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El “chusmerío” de conventillo
se apoderó de la presidente

Las nuevas formas de comunicarse de la presidente con la ciudadanía tiene el estilo de “chusmerío” de conventillo. Por supuesto que no vamos a desmerecer al conventillo, pero si al “chusmerío” oficial, porque nunca se ha visto este estilo de comunicación. La moda usada por la presidente con el nuevo léxico oficial: “concheto”, “guarda con lo que hacés”, hay que reconocer que produce una innovación en el terreno del protocolo que requiere un auditorio receptivo de la misma calidad. Al mismo tiempo no creemos en la receptividad chabacana, porque la gran mayoría de la ciudadanía no le gusta que le hablen en ese estilo.
Concretamente, en este caso, nos estamos refiriendo a las maneras que usa la presidente para criticar los actos de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, sin mencionar a su titular, lo cual la coloca ni siquiera en una par gobernante, ya que su cargo no la habilita para criticar públicamente, en cadena oficial, a un gobernante cuya soberanía emana del voto de la ciudadanía, y si lo hace, indebidamente, correspondería mencionar al gobernante con todas las palabras de su nombre, para afrontar las consecuencias de lo que dice o para que le contesten por los carriles de gobierno que corresponden. Porque se trata de dos mandatarios soberanos, y no del entrenador de Deportivo Casa Rosada al colega de Atlético Buenos Aires.
La presidente dice: “Decían que me iba a convertir en una vetadora serial, en la reina de los vetos, que iba a ir vetando por la calle”. Señora, esa no son formas: eso es chusmerío y por añadidura: barato.
Ese estilo de: si yo soy más o menos que éste o aquel, para hacer ésta o cualquier cosa, no son maneras de expresarse de una presidente de la República, o al menos no quisiéramos que lo hiciere. Si tiene méritos para criticar a otro jefe de Estado, están los conductos naturales para hacerlo y no utilizar el “decían”, sin especificar el origen de la crítica.
Por otra parte, está utilizando la señora presidente la cadena de información pública, sin la menor restricción mental. Lo hace porque cree que tiene derecho, pero no lo tiene. El uso de los canales de información públicos es para informar los actos de gobiernos y no la crítica política. Porque hacerlo es proceder indebidamente con el uso de los medios públicos. Para qué queremos modificar la Constitución, si lo primero que hay que hacer es cumplirla respetando, por ejemplo, el derecho de expresión, ya que el uso oficial abusivo, también es transgredir la libertad de expresión, ya que no se permite el uso igualitario
Fuente: www.historiaconopinion.com.ar
Autor: Rodolfo Sala
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3 Comentarios en “El “chusmerío” de conventillo
se apoderó de la presidente”
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“La popularidad de un gobernante, en una democracia, es proporcional a su vulgaridad.” NICOLÁS GÓMEZ DÁVILA (“Sucesivos escolios a un texto implícito”, pág. 124, ed. Ediciones Áltera, Barcelona, 2002).
La conducta de Cristina Fernández es patológica, y parece evolutiva.
La bajeza y chabacanería con la que se expresa la SRA. Presidenta de la pobre República Argentina y su séquito no es otra cosa que el reflejo del declive de la política argentina, y la política argentina (o los políticos argentinos) no son otra cosa que el reflejo de la sociedad argentina. Lamentablemente, todo esta decadencia comenzó con Tinelli y compañía y se fue esparciendo por todos los medios de comunicación. No hay casi programa (radial o televisivo) en donde no se digan malas palabras. Trabajo con el idioma y soy una convencida de que a la gente hay que educarla no solo en la escuela y en el hogar, sino también desde todos los medios de comunicación. Volviendo al tema de la Sra. en cuestión, su lenguaje es parte del aparato propagandista del oficialismo, ponerse a la altura del Cacho (con todo respeto) y de la Pocha (con respeto, también), porque eso “vende”… votos.