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	<title>La historia paralela &#187; Daniel Romero Pernalete</title>
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		<title>La zona de confort</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Aug 2011 07:20:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnista invitado]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Romero Pernalete]]></category>

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		<description><![CDATA[El Columnista Invitado de Hoy : Daniel Romero Pernalete La rutina nos atornilla en nuestra zona de confort. Nos acuna la sensación de seguridad que ella proporciona. Vida y familia, trabajo y propiedades, parecen estar a buen resguardo en nuestra zona de confort. Ella establece los límites de nuestras actitudes y conductas. Nos aislamos del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h4 style="text-align: center;">El Columnista Invitado de Hoy :<br />
Daniel Romero Pernalete</h4>
<p><strong><img class="alignleft" title="Romero-Pernalete" src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/umedia/images/Romero-Pernalete-foto-0.jpg" alt="" width="125" height="163" />La rutina nos atornilla en nuestra zona de confort. Nos acuna la sensación de seguridad que ella proporciona. Vida y familia, trabajo y propiedades, parecen estar a buen resguardo en nuestra zona de confort. Ella establece los límites de nuestras actitudes y conductas. Nos aislamos del país para que sus estremecimientos no nos sacudan. Decidimos no ver, ni oír ni hablar para pasar desapercibidos. Casi que nos limitamos a vegetar.</strong></p>
<p><strong>Mientras nos movemos en la zona de confort, los riesgos sólo parecen existir para otros. Las amenazas quedan afuera. Los disparos que arrebatan vidas parecen sonar muy lejos de nuestra casa. Las expropiaciones y las invasiones afectan a los chivos grandes, no a los chivatos. La represión muerde a quienes tienen el hábito de pensar por cuenta propia y en voz alta. El trabajito que tenemos desde hace una década parece conjurar el desempleo… Ni la economía ni la política nos importan. La primera es asunto de expertos. La segunda es cosa de los políticos de oficio (y muchas veces sin formación). Asumimos que no tenemos vela en ese entierro. Que no recibimos invitación para esa fiesta.</strong><span id="more-55298"></span></p>
<p>En esa zona individual de confort se mueve una buena proporción de venezolanos. A ella nos ha empujado el gobierno a punta de zarpazos y gruñidos. Y también cierta dirigencia opositora, a punta de desatinos corregibles e injustificados bostezos. Optamos por encerrarnos, mudos e inmóviles, en nuestro refugio particular. Nos hacemos los muertos para que la fiera no nos ataque. Aunque si la bestia sigue ahí, frente a nosotros, se nos puede ir futuro y vida haciéndonos los muertos.</p>
<p>A los gobiernos de esqueleto y músculos totalitarios les conviene que cada quien permanezca encerrado en su zona de confort. Es más fácil rasgar mil hojas una a una que tratar de romper mil hojas juntas. Les interesa tenernos a cada uno en su jaula. Podrían someternos más fácilmente.</p>
<p>Pero cuando los gobiernos combinan su talante totalitario con una enciclopédica ineptitud, terminan ellos mismos por estrechar la zona de confort individual. Nos empieza a salpicar el país real. La zona de confort se va encogiendo, por ejemplo, cuando asesinan a la hija del vecino para robarle un BlackBerry. O cuando a punta de pistola nos dejan sin el vehículo que compramos con mucho esfuerzo o mayor paciencia. O cuando la empresa que nos da trabajo muere abatida por el fuego artillado del gobierno. O cuando se evapora la quincena al calor de la inflación más alta del mundo. O cuando no encontramos por ningún lado la medicina que nos estira la vida. O cuando un familiar agoniza a las puertas de un hospital que no funciona. O cuando se nos veja frente a la taquilla de cualquier ente oficial. O cuando nos imponen multas por un servicio que el gobierno se ha encargado de destruir… O cuando tantas cosas</p>
<p>La zona de confort se va haciendo cada vez más pequeña e incómoda. Y sólo van quedando dos opciones: ofrecer nuestro tobillo para que nos terminen de cerrar el grillete, o romper los muros de la zona de confort para ejercer nuestra ciudadanía. Para comprometernos con el cambio. Para juntar nuestro esfuerzo con el de otros y buscar inéditos senderos.</p>
<p>Organizaciones y personas de hechura democrática tenemos una tarea esencial: abrir las puertas para la participación ciudadana. Rescatar la dimensión social de la persona. Estimular la sinergia que produce el trabajo colectivo y coordinado… No es una cuestión de gestos ni de simbolismos. Es un asunto de supervivencia: de nosotros como ciudadanos y de Venezuela como República. Pura y simple defensa propia.</p>
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		<title>El Menú Que Otros Preparan</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Jul 2011 08:31:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Romero Pernalete]]></category>
		<category><![CDATA[Internacional]]></category>

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		<description><![CDATA[Los partidos políticos venezolanos cargan con la culpa de cualquier cosa. Se les acusa de pavimentar la vía que nos condujo a Chávez. De secuestrar el derecho de los ciudadanos a decidir. De pervertir la política. De espantar los sueños y ahuyentar a la gente. Casi todo el mundo se cree con derecho a lapidarlos. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignleft" title="Romero-Pernalete" src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/umedia/images/Romero-Pernalete-foto-0.jpg" alt="" width="125" height="163" />Los partidos políticos venezolanos cargan con la culpa de cualquier cosa. Se les acusa de pavimentar la vía que nos condujo a Chávez. De secuestrar el derecho de los ciudadanos a decidir. De pervertir la política. De espantar los sueños y ahuyentar a la gente. Casi todo el mundo se cree con derecho a lapidarlos. Se les enjuicia por los pecados que han cometido y por los que no. Es casi un deporte que se practica en cualquier medio. Despotricar de ellos como que da caché. La historia, sin embargo, ha ratificado una y otra vez que sin partidos políticos fuertes la democracia no pasa de ser una mera ficción.</strong><span id="more-53475"></span></p>
<p>Al emitir juicios contra los partidos políticos se comete con frecuencia un error de percepción. Se iguala el papel de las organizaciones partidistas con la actuación de algunos de sus dirigentes. Se confunde la torpeza del jinete con la naturaleza de la cabalgadura.</p>
<p>En efecto, muchos dirigentes de nuestros partidos han cometido errores. Errare humanum est. En no pocos casos, convirtieron a los partidos en casas de empeño. En centro de oscuras maniobras y sospechosas negociaciones. Han alejado al ciudadano común de la lucha partidista. Aquél termina refugiado en una mullida indiferencia, interrumpida apenas por un incendiario discurso de sobremesa, alguna pedrada intelectual por las redes sociales o una mentada de madre frente al televisor. Pero de allí no pasa. Uno termina deambulando plácidamente por su zona de confort.</p>
<p>El error de percepción conduce a un error de actitud. Cuando algún partido quiere lavarse la cara, se piensa que el agua y el jabón ya están contaminados. Cuando algún otro está rompiendo el cascarón, se supone que la criatura viene con deformaciones congénitas. Cuando una organización de la sociedad civil busca reactivar el entusiasmo por la política, se la ve como hechura de ilusos… Cualquier justificación parece buena para no comprometerse.</p>
<p>Que cuatro de cada diez venezolanos se abstenga en toda elección es síntoma de una fatal indiferencia. Y no es excusa el hecho de que en otros países suceda lo mismo. Dejamos que otros decidan por nosotros. Aunque la acción del gobierno nos afecte a todos. Nos montamos en un barco con capitán y carta de navegación que otros escogieron. Ya habrá tiempo de caerles a pedradas, pensamos. El país, mientras tanto, continúa su marcha indetenible hacia nadie sabe dónde.</p>
<p>En el interior de los sectores democráticos, el panorama no es menos gris. Todo el mundo clama por elecciones primarias para escoger candidatos a cualquier cargo. Hacemos gárgaras con la participación. Nos rebelamos contra las decisiones impuestas por los partidos políticos… Pero a la hora de manifestar nuestra voluntad, preferimos quedarnos en casa. Viendo el juego desde las tribunas. Y, por supuesto, cuestionando a los jugadores, a los mánagers y al árbitro. Argumentamos que votaremos por cualquiera que salga electo en las primarias. O nos abstenemos, que es más chic. O sea, nuevamente, dejamos la decisión a unos pocos. Al final, para las elecciones definitivas, asistiremos a un almuerzo en el que se sirve un menú que otros prepararon.</p>
<p>Hay dos tareas complementarias que partidos, organizaciones de la sociedad civil, y grupos organizados de electores tienen por delante: repensarse y fomentar la participación. Dotar a la política de una dimensión ética. Motivar a la gente a salir de la zona de confort. A practicar ciudadanía… El agua turbia de un proyecto atrabiliario, militarista y antidemocrático, está lamiendo los pies de todo el mundo. Esa agua descompuesta se ha llevado vidas, bienes, proyectos, futuro. Estamos obligados a achicar juntos. No queda de otra: o nos salvamos unidos o nos ahogamos de a uno. La indiferencia, en este caso, es una mala decisión.</p>
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		<title>¡Diputado, A Tu Curul!</title>
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		<pubDate>Sun, 03 Jul 2011 08:18:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Romero Pernalete]]></category>
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		<description><![CDATA[Se instalaron en sus curules hace apenas seis meses. Unos para seguir empujando al país hacia el barranco. Otros, con la intención de detener la marcha hacia la nada. Unos y otros se presentaron, sin medias tintas, como adalides de dos formas distintas de concebir el mundo. Apenas calentaban sus asientos cuando fueron alcanzados por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignleft" title="Romero-Pernalete" src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/umedia/images/Romero-Pernalete-foto-0.jpg" alt="" width="111" height="144" />Se instalaron en sus curules hace apenas seis meses. Unos para seguir empujando al país hacia el barranco. Otros, con la intención de detener la marcha hacia la nada. Unos y otros se presentaron, sin medias tintas, como adalides de dos formas distintas de concebir el mundo. Apenas calentaban sus asientos cuando fueron alcanzados por la epidemia del eleccionismo. Sobreestimando en muchos casos su propio arraigo en las masas, brotaron las aspiraciones personales. Unos quieren ser alcaldes. Otros, gobernadores. Pocos, presidente. Casi la mitad de la Asamblea anda mirando hacia afuera. Confieso que me importan muy poco los afanes de la bancada oficialista, puesta allí por la voluntad de un hombre. Me preocupan los de esta acera, colocados allí por la decisión de la gente y contra los más oscuros pronósticos.</strong><span id="more-52657"></span></p>
<p>Recuerdo las crudas luchas y los difíciles acuerdos para conformar el line-up de la oposición para la Asamblea Nacional. El esfuerzo unitario permitió completar el cuadro. Y el 52% de los electores apostó por esa opción. Las mañas del gobierno hicieron que esa mayoría en la calle quedara en minoría puertas adentro. Pero una minoría bregadora. Una minoría en la que cada cual debió convencer a sus partidos y a sus electores para que concurrieran a votación y, además, pulsaran su opción. Una minoría, en promedio, mucho más calificada que la otra parte. A esa minoría la pusimos allí con muchas expectativas. Para contribuir con el rescate de la institucionalidad. Para frenar la grosera discrecionalidad del gobierno. Para revisar leyes inconstitucionales y promover otras necesarias… Para muchas cosas.</p>
<p>Pero resulta que ahora, sin aviso y sin protesto, nuestros diputados nos quieren dejar el pelero. Por su cuenta o mal aconsejados, abiertamente o en forma soterrada, con decisión o tímidamente, han manifestado sus aspiraciones para pelear por una alcaldía, una gobernación o la presidencia. Es una decisión que, como muchos, no suscribo. Ellos, aclaro, hacen uso de un legítimo derecho. Tan legítimo como el derecho a patalear que tenemos los electores.</p>
<p>Me preocupa el efecto desalentador que esta situación puede tener sobre un electorado tan esquivo como el nuestro. Un electorado que ayer salió a expresar su apoyo a quien creía que podría ser un buen legislador y hoy se entera de que su elegido ya no quiere seguir cumpliendo su tarea. Es como si, después de una penosa búsqueda, contratáramos a un plomero para que corrigiera una fuga de aguas blancas y al llegar a nuestra casa nos dijera que él prefiere arreglar el electrodoméstico que falleció con el último apagón. ¡Zapatero, a tus zapatos!, decían los abuelos cuando querían que alguien se concentrara en su tarea. ¡Diputado, a tu curul!, podríamos repetir hoy.</p>
<p>Pienso que, por otro lado, los conocimientos, habilidades y destrezas que debe tener un buen legislador son distintos de los que deben adornar a un buen alcalde, a un buen gobernador o a un buen presidente. No simpatizo con el toerismo. Con esa manía que tienen muchos dirigentes de creer que pueden servir para cualquier cosa. Como a mucha gente, no me convencen esos medicamentos que simultáneamente curan el dolor de espalda, bajan el colesterol, potencian la virilidad y evitan la caída del cabello.</p>
<p>La decisión de ciertos dirigentes de llevar la bandera en cualquier elección de cualquier nivel podría ser interpretada como una expresión de una ambición personal y/o de una debilidad de los partidos políticos que, obviando su responsabilidad de generar nuevos liderazgos, deben recurrir siempre al mismo comodín. Es como si un equipo de beisbol tuviera que recurrir siempre al mismo lanzador. Sin rotación ni relevo.</p>
<p>El país está en coma. La democracia se nos está evaporando. La gente no es tan ingenua como algunos creen. No podemos darnos el lujo de cometer los mismos errores que nos condujeron a Chávez o que nos han impedido prescindir de sus servicios.</p>
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		<title>Para mañana es tarde</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Mar 2010 20:46:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Daniel Romero Pernalete]]></category>
		<category><![CDATA[Internacional]]></category>

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		<description><![CDATA[Para distanciarse sólo hace falta la voluntad de una de las partes. Para unirse, la de todas. La unidad opositora, de cara a las elecciones de septiembre, no es, por lo tanto, un proceso sencillo. Las buenas y las torvas intenciones se entrecruzan. Las viejas y las nuevas aspiraciones colisionan. Salen a relucir antiguas mañas. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignleft" title="Romero-Pernalete" src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/umedia/images/Romero-Pernalete-foto-0.jpg" alt="" width="111" height="139" />Para distanciarse sólo hace falta la voluntad de una de las partes. Para unirse, la de todas. La unidad opositora, de cara a las elecciones de septiembre, no es, por lo tanto, un proceso sencillo. Las buenas y las torvas intenciones se entrecruzan. Las viejas y las nuevas aspiraciones colisionan. Salen a relucir antiguas mañas. Los codazos y las zancadillas se ponen de moda. El venezolano de a pie, descontento e incrédulo, observa… y espera.</strong><span id="more-41941"></span></p>
<p>Puertas afuera, el país se encabrita. Crecen las deserciones oficialistas. Se hacen visibles las decepciones del pueblo llano. No hay muchas puertas abiertas para acoger a los que abandonan la ilusión convertida en desastre que el presidente vende. Parece que se quedarán allí, en una especie de limbo político. Sin aquí y sin allá. El descontento corre por las calles y nadie se detiene a recogerlo.</p>
<p>El país democrático exige acercamiento. Necesita entendimiento. Reclama unidad. Por cualquier vía: por el consenso o por competición abierta. Más de una gobernación y varias alcaldías se vistieron de rojo en las elecciones regionales por la terquedad de algunos dirigentes que se atoraron con sus propias ambiciones. Reincidir en esas mezquindades es un error que ni el presente ni el futuro perdonará. Si cada quien se centra hoy en sus cálculos a futuro, no habrá futuro sobre el cual calcular.</p>
<p>El presidente, su partido y su proceso andan aporreados. Los números, a los que es tan afecto el presidente, le quitan el sueño y la poca sindéresis que carga consigo. Pero eso no basta para que la oposición democrática gane el combate electoral que se avecina. Hace falta el remate al arco. El golpe a la mandíbula. O, mejor, el tercer strike. Y la fuerza de ese último esfuerzo depende de la capacidad que tengamos para unirnos.</p>
<p>Unirnos no significa borrar las diferencias. Ni imponer un pensamiento único. Se trata simplemente de empujar en una misma dirección, con un mismo objetivo. No importa que en nuestra testa o en nuestro pecho moren visiones y pasiones diferentes. Ya habrá tiempo para contrastarlas. Se trata de ofrecer a la creciente disidencia una trinchera desde la cual pelear por el futuro y detener la regresión histórica y social que el chavismo representa.</p>
<p>Conquistar la Asamblea Nacional abre la posibilidad de recuperar espacios para la institucionalidad y la libertad. Para la tolerancia y el respeto. Para la civilidad y el progreso…. Hay que empezar cuanto antes a desfacer entuertos… Para mañana es tarde.</p>
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		<title>Chávez y Chomsky</title>
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		<pubDate>Sat, 29 Aug 2009 10:43:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnista invitado]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Romero Pernalete]]></category>

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		<description><![CDATA[El Columnista Invitado de Hoy : Daniel Romero Pernalete Es costumbre de autócratas y tiranuelos darse de vez en cuando un baño de prestigio con los desinformados halagos de algún intelectual superficial y demodé. Es como si se sentaran debajo de una gárgola a recibir un chorrito de babas que remueva el sucio de su [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h4>El Columnista Invitado de Hoy : Daniel Romero Pernalete</h4>
<p><img class="alignleft" title="Romero-Pernalete" src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/umedia/images/Romero-Pernalete-foto-0.jpg" alt="" width="111" height="146" /><strong>Es costumbre de autócratas y tiranuelos darse de vez en cuando un baño de prestigio con los desinformados halagos de algún intelectual superficial y demodé. Es como si se sentaran debajo de una gárgola a recibir un chorrito de babas que remueva el sucio de su cochina imagen.</strong></p>
<p><strong>Más de un “pensador” bien publicitado ha venido por estos lados a lamerle las botas a Hugo Chávez. El gobierno los invita y les paga pasaje y estadía. Los microfoneros del oficialismo le extraen algunos piropos para el paticorto proceso revolucionario. Se los llevan a Chávez para que les sobe el lomo. Una vez alcanzado el egolátrico orgasmo presidencial,  montan  rápidamente al invitado en un avión para que no alcance a percibir la podredumbre del régimen ni la protesta cotidiana de la ciudadanía.</strong><span id="more-29536"></span></p>
<p>El último desubicado que anduvo por aquí en esos menesteres fue Noam Chomsky, cuyo pensamiento lleva tiempo encallado en las riberas de los años sesenta.  Entre la sarta de estupideces que soltó, destaca la afirmación de que en Venezuela, con la conducción de Hugo Chávez, se está creando “un nuevo mundo… un mundo diferente… un mundo posible”.</p>
<p>¿Un mundo nuevo? ¡Qué nuevo va a ser un mundo inspirado en una mezcla de estalinismo y fascismo, las más perversas concepciones políticas del siglo pasado!  ¡Qué nuevo va a ser un mundo que toma por modelo el trágico experimento de los Castro en Cuba! ¡Qué nuevo va a ser un mundo inspirado el pensamiento retrógrado y banal de un  fracasado como el Ché Guevara o de un asaltante de caminos como Ezequiel Zamora!</p>
<p>¿Un mundo diferente? ¡Qué diferente va a ser un mundo en el que se reedita sin rubor el más rastrero culto a la personalidad! ¡Qué diferente va a ser un mundo que amplifica las más aberrantes prácticas del caudillismo latinoamericano! ¡Qué diferente va a ser un mundo que privilegia la muerte y utiliza la guerra a manera de comodín! ¡Qué diferente va a ser un mundo en el que el clientelismo y el paternalismo estatal se empeñan en quebrar la dignidad de los desamparados!</p>
<p>¿Un mundo posible? ¡Qué posible va a ser un mundo diseñado sobre el débil e inestable andamio de los ingresos petroleros! ¡Qué posible va a ser un mundo que descansa en la represión cotidiana de unos cuerpos armados contra una colectividad en proceso de creciente alebrestamiento! ¡Qué posible va a ser un mundo en el que los trabajadores, creadores de toda riqueza, son sistemáticamente atropellados! ¡Qué posible va a ser un mundo que se mueve por la voluntad de un psicópata, megalómano e ignorante!</p>
<p>Ojalá pudiera el Chomsky sondear la opinión que sobre ese mundo nuevo, diferente y posible tienen los familiares de los miles de muertos que en estos diez años ha dejado la violencia que el presidente alienta con sus discursos. O los familiares de los presos políticos encerrados por una justicia que cambió birrete por cachucha roja. O a los padres que sacuden su rabia en la calle frente a una Ley de Educación que pretende fabricar idiotas en masa.</p>
<p>Que sondee Chomsky la opinión de los miles de desempleados que han dejado sin pan las irracionales decisiones económicas del gobierno. O de las innumerables víctimas de la lista del diputado Luis Tascón. O de las amas de casa que lidian diariamente con el precio y la escasez de los artículos de primera necesidad. O de las mujeres que paren en las aceras. O de los indígenas que exhiben su miseria en cualquier semáforo de cualquier ciudad.</p>
<p>Da lástima que personas como Chomsky inviertan la poca reputación que les queda en justificar, sin conocimiento de causa, regímenes autocráticos, militaristas y totalitarios como el de Hugo Chávez y los vagabundos que lo secundan.</p>
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		<title>Juzgar el vino por el barril</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Aug 2009 17:01:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Romero Pernalete]]></category>
		<category><![CDATA[Internacional]]></category>

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		<description><![CDATA[Triste papel ha desempeñado la OEA en los últimos tiempos. Para algunos críticos de cuidada pluma, ese organismo ha degenerado en un sindicato de gobernantes, presto a las solidaridades automáticas. Para otros, de escritura más gruesa, se ha convertido en un prostíbulo político en el que se compran y se venden afectos y principios. Deplorable [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" title="Romero-Pernalete" src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/umedia/images/Romero-Pernalete-foto-0.jpg" alt="" width="92" height="121" /><strong>Triste papel ha desempeñado la OEA en los últimos tiempos. Para algunos críticos de cuidada pluma, ese organismo ha degenerado en un sindicato de gobernantes, presto a las solidaridades automáticas. Para otros, de escritura más gruesa, se ha convertido en un prostíbulo político en el que se compran y se venden afectos y principios.</strong></p>
<p><strong>Deplorable ha sido la actuación de José Manuel Insulza como Secretario General de la OEA. Sabedor de que los once votos que Chávez controla marcan la diferencia entre seguir en su puesto o hundirse en su natural insignificancia, no ha tenido escrúpulos en escuchar por un solo oído o mirar a través del cristal que el gorila venezolano le impone.</strong><span id="more-27839"></span></p>
<p>Completa el gris escenario la manada de indeseables agrupados en el ALBA, beneficiarios directos del proceder cobarde de Insulza y de la OEA.  Por ahí andan, pontificando sobre democracia y libertad, el dictadorcillo hereditario de Cuba, el borrachín pederasta de Nicaragua, el cocalero disléxico de Bolivia, el idiota ilustrado de Ecuador y, por supuesto, el macho alfa del grupo, Hugo Chávez.</p>
<p>Bobos y vivos encontraron la forma de cubrir sus desnudeces, sus mezquindades y sus propósitos. Santifican la fachada democrática e ignoran el contenido. Vigilan la forma y no miran el fondo. Basta que algún individuo conquiste el poder a través de los votos (fraude y trampas incluidas), para que tenga la bendición de la OEA y el derecho a hacer lo que le venga en gana.</p>
<p>No importa si, una vez en el poder, los presidentes se dedican a destruir la democracia, a anular la independencia de poderes, a criminalizar la disidencia, a restringir la libertad de expresión, a incrementar las penurias de sus ciudadanos, a enterrar la alternabilidad, a alimentar la corrupción, a crear un sistema electoral que les permita perpetuarse en el poder, a violar sistemáticamente la Constitución</p>
<p>La OEA e Insulza  se conforman con constatar la legitimidad de origen. Les importa un pepino lo que los juristas llaman la legitimidad de desempeño… Para beneplácito de los pandilleros del ALBA, por supuesto.</p>
<p>La OEA, Insulza, y hasta la Unión Europea y el dandi de ébano norteamericano, están más preocupados por la apariencia que por la esencia de los regímenes latinoamericanos… Eso equivale a evaluar la calidad de un libro por las tapas. O el valor de un producto por su envoltura… Se está juzgando el vino por el barril.</p>
<p>Cuando depusieron a Zelaya, salieron todos en procesión a llorar el mismo llanto de Chávez y sus maromeros. Pero han hecho y siguen haciendo caso omiso a las documentadas denuncias sobre las violaciones a la Constitución y a la democracia que vienen ocurriendo en Venezuela.</p>
<p>Ni los vivos ni los bobos quieren darse por enterados: mucho ha ido el cántaro a la fuente… y de cántaros rotos está llena la historia.</p>
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		<title>¿Quién quiere ser golpista?</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Jul 2009 07:41:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnista invitado]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Romero Pernalete]]></category>

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		<description><![CDATA[El Columnista Invitado del Día de Hoy: Daniel Romero Pernalete Suenan las fanfarrias. Se encienden las luces. Van a escoger la mente más rápida. El animador toma la palabra: “Ordene en forma decreciente a los siguientes chulos: Evo Morales, Raúl Castro, Rafael Correa, Daniel Ortega”… Usted resulta ser la mente más rápida (los demás eran [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h4 style="text-align: center;">El Columnista Invitado del Día de Hoy:<br />
Daniel Romero Pernalete</h4>
<p><img class="alignleft" title="Daniel-Romero-Pernalete" src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/umedia/images/Daniel-Romero-Pernalete.jpg" alt="" width="96" height="96" /><strong>Suenan las fanfarrias. Se encienden las luces. Van a escoger la mente más rápida. El animador toma la palabra: “Ordene en forma decreciente a los siguientes chulos: Evo Morales, Raúl Castro, Rafael Correa, Daniel Ortega”… Usted resulta ser la mente más rápida (los demás eran altos funcionarios del gobierno veenezolano que se confundieron porque no vieron a Manuel Zelaya en la lista). Se encarama usted de un salto en la silla. El animador lo identifica… y comienza el concurso.</strong><span id="more-27298"></span></p>
<p>Primera pregunta… Por un calificativo de golpista tatuado en la frente por José Vicente Rangel, ex-de-todo del régimen chavista, diga usted qué le hace más daño a un país</p>
<p>Opción A: Un ejército institucional que atendiendo una orden judicial pone de patitas en la calle a un delincuente que viola la Constitución desde el mismísimo cargo de Presidente de la República</p>
<p>Opción B: Una fuerza armada que se pone al servicio de una parcialidad política, la del Presidente, al grito de “Patria, Socialismo o Muerte”… en abierta violación de la Constitución</p>
<p>Segunda pregunta… Por una docena de amenazas de Luisa Estela Morales, Presidenta del TSJ, diga dónde hay mayor respeto por la  institucionalidad democrática</p>
<p>Opción A: En un país donde los poderes públicos operan con autonomía y se atreven a sancionar al propio Presidente de la República</p>
<p>Opción B: En un país donde los poderes legislativo, judicial, electoral y moral están subordinados a los caprichos del Presidente de la República</p>
<p>Tercera pregunta… Por una raya como traidor a la patria hecha por el propio Hugo Chávez, señale dónde diablos está más arraigado el militarismo</p>
<p>Opción A: En un país donde la fuerza armada saca del poder a un delincuente y permite que los civiles, en sintonía con el mandato constitucional, tomen las riendas del Estado</p>
<p>Opción B: En un país en el cual los altos cargos del gobierno están copados por militares de sesera vacía y bolsillos llenos, y donde se ha instaurado la embotada obediencia a un soldadito resentido y llorón.</p>
<p>Cuarta pregunta… Por una certificación de terrorista internacional otorgada por Tarek El Aissami, Ministro del Interior y Justicia, indique quién es más pendejo (Chávez dixit)</p>
<p>Opción A: El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza</p>
<p>Opción B: Quienes creen en él</p>
<p>Quinta pregunta… Por 350 insultos de Cilia Flores, Presidenta de la Asamblea Nacional, indique la razón por la cual los presidentes “albinos” corrieron a condenar la acción militar contra Zelaya</p>
<p>Opción A: Porque son los más firmes defensores de la democracia en América Latina (se agradece al público no reírse)</p>
<p>Opción B: Porque quieren salvar sus propios pellejos y se niegan a poner sus barbas en remojo.</p>
<p>Recuerden que tiene tres comodines:</p>
<p>Puede llamar a María (y que Dios lo agarre confesado)… puede consultar a los venezolanos de a pie (no a nuestros comedidos líderes de oposición)… o puede utilizar el 50 y 50 (escogiendo usted mismo el 50% que quiera eliminar).</p>
<p>Si prefiere, puede retirarse y salir a comprar su pasaje para Lima.</p>
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		<title>El verdugo negro de Chávez</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Feb 2009 09:50:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Romero Pernalete]]></category>
		<category><![CDATA[Internacional]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando irrumpió en el escenario político nacional, Chávez encontró terreno abonado para su discurso redentor. Los errores de una dirigencia negligente y miope, más que el agotamiento de un modelo de país, fueron creando una inmensa deuda social que Chávez ofreció saldar. El verbo florido de un opaco militarcito encontró oídos y, con el paso [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" title="Daniel-Romero-Pernalete" src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/fotos/Daniel-Romero-Pernalete.jpg" alt="" width="96" height="96" /><strong>Cuando irrumpió en el escenario político nacional, Chávez encontró terreno abonado para su discurso redentor. Los errores de una dirigencia negligente y miope, más que el agotamiento de un modelo de país, fueron creando una inmensa deuda social que Chávez ofreció saldar. El verbo florido de un opaco militarcito encontró oídos y, con el paso del tiempo, votos suficientes para encaramarse en la presidencia de la República.</strong></p>
<p><strong>El camino parecía ancho y despejado para impulsar las transformaciones que Venezuela reclamaba. Tenía apoyo popular, anuencia institucional y respaldo internacional. A ello se sumó lo que, pudiendo ser soporte del proceso de cambios, terminó convertido en el dulce mal con el que está muriendo: el incremento sin precedentes del precio del petróleo. </strong><span id="more-17428"></span></p>
<p>El río de dólares que inundó al país le permitió a Chávez irrigar sin inconvenientes sus proyectos sociales, a través de los cuales pretendió cancelar la factura pendiente que el país le presentó. Limosnas al mayor y al detal, más corrupción de todas las tallas, marcaron esos intentos. Ni esfuerzo creativo ni orden en la casa hicieron falta. Los dólares alcanzaban para taponar torpezas y marramuncias.</p>
<p>Así, la abundancia de reales impidió que la revolución echara raíces profundas. Igual que sucede con los sembradíos. Cuando la siembra es reciente y el tiempo es bueno, las plantas desarrollan raíces superficiales, porque su alimento está allí mismito. Cuando las condiciones son adversas, las pequeñas plantas, en busca de nutrientes, hunden profundamente sus raíces en la tierra y se aferran a la vida.  Cuando llega la ventisca, se lleva a las primeras. Las últimas pueden resistirla.</p>
<p>Una revolución montada sobre la abundancia se va con el primer ventarrón. La crisis apenas ha enseñado los dientes y a la revolución ya le tiemblan las piernas. El banquete de los vividores y los corruptos se empieza a encoger. Las migajas que dejaban caer para los pobres de siempre empiezan a escasear. Los bandidos no tardarán en abandonar la fiesta. El descontento popular, orejano aún, seguirá subiendo cerros. Chávez no entendió el compromiso. Era mucho pedirle.</p>
<p>Hacia afuera el panorama es similar. Compró, a punta de generosas dádivas, el respaldo de unos cuantos chulos que ya no vendrán a lamerle las botas al dueño de un hueso que ya no tiene carne. Sólo se acercarán los chulitos menores (Orteguita, Evito, Correíta y Raulito) porque no tienen para donde coger.</p>
<p>El petróleo, ayer su aliado, será con el tiempo el verdugo de Chávez. Disminuidos sus recursos, carcomida su popularidad y quebrantados sus amoríos internacionales, Chávez y su revolución de utilería tienen sus meses contados. Independientemente de los resultados del referendo reprobatorio de la enmienda inconstitucional (del otro lado lo llaman referendo aprobatorio de la enmienda constitucional).</p>
<p>Ahora, sería bien sabroso que el tipo se fuera con otro revolcón en su historial, con un sonoro “no” el 15 de febrero, con otro chichón en su enfermizo ego</p>
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		<title>Ganarle a Chávez como en Japon</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Feb 2009 20:33:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Romero Pernalete]]></category>
		<category><![CDATA[Internacional]]></category>

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		<description><![CDATA[Hay que ganar por nocaut. O por lo menos por paliza. Así decía la gente, en la época de oro del boxeo venezolano, cuando algún púgil criollo iba a pelear a Japón. Ganar en Japón implicaba lidiar con el contendor, con los fanáticos del contendor, con el árbitro, con los jueces, con los organizadores y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" title="Daniel-Romero-Pernalete" src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/fotos/Daniel-Romero.jpg" alt="" width="96" height="108" /><strong>Hay que ganar por nocaut. O por lo menos por paliza. Así decía la gente, en la época de oro del boxeo venezolano, cuando algún púgil criollo iba a pelear a Japón. Ganar en Japón implicaba lidiar con el contendor, con los fanáticos del contendor, con el árbitro, con los jueces, con los organizadores y con la prensa nipona. Con todos y contra todo.</strong></p>
<p><strong>En tales condiciones, una pelea cerrada brindaba a los jueces la oportunidad de mostrar, con absoluta desvergüenza, su parcialidad por el japonés. La única garantía de victoria era dar una demostración de superioridad tan amplia que  imposibilitara la trampa.</strong><span id="more-16868"></span></p>
<p>Cuando en la pelea estaba en juego un título mundial, la cosa se ponía más dura. Así, las opciones para el aspirante criollo eran dos: no pelear (y que el título quedara en manos del otro) o echar el resto (lo que por lo menos le daba la oportunidad de titularse).</p>
<p>Algo parecido ocurre con el referendo aprobatorio (reprobatorio, prefiero pensar) de la enmienda reeleccionista de Hugo Chávez. El sector opositor, que no se ha dejado naricear, enfrenta un proceso lleno de retos. Debe hacer frente a Chávez y a todos los recursos del Estado delictivamente puestos al servicio del déspota.</p>
<p>Debe hacer frente también a la jauría de diputados que salieron a morder canillas. A  un Consejo Nacional Electoral que ve por un solo ojo. A un Tribunal Supremo de Justicia que no ve por ninguno. A una Fuerza Armada inconstitucionalmente parcializada. Al malandraje armado que Chávez amamanta.</p>
<p>Igual que los boxeadores de ayer, la gente que hoy cree en la democracia tiene dos opciones: no pelear, abrumado por el ventajismo oficial (y dejar al país eternamente en manos de un psicópata) o salir a dar la pelea (dura y desigual, pero que por lo menos ofrece la posibilidad de asear del futuro).</p>
<p>En ese escenario, un resultado cerrado podría facilitar la consumación de algunas trampas que tuerzan la decisión de la gente. Por eso hay que esforzarse por obtener y defender una amplia ventaja. Una ventaja que impida que la suma de posibles triquiñuelas la supere. No hay de otra.</p>
<p>Dejarse arrastrar por el escepticismo, dejarse contagiar por la modorra de cierta dirigencia política, dejarse apabullar por los abusos gubernamentales, tirar la toalla, no salir para el siguiente round, es dejar el país a los bandidos que lo han destruido. A los vividores de siempre. A los traficantes del voto. A los cultivadores de la mediocridad. A los promotores del odio. A los desquiciados que conciben la violencia como único argumento.</p>
<p>Talvez ese sea el futuro que deseen los que prefieren vivir de la limosna antes que producir legítima riqueza. Los que por comodidad prefieren vivir perpetuamente obligados a vestir de rojo y hacer bulto en las marchas oficialistas. Los que prefieren repetir que pensar. Los que prefieren hijos y nietos domesticados antes que hombres libres… Me resisto a creer que esos sean mayoría en la tierra de Bolívar.</p>
<p>Uno tiene la esperanza de que las reservas morales del país aún no se hayan agotado. Para poder ganarle a Chávez como en Japón.</p>
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		<title>Chávez: buche y pluma nomás</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Jan 2009 11:56:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Romero Pernalete]]></category>
		<category><![CDATA[Internacional]]></category>

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		<description><![CDATA[Quiere que lo vean grande e invencible. Señor del cielo y de la tierra.  Todopoderoso y omnipresente. Por eso intimida y amenaza. Presiona y chantajea. Sofoca. Fastidia. Se burla de la Constitución y de Bolívar. Hace lo que le da la gana… Sus desplantes y arrebatos, sin embargo, son pura fachada. Pastillaje sin bizcocho. Buche [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" title="Daniel-Romero-Pernalete" src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/fotos/Daniel-Romero-Pernalete.jpg" alt="" width="93" height="93" /><strong>Quiere que lo vean grande e invencible. Señor del cielo y de la tierra.  Todopoderoso y omnipresente. Por eso intimida y amenaza. Presiona y chantajea. Sofoca. Fastidia. Se burla de la Constitución y de Bolívar. Hace lo que le da la gana… Sus desplantes y arrebatos, sin embargo, son pura fachada. Pastillaje sin bizcocho. Buche y pluma no más, como cantaba la Lupe.</strong></p>
<p><strong>No se había borrado aún la tinta del meñique por las elecciones regionales cuando Chávez inició la cruzada por su reelección. Los siervos de la Asamblea Nacional salieron en tropel a aplaudirle la gracia. El TSJ se la bendijo. El CNE se la sazonó. </strong><span id="more-16158"></span><strong> </strong></p>
<p>El apresurado despliegue de ambiciones, por un lado, y de complacencias por otro, fue percibido por algunos como una demostración de fuerza y de arrojo. Nada de eso.  La valentía no es una de las cualidades de Chávez. Los temblequeos del 4 de febrero y la llantina del 11 de abril lo evidencian. A Chávez lo enculilla el riesgo. Es de los que le zapatea al perro cuando sabe que está amarrado.</p>
<p>En efecto, con la enmienda reeleccionista, Chávez no arriesga nada. Si el país se la niega, Chávez se iría en enero de 2013. Igualito que si no hubiera propuesto enmienda alguna. Como quien compra un boleto para una rifa y si no obtiene el premio le devuelven el valor del tique</p>
<p>Por otro lado, el apresuramiento por iniciar la campaña enmendadora no viene de una hipotética fuerza demostrada en las elecciones de diciembre. Por el contrario, es producto de la merma percibida en su poder de convocatoria. Chávez, además, sabe que la crisis mundial le empieza a roer las patas. Que los ingresos petroleros se encogen, y con ellos las posibilidades de repartir limosnas. Sabe que se verá obligado a tomar medidas impopulares.</p>
<p>Por si fuera poco, Chávez está conciente de que las importantes posiciones alcanzadas por la unidad opositora en las elecciones de diciembre pueden convertirse en vitrinas que, por contraste, pongan en evidencia la ineptitud del funcionariado oficialista.</p>
<p>Chávez sabe, en dos platos, que el tiempo corre en su contra. Para después era muy tarde. El apresuramiento es producto del temor. Del temor a la gente. Al rechazo. Del temor al dedo índice erecto entre los otros dedos recogidos. Y de un temor paragua que los arropa a todos: el temor a ser enjuiciado por los delitos cometidos cuando deje el poder y quede desnudo de inmunidad.</p>
<p>El santo le sigue dando la espalda. Con cada movimiento, Chávez se hunde más en su propio estercolero. Invocó a Bolívar y se le apareció el Diablo. Desdiciéndose obscenamente, invitó al festín reeleccionista a todo funcionario electo y la gente frunció el ceño. Adornó la pregunta de la enmienda con guinditas jurídicas para cazar pendejos y lo que ha hecho es espantarlos.</p>
<p>Es mentira que Chávez tenga hoy apoyo mayoritario para su pretendida enmienda. Si tuviera ese respaldo no hubiera mandado a sus bandas armadas a sembrar el terror. Ni ordenado reprimir al movimiento estudiantil. Ni hiciera el ridículo desfigurado el concepto de alternabilidad. Ni tuviera que sabotear la gestión de los gobernadores y alcaldes no oficialistas… Quien se siente seguro no patea la mesa. Ni bota el mingo.</p>
<p>La presunta fortaleza de Chávez es mera apariencia. Chávez es un tigre de cartón (con las patotas húmedas, además). Un muñeco inflable (con varios huequitos por donde sale el aire, por añadidura)… Y él sabe que la gente lo sabe.</p>
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