impli­que com­ba­tir en dema­sia­dos fren­tes a la vez.

Entre las muchas posi­bi­li­da­des, la que más ha hecho ruido en mi cabeza es: ¿será miedo?.

Ahora bien; ¿miedo a qué? Aquí, el aba­nico de pro­ba­bi­li­da­des llega al infi­nito. Vea­mos algunas.

¿Miedo a per­der el con­trol de la calle? Don Hugo Camión Moyano ya tiene a sus tro­pas ali­nea­das y, tal como era pre­vi­si­ble, tiene entre sus alia­dos a Geró­nimo Momo Vene­gas, a la CTA de Micheli y hasta a Barrios de Pie. Doña Cris­tina sabe que ella puede hacer que vaya preso, pero tam­bién es cons­ciente de que su nuevo enemigo y ex aliado íntimo puede pararle el país entero. Nue­vos acto­res están exi­giendo pro­ta­go­nismo en este tema, como se vio en esce­na­rios tan disí­mi­les como Río Galle­gos, Tre­lew, Fama­tina, Bari­lo­che, Formosa …

¿Miedo a las cace­ro­las? Han comen­zado a caer sobre las fami­lias las bom­bas del ver­da­dero “rodri­gazo” que ha desatado el Gobierno bajo el nom­bre de “sin­to­nía fina” y, con marzo, lle­ga­rán a los hoga­res los enor­mes aumen­tos en rubros tales como gas, luz, agua, tasas muni­ci­pa­les, tele­fo­nía celu­lar, pre­pa­gas médi­cas y cole­gios, que se suma­rán a la suba en los ali­men­tos. Si a esos “pro­ble­mas” se les siguen sumando los cor­tes de ener­gía, y la inse­gu­ri­dad con­ti­núa ate­rrando a la pobla­ción, esa vieja reac­ción podría vol­ver a pro­du­cirse; si el invierno fuese tan frío como caliente es este verano, el “relato” se con­ge­la­ría al mismo ritmo.

¿Miedo a corri­das ban­ca­rias o cam­bia­rias? Sólo una res­puesta afir­ma­tiva a esta pre­gunta podría jus­ti­fi­car los modos poli­cia­les que el prin­ci­pesco don Pato­tín imple­mentó en diciem­bre con­tra los peque­ños aho­rris­tas, pese a que imputó a los ban­cos haber espe­cu­lado con el dólar. La his­to­ria enseña que, cuando la ciu­da­da­nía per­cibe o, sim­ple­mente, cree que las reser­vas que el Banco Cen­tral informa son fic­ti­cias y que, en reali­dad, se trata de meros pape­li­tos de colo­res sin valor, con­vierte sus aho­rros en mone­das que le dan tran­qui­li­dad, y que ese movi­miento es impa­ra­ble, por muchos poli­cías, gen­dar­mes, pre­fec­tos e ins­pec­to­res de la Afip que se pon­gan en la calle.

¿Miedo a la con­fir­ma­ción del fra­caso? Por­que, si todo el esce­na­rio macro es tan bri­llante y está tan blin­dado como dicen los fun­cio­na­rios, ¿cuál es la razón para que don Gui­llermo Moreno haya sido enviado a cerrar de este modo bru­tal la eco­no­mía, a riesgo de para­li­zarla por com­pleto? Este fun­cio­na­rio, que ha sido empleado como una efi­ciente herra­mienta desde la prohi­bi­ción de expor­tar carne, que don Nés­tor (q. e.p. d.) imple­mentó en 2006, puede ofre­cer vic­to­rias de corto plazo pero, en la prác­tica, todas sus medi­das se han tra­du­cido en enor­mes daños y per­jui­cios de largo plazo para el país. El pro­pio Pato­tín ha dicho que, si el supe­rá­vit comer­cial se reduce a US$ 5.000, el Gobierno “estará en el horno”.

¿Miedo a una nueva quie­bra del Estado? Como con­se­cuen­cia de la sequía, que parece haber ter­mi­nado, las arcas públi­cas sufri­rán una gran dis­mi­nu­ción en sus ingre­sos y, según parece, no habrá dóla­res sufi­cien­tes para aten­der, a la vez, a los ser­vi­cios de la deuda, a las impor­ta­cio­nes indis­pen­sa­bles para que la indus­tria pueda pro­du­cir, a las trans­fe­ren­cias empre­sa­ria­les, al pago de más de US$ 9.000 por la impor­ta­ción de combustibles.

¿Miedo a la reali­dad post Indec? La señora Pre­si­dente se ufanó de haberle “roto el 7” al des­em­pleo; si esa cifra surge del cues­tio­nado orga­nismo, lo cierto es que resulta poco creí­ble. Si bien en el mer­cado del empleo for­mal parece haber casi plena ocu­pa­ción, el infor­mal alcanza casi al 40% de la pobla­ción, y allí los por­cen­ta­jes tre­pan por ascen­sor. Por lo demás, si la can­ti­dad de pobres y mise­ra­bles aún es muy grande –los mal inten­cio­na­dos dicen que son igua­les a 1998-, el des­con­tento de quie­nes ven el cre­ci­miento sólo en tele­vi­sión puede ser com­pa­ra­ble a las ban­qui­nas en épocas de sequía, cuando una coli­lla impru­dente puede gene­rar incen­dios, cho­ques y muer­tes. Como se ve, varios mie­dos pue­den ter­mi­nar rela­cio­na­dos, y pro­du­cir simi­la­res consecuencias.

¿Miedo a la impa­ra­ble infla­ción? Si bien todos los eco­no­mis­tas a los que he con­sul­tado des­car­tan la posi­bi­li­dad de una “espi­ra­li­za­ción” en el corto plazo, y a que el enfria­miento de la eco­no­mía hará bajar algu­nas déci­mas esa fie­bre, la estig­ma­ti­za­ción de don Hugo Camión Moyano puede res­pon­der afir­ma­ti­va­mente a esa pre­gunta. Ambos ejér­ci­tos –los del Gobierno y los de la CGT y sus alia­dos– se encuen­tran ya en for­ma­ción de bata­lla, en una gue­rra que tiene toda­vía un pro­nós­tico incierto.

¿Miedo al PJ? La pre­ten­sión de entro­ni­zar a La Cám­pora como el almá­cigo del cual sal­drán los diri­gen­tes del futuro no se con­dice con la escasa cose­cha de votos que, cuando se pre­sen­ta­ron por fuera de las estruc­tu­ras, obtu­vie­ron estos jóve­nes tan bien ren­ta­dos; eso lo saben muy bien los cau­di­llos terri­to­ria­les, que no cede­rán su poder fácil­mente en nin­guna cir­cuns­tan­cia y, menos aún, cuando la “caja” dis­ci­pli­na­dora ha adel­ga­zado tanto.

¿Miedo a la con­for­ma­ción de una liga de gober­na­do­res? La iné­dita pre­sión para des­gas­tar dia­ria­mente a Scioli, podría decir sí a esa pre­gunta. El pero­nismo tiene una larga tra­di­ción en la mate­ria –basta recor­dar la cri­sis del 2001– como herra­mienta de reac­ción al des­gra­na­miento del poder cen­tral, y el cristi-kirchnerismo carece de una figura que, más allá de la señora Pre­si­dente, pueda sen­tarse en el vér­tice uni­per­so­nal de su movimiento.

Son dema­sia­dos inte­rro­gan­tes, y se cuenta con esca­sas respuestas.

Sin embargo, una cer­teza apa­rece nítida: la actua­ción de doña Cris­tina, su des­con­fianza e inse­gu­ri­dad, tra­du­cida en la reduc­ción per­ma­nente de su “mesa chica”, la nece­si­dad de la recu­rren­cia al luto y a la debi­li­dad per­so­nal para sus­ci­tar com­pa­sión y adhe­sión, la per­ma­nente inven­ción de nue­vos cul­pa­bles, la trai­ción a sus mejo­res y más lea­les alia­dos, la con­for­ma­ción cada vez mayor de un Estado poli­cial, no son acti­tu­des de quien, como dije al prin­ci­pio, debiera sen­tirse casi una empe­ra­triz triunfante.

Por el con­tra­rio, las nubes que se cier­nen sobre el futuro inme­diato, en un “modelo” polí­tico que ha sido estruc­tu­rado exclu­si­va­mente en torno a la figura de la señora de Kir­ch­ner y que, por ello, carece de here­de­ros natu­ra­les, son lo sufi­cien­te­mente negras como para gene­rar miedo a sus integrantes.

Que, enfrente, tam­poco haya nadie capaz de reci­bir la pesada heren­cia de desa­cier­tos y sus con­se­cuen­cias, es otra de las gran­des incer­ti­dum­bres de la Argen­tina actual. Sin embargo, en las cri­sis gra­ves, siem­pre apa­rece alguien a quien, muchas veces equi­vo­ca­da­mente, los argen­ti­nos atri­bu­yen el papel de salvador.

Esta vez será un pero­nista de viejo cuño, aún cuando resulte ser un joven, o un apar­ti­da­rio; pero esto último es, si bien posi­ble, alta­mente impro­ba­ble, al menos antes de que se cons­ti­tuya una fuerza de centro-derecha fuerte, que debiera ser la prio­ri­dad del momento.

Autor: Enrique Guillermo Avogadro
Abogado

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Un comentario en “Humo, ¿o será Miedo?”  

  1. 1 Rivarol

    Tiene par­cial razón el arti­cu­lista, esto se parece a Europa antes de la apa­ri­ción de Cons­tan­tino. Rogue­mos para que aquí venga alguien que se le parezca, con­ven­cido de que toda auto­ri­dad viene de Dios y no de la volun­tad de los hom­bres, como han pre­ten­dido incul­car­nos desde que tene­mos un gorro fri­gio en el escudo del naciente estado, y un himno nacio­nal con estro­fas de masó­nica cursilería.

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