Para nosotros siempre será
el General Belgrano

El 27 de Diciem­bre, Alfredo Sco­ci­ma­rro, vocero pre­si­den­cial, anun­ció que la pre­si­dente tenía cán­cer. Lo que vino des­pués lo sabe­mos todos, pero en la con­mo­ción algu­nas cosas pasa­ron inad­ver­ti­das. La pre­si­dente tra­bajó hasta el día 28. Ese día Cris­tina Fer­nán­dez y el minis­tro del Inte­rior, Flo­ren­cio Ran­dazzo, decla­ra­ron a 2012 como “Año de home­naje al doc­tor Don Manuel Bel­grano”, por­que se cum­plen 200 años de la pri­mera jura la de la ban­dera nacio­nal el 27 de febrero de 1812, rea­li­zada a ori­llas del río Paraná. La cosa suena a com­parsa, como si quie­nes jura­ban, en lugar de una tropa for­mada y armada, fue­ran una estu­dian­tina vocinglera.

Si bien Manuel José Joa­quín del Cora­zón de Jesús Bel­grano era abo­gado – y nunca nadie dudó que tuviera el título – ya que no sólo realizó sus estu­dios en las uni­ver­si­da­des espa­ño­las de Sala­manca y Valla­do­lid, entre 1786 y 1793, sino que se gra­duó en la Can­ci­lle­ría de ésta última con meda­lla de oro a los 18 años de edad, tam­bién fue un inte­lec­tual de nota, perio­dista, polí­tico, eco­no­mista y, aun­que no le guste al kir­ch­ne­rismo, fue mili­tar. Es más, los argen­ti­nos nos refe­ri­mos a él como el Gene­ral Bel­grano, no como el cón­sul, el doc­tor ni el periodista.

Esta manía, obse­sión, tes­ta­ru­dez, en negar cual­quier ele­mento que aso­cie a lo mili­tar no es pre­ci­sa­mente una demos­tra­ción de equi­li­brio men­tal ni polí­tico. El pro­blema no es que cada uno arras­tre sus taras y com­ple­jos, sino que los con­funda con vir­tu­des y pre­tenda impo­ner­los a los demás como si fue­ran un ejem­plo. Pero si hay algo peli­groso es que para lograr esos obje­ti­vos se intente rees­cri­bir la historia.

Segu­ra­mente la mili­cia no estaba entre las opcio­nes con que el joven Bel­grano espe­raba cons­truir su futuro. Segu­ra­mente el novel abo­gado apun­taba a la eco­no­mía polí­tica, al perio­dismo, a pro­mo­ver la indus­tria­li­za­ción del lugar donde naciera y sus idea­les libe­ra­les del momento, pero la reali­dad lo situó en un espa­cio y un tiempo en el que no tuvo otra salida que acep­tar el camino de la espada y entró a la his­to­ria con ella en la mano.

Manuel Bel­grano no sólo fue gene­ral por obra y gra­cia de algún decreto sino por­que su pro­pio pue­blo lo reco­no­ció como tal. Reco­no­ció su estoi­cismo, su fru­ga­li­dad, su valor y tam­bién su con­trac­ción al deber. Sus esca­sos cono­ci­mien­tos de mili­cia y estra­te­gia no lo hacen menos mili­tar que cual­quier otro con más pre­pa­ra­ción en las artes de la guerra.

No sólo en las vic­to­rias de Salta y Tucu­mán, que el decreto del Día de los Inocen­tes no men­ciona, sino antes aún, tras las derro­tas de las cam­pa­ñas al Para­guay y la Banda Orien­tal, some­tido a jui­cio fue absuelto el 9 de agosto de 1811 por el gobierno que emi­tió el vere­dicto en la Gazeta de Bue­nos Ayres: [] “… se declara que el Gene­ral don Manuel Bel­grano se ha con­du­cido en el mando de aquel ejér­cito con un valor, celo y con­sis­ten­cia digno del reco­no­ci­miento de la Patria… ”

¿Enton­ces a qué esa ver­güenza ofi­cial a lla­marlo Gene­ral? ¿Qué dere­cho se arro­gan la pre­si­dente y el minis­tro para des­po­jarlo de títu­los y hono­res genui­nos gana­dos con valor y patrio­tismo? ¿Enco­men­da­rán a algún inte­lec­tual de “Carta abierta” para que rees­criba la his­to­ria y el hecho no quede como una nega­ción ver­gon­zante? ¿O a algún plás­tico para que lo pinte o esculpa con toga doctoral?

Salvo el óleo de Fra­nçois Casi­mir Car­bo­nier de su estan­cia en Lon­dres, la ico­no­gra­fía bel­gra­niana es mayo­ri­ta­ria­mente mili­tar, algo lógico, por­que sin olvi­dar su acti­vi­dad polí­tica; sus pro­yec­tos y deci­sio­nes en la acti­vi­dad pública; y su pro­yec­ción perio­dís­tica, su tras­cen­den­cia his­tó­rica es a tra­vés de la figura mili­tar que está aso­ciada ínti­ma­mente a la jura de la Ban­dera, rea­li­zada el mismo día en que fue puesto al comando del Ejér­cito del Norte.

Quizá el Gene­ral Manuel Bel­grano no fuera el más sabio en las estra­te­gias del arte de la gue­rra, pero segu­ra­mente era un hom­bre ínte­gro al lado del cual com­ba­tir era un honor y que, aun­que se haya visto obli­gado a rea­li­zar una acti­vi­dad que no era su voca­ción, el rango de gene­ral e que­daba grande. Tan colo­sal es el equí­voco de ter­gi­ver­sar la his­to­ria que huele a traición.

Fuente: Editorial Diario Castellanos de Rafaela

Autor: ©Jorge Milia

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2 Comentarios en “Para nosotros siempre será
el General Belgrano”  

  1. 1 Igor Popoff

    Es ver­gon­zoso que la Pre­si­dente de “algu­nos” argen­ti­nos (no la mía segu­ra­mente) se haya pres­tado a des­truir de un plu­mazo todo lo que tanto a ella como al resto de las gene­ra­cio­nes nos ense­ña­ron desde nues­tros pri­me­ros años de vida en la escual pri­ma­ria y en ade­lante. SIEM­PRE había sido para TODOS, el Gene­ral Manuel Bel­grano. Ahora resulta que es el “Doc­tor”. Si cree que nos quiere decir que era Abo­gado, señora Pre­si­dente eso ya lo sabía­mos de ante­mano, siem­pre lo supi­mos, pero tam­bién SIEM­PRE fué el Gene­ral Bel­grano el crea­dor de nues­tra Ban­dera Nacio­nal, el que hizo jurar la misma a su tropa for­mada a ori­llas del Río Paraná en las barran­cas del mismo frente a la ciu­dad de Rosa­rio. De hecho el Monu­mento a la Ban­dera en dicha ciu­dad lo men­ciona como Gene­ral, nó como Doc­tor. Pero.… claro, Ud. se fué cuando se iba a jurar la ban­dera en la cere­mo­nia anual que se efec­túa en esa ciu­dad, y tal vez Ud. no leyó lo que está gra­bado en ese gigan­tesco Monu­mento. ¿Por­qué se fué?. ¿Tal vez para no escu­char que­jas sobre su desem­peño como gober­nante, o por­que no soporta estar entre tan­tos uni­for­ma­dos?. ¿No es Ud. la Coman­dante en Jefe de las Fuer­zas Arma­das?. Pues si no le gusta, y ya que quiere refor­mar otra vez la Cons­ti­tu­ción Nacio­nal para ver si puede tener una re-re-elección, haga otra cosa más útil: Que figure en la Cons­ti­tu­ción que el (la) Pre­si­dente no es más el Coman­dante en Jefe de las FFAA. Segu­ra­mente la mayo­ría de los inte­gran­tes de ellas no van a ponerse a llo­rar por esa medida. Yo diría que segu­ra­mente fes­te­ja­rían con unas gine­bri­tas en sus res­pec­ti­vos cuar­te­les. Señora Pre­si­dente, corrija ese error his­tó­rico y dis­ponga que sea el Año del Gene­ral Manuel Bel­grano, por­que hasta en las pro­fun­di­da­des del mar aus­tral hay un buque de gue­rra que fue hun­dido en la Gue­rra de Mal­vi­nas que se llama Cru­cero Gene­ral Bel­grano y que alberga mas de 300 argen­ti­nos caí­dos en el cum­pli­miento del deber. Y cuí­dese… tal vez esas mas de 300 almas vuel­van del mas allá a recla­marle que donde ellos se encuen­tran no es el Cru­cero Doc­tor Bel­grano. No se equi­vo­que una vez mas como tan­tas veces lo está haciendo por­que los erro­res se pagan hoy o mañana, pero se pagan, y el costo de ello es figu­rar en la his­to­ria nacio­nal BIEN o MAL. Y me parece que Ud. no estará en la pri­mera cali­fi­ca­ción de desem­peño en sus fun­cio­nes. Dios y la Patria (y los muer­tos del Bel­grano) se lo deman­da­rán tarde o tem­prano y ya no ten­drá mar­cha atrás. Por favor reca­pa­cite y corrija su gra­ví­simo error, que es de buena per­sona y es hono­ra­ble saber cuando uno se equivocó.

  2. 2 CARLOS ESTRADA

    MANUEL BEL­GRANO, PATRIO­TE­RISMO, ARBI­TRA­RIE­DA­DES Y DOS EJEM­PLOS PARA IMITAR

    Parece que abun­dan los “doc­to­res” en el poder polí­tico; nume­ro­sos ex pre­si­den­tes –posi­bles abo­ga­dos– han sido lla­ma­dos “doc­tor” ¿todos los abo­ga­dos son doc­to­res? ¡dejen de joder! La cues­tión es que flo­rece el “doc­tor” y recon­tra doc­tor ¿qué carajo les pasa a tan­tos deses­pe­ra­dos por pira­tear títu­los y hono­res? (habría excep­cio­nes). SIGNO DE DIS­TIN­CIÓN ES HACER BIEN LOS DEBE­RES, NO IMPO­NER QUE LOS LLA­MEN “DOC­TOR”; ahora para con­for­mar a los ami­gos (bando ser­vil de aplauso fácil) y bur­larse de los some­ti­dos, el Gene­ral Manuel Bel­grano de un plu­mazo pasó a ser “doc­tor” (por supuesto es un orgu­llo para los argen­ti­nos que este pró­cer alcan­zara a gra­duarse como abo­gado), pero hay un abuso inex­pli­ca­ble en eso de doc­tor y más doc­tor; resulta una ver­güenza para la Patria (desde mi res­pe­tuosa y humilde opi­nión) que en dis­cur­sos ofi­cia­les y en libros los niños conoz­can a Manuel Bel­grano como “doc­tor Don Manuel Bel­grano”, a este paso los máxi­mos pró­ce­res de Argen­tina pronto serán reem­pla­za­dos por figu­ri­tas y bus­tos de sober­bios y patrio­te­ros (no me refiero a alguien en espe­cial, todo esta­ría al revés), hal­co­nes de paso que nada bueno le han dado a la Patria, salvo expri­mir sus arcas, con­flic­tos inter­nos e inter­mi­na­bles disgustos.

    ¿Le cam­bia­rán el nom­bre al país? ¿seguirá celeste y blanca nues­tra ban­dera? (varios en sus fue­ros ínti­mos lle­va­rían otro color), en muchas ya no está el her­moso sol pin­tado en el medio (por suerte, no en todas); “chis­mes de pasi­llo” seña­la­ron meses atrás que “ilu­mi­na­dos” pen­sa­ron poner en lugar del sol un sím­bolo extraño, de ser así cabe pre­gun­tar: ¿cam­bia­rán la reli­gión de la mayo­ría de los argen­ti­nos? ¿ela­bo­ra­rán una Biblia dife­rente? ¿cómo será lla­mado Dios? ¿mos­tra­rán a Cristo con alguna ves­ti­menta espe­cial? El himno nacio­nal hoy es inter­pre­tado en actos por per­so­na­jes que no lo sien­ten y patean para otro ángulo, can­tan­tes que posi­ble­mente lle­van otro himno en el alma, en cual­quier momento será ento­nado estilo cueca o car­na­va­lito; la ban­dera era enar­bo­lada cuando ama­ne­cía y bajada al atar­de­cer con el saludo de una guar­dia de honor (supongo que eso no sim­bo­liza dere­cha ni “repre­sión”, sólo debido res­peto), des­pués para des­pre­ciarla la deja­ban olvi­dada por las noches y fue­ron por más… resol­vie­ron que en los edi­fi­cios públi­cos esté exhi­bida los 365 días del año las 24 horas como “home­naje” (?); es decir, no se con­for­ma­ron con tenerla izada los días de tor­menta y llu­via, qui­sie­ron humi­llarla peor –acuerdo de seño­res “dueños”-y dejarla expuesta a las incle­men­cias del tiempo, pero como habría mucho tiempo dis­po­ni­ble para “tra­ve­su­ras” parece que bus­ca­ron otra ofensa que pudiera enca­jar (tal vez debo pedir dis­cul­pas por apre­su­rarme y opi­nar equi­vo­ca­da­mente por­que en la escuela me ense­ña­ron mal y estas cosas sir­van para “hacer grande” a la Nación) y pagó los pla­tos rotos Manuel Bel­grano, su crea­dor. Deci­die­ron des­po­jarlo del grado mili­tar mediante decreto y con asom­brosa faci­li­dad cam­bia­ron la his­to­ria ¡Argen­tina gene­rosa! Un día podrían des­men­tir que Bel­grano montó a caba­llo, dirán que usaba burri­tos ver­des, era un doc­tor que par­ti­ci­paba en mani­fes­ta­cio­nes diri­giendo gru­pos de estu­dian­tes y obli­ga­da­mente ten­dre­mos que aceptarlo.

    Supongo que los argen­ti­nos de cora­zón puro (no sé los niños del mañana) segui­rán admi­rando al pró­cer como GENE­RAL MANUEL BEL­GRANO aun­que lo hayan con­ver­tido en “doc­tor Don…”.

    En el Museo His­tó­rico Nacio­nal habrían robado su reloj, por otro lado las pis­to­las que fabri­ca­ron en el exte­rior exclu­si­va­mente para él, supues­ta­mente fue­ron subas­ta­das, hoy apro­ve­chan que el muerto no puede defen­derse y le sacan el grado de gene­ral ¿por haber usado uni­forme? No he leído que la his­to­ria lo pin­tara como un mal­vado represor.

    Poco importa si no fue mili­tar de carrera, tam­poco si com­ba­tió con éxito o sin éxito (opi­nó­lo­gos pon­zo­ño­sos, dis­fra­za­dos de “his­to­ria­do­res” que ofre­cen ver­sio­nes dife­ren­tes acerca de todos los pró­ce­res, pronto dirán que Manuel Bel­grano tenía título com­prado por­que “debía mate­rias”), lo cierto es que actuó en carác­ter de gene­ral ¿qué otra cosa le van a sacar? ¿al Gral. José de San Mar­tín le espera lo mismo? ¿a Juan Domingo Perón por decreto le dicen “com­pa­ñero” Perón? no, lo recuer­dan como Gene­ral Perón.

    No tengo pre­fe­ren­cias polí­ti­cas, res­peto pro­fun­da­mente inves­ti­du­ras y auto­ri­da­des de la demo­cra­cia, quiero que el país salga ade­lante en armo­nía gobierne quien gobierne, pero duele saber que la nación se desan­gra por todos lados y cre­cen las injus­ti­cias; se mul­ti­pli­can los cor­do­nes de pobreza y ocu­pa­rían el tiempo (en el campo de lo supuesto) en divi­dir más una socie­dad que no con­si­gue madu­rar en paz.

    DOS EJEM­PLOS PARA IMI­TAR
    1) Arturo Illia, pre­si­dente de los argen­ti­nos, falle­ció el 18 de enero de 1983. Pri­mero fue médico de los nece­si­ta­dos en Cruz del Eje, pro­vin­cia de Cór­doba, y cuando el esfuerzo y el des­tino lo lle­va­ron al sillón de Riva­da­via NO DURÓ MUCHO POR­QUE ERA UN HOM­BRE ÉTICO; en seguida de ser derro­cado llamó al escri­bano gene­ral de Gobierno y declaró los bie­nes que poseía al dejar el Poder, le que­daba una casa en Cór­doba que en 1947 le habían obse­quiado los veci­nos por­que no cobraba a los pobres que curaba (vivió rodeado de pri­va­cio­nes por su espí­ritu altruista) y en la misma con­ser­vaba el humilde con­sul­to­rio que le sir­vió nue­va­mente para sobre­vi­vir. Al asu­mir como Pre­si­dente habría per­dido peque­ños aho­rros y tam­bién su viejo auto­mó­vil, y dicen que al dejar el des­pa­cho cruzó la Plaza de Mayo sin escolta, cami­nando solo, con la humil­dad de los grandes.

    DOC­TOR CON TODAS LAS LETRAS, sir­vió al pró­jimo con bon­dad y como apa­ren­te­mente era lento (lo lla­ma­ban “tor­tuga” Illia) lo saca­ron del cargo. Nunca llegó a ente­rarse que muchos hoga­res impor­tan­tes de la época lo admi­ra­ban calla­da­mente por su for­ma­ción moral y hoy per­dura en el recuerdo de nume­ro­sos des­cen­dien­tes de esas tra­di­cio­na­les fami­lias por­que, más allá de cual­quier error invo­lun­ta­rio, fue un hom­bre con mayús­cula, un Pre­si­dente de Argen­tina de ele­va­dos prin­ci­pios, de con­mo­ve­dora dig­ni­dad y no ha apa­re­cido polí­tico (con el res­peto que cada uno merece) que lle­gara a la altura de sus zapa­tos en bon­dad y trans­pa­ren­cia. Conste que estoy resal­tando su HON­RA­DEZ como médico, su incues­tio­na­ble ÉTICA como Pre­si­dente de la Nación y NO HABER USADO EL CARGO PARA ENRI­QUE­CERSE; no elo­gio a su par­tido polí­tico, des­co­nozco su capa­ci­dad como gober­nante y creo que poco han escrito acerca de tra­bas que le puso la clase polí­tica para difi­cul­tarle el camino.

    En algún lugar leí que quien se lla­ma­ría Gladys Cam­misi le dedicó estas pala­bras: “luchó con­tra toda clase de pri­vi­le­gios e intere­ses inter­nos y exter­nos, llevó ade­lante un gobierno sin bana­li­da­des ni ilí­ci­tos, no hubo tor­tu­ras ni arres­tos ocul­tos, no per­si­guió a nin­gún argen­tino por sus ideas u opi­nio­nes, no cerró dia­rios, no ejer­ció cen­su­ras ni pre­sio­nes, no inter­fi­rió en la vida de los par­ti­dos (rein­te­grando al jus­ti­cia­lismo a la nor­ma­li­dad elec­to­ral). Observó no sólo la letra sino ade­más el espí­ritu de la Constitución”.

    2) El vier­nes 17 de febrero p.pdo. RENUN­CIÓ AL CARGO el pre­si­dente de Ale­ma­nia Chris­tian Wulff cuando una fis­ca­lía pidió que le saca­ran la inmu­ni­dad para abrir una inves­ti­ga­ción en su con­tra. Apa­ren­te­mente, en el 2008 habría reci­bido un cré­dito de 500.000 euros que ocultó al Parlamento.

    En Ale­ma­nia todos son tra­ta­dos de igual manera, no importa si el ciu­da­dano es barren­dero, millo­na­rio o prin­ci­pal magistrado.

    Habría expre­sado al RENUN­CIAR VOLUN­TA­RIA­MENTE: “Los acon­te­ci­mien­tos de las últi­mas sema­nas han demos­trado que la con­fianza, y por lo tanto mi efec­ti­vi­dad han que­dado seria­mente daña­das”, “por esta razón ya no me es posi­ble ejer­cer el cargo de pre­si­dente en el país y en el exte­rior como es debido”, “Ale­ma­nia nece­sita un pre­si­dente que cuente con un amplio res­paldo de la población”.

    La can­ci­ller de ese país serio, comentó con admi­ra­ción “siento mucho res­peto por su acti­tud” y un dia­rio aclaró “como jefe de Estado, su misión es enten­dida como la de máxima ins­tan­cia moral del país”.

    En Argen­tina varios man­da­ta­rios nacio­na­les (tam­bién jefes de gobierno, inten­den­tes y gober­na­do­res pro­vin­cia­les) lle­gan por votos de leve mayo­ría, se engo­lo­si­nan y des­pués a sabien­das que no los vota­ría el 40% simu­lan des­co­no­cer la reali­dad y se nie­gan a dar un paso al cos­tado, quie­ren seguir mane­jando el des­tino del pue­blo inde­fi­ni­da­mente en medio de gra­ves acu­sa­cio­nes de arbi­tra­rie­da­des o corrup­ción (per­so­nal y de su entorno), pero como habría sos­te­nida impu­ni­dad (entién­dase: los jue­ces “no encuen­tran prue­bas” y la Patria no demanda) sería asunto sim­ple con­ti­nuar afe­rra­dos a sillo­nes de poder, pro­pues­tos para otros (movi­li­zando segui­do­res para pre­sio­nar); con insis­ten­cia capri­chosa fijan como obje­tivo la Casa Rosada ¿árbol de fru­tos “jugo­sos”? ¿“gallina de los hue­vos de oro”?, en su defecto obtie­nen ban­cas como legis­la­do­res y son fun­cio­na­rios públi­cos durante déca­das por­que se van y vuel­ven (cale­sita a la que siem­pre subirían los mis­mos), acu­mu­lan dinero y via­jan orgu­llo­sos al exte­rior en “repre­sen­ta­ción” de todos (HABRÍA EXCEP­CIO­NES). Si yo exa­gero, la prensa en gene­ral se habría equi­vo­cado durante muchos años al lle­nar pági­nas con dife­ren­tes his­to­rias de corrup­ción, pedi­dos de inter­pe­la­ción en el Con­greso, lla­ma­dos a inda­ga­to­rias (o simu­la­cros), acu­sa­cio­nes gra­ves cru­za­das, tes­ti­mo­nios con­tun­den­tes, cues­tio­na­mien­tos por cifras millo­na­rias en dóla­res, favo­ri­tis­mos, lici­ta­cio­nes arbi­tra­rias, apa­ren­tes nego­cia­dos tur­bios, pre­sun­tos enri­que­ci­mien­tos ilí­ci­tos, etc., y tiempo des­pués com­pro­ba­mos asom­bra­dos (y acos­tum­bra­dos) que estos seño­res into­ca­bles se han sos­te­nido en sus ofi­ci­nas o fue­ron bene­fi­cia­dos en repar­ti­jas de nue­vos car­gos oficiales.

    Los fun­cio­na­rios polí­ti­cos de cen­tro, dere­cha, izquierda o lo que fuere (son innu­me­ra­bles las cami­se­tas), debe­rían preo­cu­parse por la ética y tener la rec­ti­tud ante cual­quier irre­gu­la­ri­dad atri­buida a sus ges­tio­nes renun­ciar de inme­diato a pri­vi­le­gios y suel­dos de arcas públi­cas para poder salir por la puerta prin­ci­pal mirando de frente y sin temor a la socie­dad ¿cuán­tos se atre­ve­rían a dejar el “queso”? DUDO QUE MUCHOS SUEL­TEN SUS ESCRI­TO­RIOS AUN­QUE LAS SOS­PE­CHAS DE ACTOS DE CORRUP­CIÓN ESTÉN RES­PAL­DA­DAS POR PRUE­BAS, NO CEDE­RÍAN ANTE SÚPLI­CAS CIU­DA­DA­NAS NI “INTER­VEN­CIO­NES JUDI­CIA­LES” (sí, ya sé, esto último suena cómico). Para mues­tra basta un botón: un Pre­si­dente de la Nación tuvo que esca­par por la terraza y ser tras­la­dado en heli­cóp­tero cuando el pue­blo reac­cionó y salió a la calle a mos­trar su indig­na­ción, el cen­tro de la Capi­tal Fede­ral fue un campo de bata­lla en “DEMO­CRA­CIA” y la Poli­cía Fede­ral mató a innu­me­ra­bles ciu­da­da­nos que tenían tapas de cace­ro­las para hacer ruido, mien­tras los más vio­len­tos levan­ta­ban pie­dras de las vere­das; los res­pon­sa­bles polí­ti­cos (conste que no eran jefes mili­ta­res) orde­na­ron ini­ciar una feroz matanza y pasa­dos más de diez años del derra­ma­miento de san­gre, se mue­ven con total impu­ni­dad por­que no fue­ron juz­ga­dos ni con­de­na­dos. La Patria una vez más dam­ni­fi­cada NO DEMANDÓ frente imper­do­na­bles erro­res de un gobierno ele­gido por el pue­blo; por los ase­si­na­tos no hubo recta admi­nis­tra­ción de jus­cia, es decir, cuando asu­men a los car­gos (supongo sin con­cien­cia de lo que pro­me­ten) juran desem­pe­ñarse con “patrio­tismo” (¿o patrio­te­rismo?), y pro­me­ten a Dios y la Patria un honesto desem­peño y hacer res­pe­tar y cum­plir no sé que cosa, poniendo la mano sobre un libro que podría ser “Las Mil y una Noches” que incluye un famoso cuento. Estas cere­mo­nias tie­nen lugar en lujo­sos salo­nes ofi­cia­les lle­nos de seño­ras coque­tas y seño­res de traje oscuro (fun­cio­na­rios, asis­ten­tes, secre­ta­rias, etc.) que se pare­cen por la inten­si­dad y ale­gría al aplau­dir la suma de miem­bros. Las pro­me­sas ter­mi­nan que si el fun­cio­na­rio no cum­pliere “Dios y la Patria lo deman­den”; pocos cree­rían fir­me­mente en Dios (lo demues­tran en sus actos dia­rios) y la Patria nunca demanda, salvo raras excep­cio­nes de jus­ti­cia des­pa­reja, con impu­ni­dad para una mayo­ría into­ca­ble. Es más, un inten­dente de la ciu­dad de Bue­nos Aires tuvo que ser sacado del cargo por pre­sión popu­lar por su apa­rente res­pon­sa­bi­li­dad (posi­ble negli­gen­cia) en una tra­ge­dia que enlutó a casi dos cen­te­na­res de fami­lias, des­pués con­ti­nua­ron las vuel­tas buro­crá­ti­cas, no habría sido inha­bi­li­tado para ejer­cer car­gos públi­cos y creo que en jus­ti­cia no pro­ba­ron su res­pon­sa­bi­li­dad en los hechos (a cola­ción: antes de dedi­carse a la polí­tica, durante muchos años fue impor­tante inte­grante de la jus­ti­cia nacio­nal), enton­ces… en nues­tra Argen­tina donde todo es posi­ble en la dimen­sión des­co­no­cida, “mági­ca­mente” lo con­vir­tie­ron en legis­la­dor. No lo juzgo, no sé qué hizo o dejó de hacer, en su época la ciu­dad de Bue­nos Aires era el reino del revés como hoy, “fol­klore” que junto a otras irre­gu­la­ri­da­des nos estan­can a la cola del sub­de­sa­rro­llo, vicios que en este siglo no tra­ta­rán de corre­gir por “picar­día criolla”.

    Curio­si­dad: ¿fun­cio­na­rios que fue­ron pode­ro­sos ten­drán valor y con­cien­cia lim­pia para salir a cami­nar solos por un barrio de clase media de Capi­tal Fede­ral, en horas de la tarde y noche? ¿cuán­tos fun­cio­na­rios actua­les podrán cami­nar solos a la tarde y noche al dejar el poder? (no me refiero a Puerto Madero, “Las Cañi­tas”, Bel­grano R o zona Recoleta).

    DIOS TENGA EN LA GLO­RIA AL ILUS­TRE G E N E R A L MANUEL BELGRANO.

    CAR­LOS ESTRADA (hijo de hogar patri­cio) *escri­tor y perio­dista de investigación.

    Bue­nos Aires, Argen­tina, 27 de febrero de 2012.

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