No habla en mi nombre

El CHA, en Cró­nica DE ARA­GON. es, reclama al Arzo­bispo de Tarra­gona una dis­culpa por su ofensa a las muje­res, a las­les­bia­nas y a los gays. Marisa Fanlo, res­pon­sa­ble de la Secre­ta­ría de Muje­res de CHA, con­si­dera que “es ver­gon­zoso escu­char este tipo de declaraciones.

No entro a dis­cu­tir la ideo­lo­gía del CHA ni si habla en nom­bre de todo el par­tido, pero, sí pienso que Marisa Fanlo habla en su nom­bre; no en el mío, no en el de las muje­res. A mí no me ofen­den las pala­bras del Arzo­bispo de Tarra­gona. Soy mujer, madre, esposa y pro­fe­sio­nal. He tra­ba­jado como un hom­bre desde que acabé la carrera com­pa­gi­nando con mi tra­bajo mi mater­ni­dad múl­ti­ple. Y desde luego coin­cido con las afir­ma­cio­nes del Obispo de Tarra­gona res­pecto a que la mujer se debe al cui­dado de la casa, marido e hijos. Lo rele­vante en mi vida no es ni mi carrera pro­fe­sio­nal, ni los logros, ni las empre­sas para las que he tra­ba­jado. Mi tra­bajo (y me dedico a algo muy voca­cio­nal con mucha pasión) es tra­bajo; mis hijos y mi esposo son per­so­nas que tengo la suerte de acom­pa­ñar en su tra­yec­to­ria vital.

Sólo sirve el que es capaz de amar y sólo puede amar el que es capaz de ser­vir. Yo tengo la expe­rien­cia de una reci­pro­ci­dad mutua de ser­vi­cio. Y eso no me rebaja delante de nadie. Hay que ser muy señor para entre­gar la vida en peque­ños deta­lles. Espero que la señora Fanlo adquiera algún día esa expe­rien­cia gratificante.

Autor: María López Varela

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2 Comentarios en “No habla en mi nombre”  

  1. 1 Eduardo Palacios Molina

    Resulta una buena lec­ción que esta sen­tida carta deja como pre­se­dente que una per­sona que puede hablar con auto­ri­dad moral y rati­fi­car apo­yando las pala­bras del Arzo­bispo de Terra­gona, que no hace otra cosa que decir lo que la Igle­sia Cató­lica opina en sus docu­men­tos y encí­cli­cas. La Igle­sia man­tiene rechazo por el pecado pero mani­fiesta
    siem­pre una gran mise­ri­cor­dia hacia el peca­dor. Su misión en el mundo es sal­var almas y ganar para Cristo, para que ellas pue­dan gozar en la vida tras­cen­dente del Reino de Dios eter­na­mente. Y esto lo viene haciendo la Igle­sia desde hace más de dos mil años, cum­pliendo con el man­dato de Su Fun­da­dor, Nues­tros Señor Jesu­cristo. El mundo pide que la Igle­sia mienta y eso es lo que no puede hacer. Dice siem­pre la ver­dad y la ver­dad siem­pre duele a quien actúa con­forme a la men­tira. Por eso la Igle­sia está en el mundo, pero no es de este mundo. Este mundo quiere que todos mien­tan . Decir la ver­dad es ganar muchos enemi­gos y muchas veces per­der la vida, como todos los día la pier­den los cató­li­cos misio­ne­ros que están siendo ase­si­na­dos por actuar con­forme al Evan­ge­lio. De ahí que doña Maria Lopez Varela gane la admi­ra­ción de los que pen­sa­mos que hay que ser mise­ri­cor­dio­sos con el peca­dor, pero hay que com­ba­tir el pecado.

  2. 2 GANZUK

    Mara­vi­llado por María López Varela, que mues­tra sere­ni­dad y tole­ran­cia, pero “empu­ja­das por una Cater­pi­llar”.
    Ella ya es parte del recam­bio social que dejará atrás varias déca­das de retro­ceso en los valo­res huma­nos fun­da­men­ta­les, en su España y en nues­tra Argentina.

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