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	<title>La historia paralela &#187; Mario Baquela</title>
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		<title>Marxismo Chévere y Populistas A La Carta</title>
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		<pubDate>Sat, 18 Jul 2009 02:23:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Mario Baquela]]></category>
		<category><![CDATA[Opinion]]></category>

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		<description><![CDATA[Los volúmenes del inacabable marxismo y su materialismo dialéctico, están escritos en una lengua artificial, pretenciosa y crepuscular en la que es imposible decir nada digno de interés o cercano a cualquier forma de verdad. Incluso parecería, si no fuese por su intrínseco aburrimiento, que son una especie de parodia intelectual con toques inesperadamente humorísticos. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" title="Mario-Baquela" src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/umedia/images/Mario%20Baquela%20-%2000.jpg" alt="" width="111" height="122" /><strong>Los volúmenes del inacabable marxismo y su materialismo dialéctico, están escritos en una lengua artificial, pretenciosa y crepuscular en la que es imposible decir nada digno de interés o cercano a cualquier forma de verdad. Incluso parecería, si no fuese por su intrínseco aburrimiento, que son una especie de parodia intelectual con toques inesperadamente humorísticos.</strong></p>
<p><strong>Los partidos comunistas y sus teóricos han promocionado un arsenal simbólico pletórico de cólera destructiva y han manejado a sus adeptos en una constante práctica y sentimiento de furia y rebelión contra el Estado y las leyes que les molestan, alimentada simultáneamente por un milenarismo anti-religioso. Esta ideología de insurgencia les facilitó un halo de invulnerabilidad y fortaleza ante  las trágicas evidencias de signo contrario de la historia de la humanidad que los impulsaron a vociferar sus argumentos y celebrar los fracasos parciales de una constante de libertad, responsabilidad y progreso, que ellos no consiguen y no les interesa. </strong><span id="more-27177"></span></p>
<p>Muy por lo contrario a sus deseos, en el mundo actual sus “revolucionarias” concepciones ideológicas y la consecuente práctica de ellas como soluciones a los problemas sociales, resultan ya evidentemente indigeribles como utopía razonada.</p>
<p>Dan la misma sensación que puede sentirse ante los esfuerzos de los ateos anglosajones que refutan minuciosamente las pruebas tomistas de la existencia de Dios y denuncian las fechorías eclesiásticas a lo largo de los siglos. Porque probablemente es un esfuerzo vano tratar de refutar intelectualmente creencias que no fueron adoptadas por razones inteligibles por ellos, sino que responden a sentimientos que rechazan los límites morales y sociales de nuestra condición y no se resignan a la humilde tarea de intentar solamente interpretarla y aliviarla con prudencia, sino al más efectivo hecho de obtener el poder; todo el poder que les permita anular el principio ético de la otredad, la divergencia pacífica y, por sobre todo, impedir la posibilidad de ser controlados en su albedrío de enajenación centrípeta; o sea, la obsesión patológica de llenarse los bolsillos a cuenta de la res-pública.</p>
<p>En el mundo globalizado, las reuniones del G-8 más el grupo de potencias emergentes y la última encíclica papal coinciden en las fórmulas para enfrentar la crisis. La reunión del G-8 en L´Aquila, Italia, se tornó relevante cuando se sumaron China, India, Brasil, México y Sudáfrica. También se incorporó Egipto, principal país árabe. La ampliación del encuentro aumenta la relevancia del G-20 (G-8 + 12 países emergentes), transformado en plataforma de gobernabilidad del sistema mundial, que se reunirá en septiembre, en Pittsburgh (EE.UU.).</p>
<p>Aunque en junio parece haber terminado la recesión, aún se esperan altas cifras de desempleo y, en este orden, pareciera que “lo peor está por venir”. “El verdadero test de gobernabilidad está en el futuro, cuando la contracción económica acentúe el desempleo y la crisis social; y ésta, a su vez, se traduzca en inestabilidad política”, dice Pascal Lamy (OMC). El Presidente de Brasil, Lula da Silva, sostuvo que “el G-8 ya no tiene razón de existir”; y agregó con Nicolás Sarkozy: “se requiere un orden mundial más democrático, que otorgue un papel mayor a los países emergentes (…) Exigimos un cambio en el gobierno mundial”. Benedicto XVI –Joseph Ratzinger– dijo “Se necesita una nueva y verdadera autoridad política mundial, que pueda crear un nuevo orden político, jurídico y económico global, capaz de conducir la economía hacia una cooperación internacional para el desarrollo solidario de todos los pueblos. Sin el establecimiento de esta nueva autoridad política, no se puede conducir la globalización”. Agrega Ratzinger: “el papel central de los países emergentes en el proceso de globalización permite enfrentar mejor la crisis global, y orientarse hacia una nueva civilización y una sociedad más humana”. (Veritas in Caritate, capítulo 6, punto 67).</p>
<p>El resultado de la globalización como proceso simultáneo de fragmentación e integración, es la unificación del mundo a través de un modo transnacional de producción y la adopción de una lógica de aceptación del concepto de territorialidad nacional más abierta y transigente que torne posible — y a través del cual se pueda realizar — el proceso intensivo de acumulación. Es la idea de Marx: “En el capitalismo, no hay nada particular fuera de lo general”. Por eso la globalización no es sólo un fenómeno económico, sino también un proceso del capitalismo con su sistema de instituciones políticas y sociales.</p>
<p>Raymond Aron fijó  la regla estratégica primordial: “El que sabe el qué, descubre el cómo”. Por eso el G-8 no es más el eje del poder mundial; y el G-20 se transforma en la nueva plataforma de gobernabilidad global. “Los medios de poder han escapado al control de los Estados (…) Domar el fuego telúrico –finanzas, técnica-, presupone el Estado mundial. No se trata de una mera suma, una duplicación, sino de un salto cualitativo; el ascenso a una potencia aún inimaginable (…) No es un postulado ético o voluntarista; es algo que adviene, que entra en el presente desde el futuro”, indica Ernst Jünger.</p>
<p>Los que siguen perpetuando la vieja cantinela comunista, como Fidel Castro y sus comilitones neo-revolucionarios barnizados de populismo izquierdizante  “progre” que germina en la recalentada América tropical ecuatoriana de Rafael Correa, la venezolana de Hugo Chavez y la nicaragüense de Daniel Ortega, tanto como en la apunada Bolivia omni-indigenista de Evo Morales, resultan ya exhibicionistas de lo arcaico, vestidos siempre con el neo-camuflage de la “gesta” Bolivariana.</p>
<p>Lo peligroso de este juego es la creciente influencia del régimen autocrático imperialista de Irán y sus ayatollahs concentrados en la eliminación del estado de Israel cuando terminen de fabricar su arsenal nuclear. En la Venezuela cooptada por el desatino y elegida por su potencial petrolero, hay actualmente unos 500 agentes iraníes acreditados en su embajada en Caracas y la expansión de sus actividades por toda Latinoamérica es una realidad preocupante y sumamente peligrosa.</p>
<p>Estos son los paradigmas a los que el gobierno populista de la Argentina adhiere internacionalmente actuando según lo que supone políticamente correcto y sin tener mandato republicano para ello, aún a pesar de haber obtenido un 70% de rechazo a sus políticas en las últimas elecciones legislativas.</p>
<p>En esta Argentina, donde se insiste en promover consignas en lugar de ideas, y luego de la crisis de 2001, la pobreza volvió a crecer a partir de la segunda mitad de 2007. La comisión de Pastoral Social de la Iglesia Católica dice que la pobreza está alcanzando actualmente a cerca del 40 % de la población y reclama una “respuesta inmediata” al tratamiento de esta cuestión, junto a un programa para poder reducirla en el mediano y largo plazo y avanzar en objetivos de  inclusión social.</p>
<p>Angustiada por los efectos de una pandemia de influenza cuyo tratamiento oficial ha cometido errores básicos de manual tales como ignorarla, mentir sobre sus efectos reales y no unificar las acciones para mitigarla, esta tierra resistente a las tropelías de “dirigentes” ignorantes aguarda que se tomen medidas para recuperar su economía, sus instituciones republicanas, el estado de derecho, la imparcialidad de la justicia, la primacía de la salud y de la educación y el bienestar producto del trabajo digno y honrado. La Argentina clama por los valores que supo conseguir, y en su entramado social crecen los ciudadanos que la harán insertarse en el mundo real, posible y deseable que la rodea, más allá de los delirios anacrónicos y la violencia todavía insertada por sus gobernantes en los recovecos de la democracia utilitaria que han logrado establecer y que deriva desorientada en manos impropias.</p>
<p>“Soy muy pesimista acerca del futuro político, pues pienso que la democracia sólo funciona si se extiende la riqueza: si se elimina la brecha entre ricos y pobres” – Richard Rorty (USA –1931/2007)</p>
<p>**Mario Baquela</p>
<p>Ref:</p>
<p>*Arturo Pérez Reverte– Diario Clarín</p>
<p>*Consultora Econométrica S.A. — Julio 2008</p>
<p>*Pastoral Social de la Iglesia Católica – Diario Clarín</p>
<p>*Jorge Castro – Diario La Nación</p>
<p>*Pilar Rahola – Diario La Vanguardia — España</p>
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		<title>La Democracia Utilitaria</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Jul 2009 18:57:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Mario Baquela]]></category>
		<category><![CDATA[Opinion]]></category>

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		<description><![CDATA[“La democracia es un sistema por el que se asegura que no seamos gobernados mejor de lo que nos merecemos” — Bernard Shaw El intelectual italiano Giovanni Sartori — que no podría formar parte de Carta Abierta, nuestro  grupo argentino de intelectuales “progres” que inspira al ex presidente Kirchner y su gobierno — acaba de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" title="Mario-Baquela" src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/umedia/images/Mario%20Baquela%20-%20Ma.jpg" alt="" width="117" height="150" /><strong>“La democracia es un sistema por el que se asegura que no seamos gobernados mejor de lo que nos merecemos” — Bernard Shaw</strong></p>
<p><strong>El intelectual italiano Giovanni Sartori — que no podría formar parte de Carta Abierta, nuestro  grupo argentino de intelectuales “progres” que inspira al ex presidente Kirchner y su gobierno — acaba de publicar Il Sultanato (Edit. Laterza), una recopilación de artículos dedicados a los escarceos del pimpante Primer Ministro de Italia Silvio Berlusconi, un pequeño Duce que no cuenta con apoyo de ningún grupo intelectual como ocurre en Argentina. No obstante esta falta de apoyo, se las arregla por sí mismo para ejecutar la nueva manera de utilizar al sistema democrático desde el poder, implementando una política de corte dictatorial cuya receta viene de dolorosas experiencias europeas totalitarias de los años 20 a 40 del siglo XX; el siglo de la barbarie ininterrumpida.</strong><span id="more-26558"></span></p>
<p>Mientras se sostuvieron, también todos los regímenes comunistas del este europeo se camuflaron, por ejemplo, declarándose “dictadura del proletariado”, frase raramente utilizada por Marx pero largamente impuesta como lema de las ignominias más aberrantes producidas por la apoteosis de las purgas de todo tipo y los denigrantes gulags del frío, la soledad y el horror. Es evidente que ninguna dictadura de “clase” o grupo de poder puede tener sentido, aunque durante su cometido se vanagloriaron por derrotar a democracias despreciables, plutocracias corruptas y gobiernos cuya debilidad no les permitió asegurar el orden y contener el caos revolucionario de los “rojos”.</p>
<p>En aquellos años, las democracias se vieron superadas por estas dictaduras para, posteriormente, recuperar las virtudes del sistema democrático. Pese a que en la actualidad éste tiende a perder credibilidad, aún se sostiene por estar fundado en valores básicos fundamentales  tales como los consensos y la libre expresión de la voluntad popular. Ésta es la diferencia fundamental que no permite a los proyectos totalitarios presentarse como dictaduras, sino emboscarse en su antivirus y presentarse como su superación deseable. La esencia de las dictaduras no cambia, pero han cambiado las estrategias para imponerse.</p>
<p>En efecto, las crecientes distorsiones del concepto fundante en el que abrevaron y al cual enriquecieron, entre tantos otros, el francés Alexis de Tocqueville, John Stuart Mill y nuestro poco recordado pensador Juan B. Alberdi, está deviniendo en una forma “neo” que corroe al concepto democrático y confunde los objetivos liminares de los que bregaron por el bienestar general y el progreso de los pueblos en contextos de libertad y responsabilidad.</p>
<p>Hoy la táctica de acumulación de poder dictatorial dentro de los mismos sistemas democráticos es gradual y parece más refinada para los que no están atentos: Desarrolla nuevas “Constituciones inconstitucionales” y utiliza en forma equívoca las herramientas de la democracia para, una vez enfundada en un discurso progre indemostrable y por lo tanto falso, ir eliminando – tratando de no llamar la atención — las estructuras que garantizan los derechos de los ciudadanos. Agitando banderas reivindicatorias  viciadas de megalomanías y delirios de poder omnímodo en un contexto de seudo misticismo de la liberación y la autonomía de pensamiento, inducen a resolver que éste resulte el único aceptable.</p>
<p>La dictadura colegiada de China y los proyectos personalistas son anomalías sociales que han hecho que Sartori las definiera como “un régimen de poder absoluto y concentrado en un solo grupo o en una persona, en el cual el derecho está sometido a la fuerza”. Si al principio los dictadores se apropiaban brutalmente del mando aboliendo las estructuras democráticas y promoviendo a continuación las Constituciones a su antojo, vemos en estos tiempos desarrollarse una estrategia que produce las “Constituciones inconstitucionales” que  así eliminan, sin llamar demasiado la atención, las garantías de las estructuras de la libertad.</p>
<p>Por supuesto que ya nadie se declara dictador. Torpemente encaramados en sus propias Constituciones “a su medida”, los nuevos campeones del ideologismo — truhanes de la desmesura — se dedican a obstaculizar y fagocitar a los contrapoderes que los  obstaculizan y tratan de arrastrar otros “compañeros” en su escalada hacia la suma del poder público y privado. El calificativo de Sultanato remite al islámico concepto evocativo de pompa y poder despótico. Hasta aquí, Sartori se ha ocupado de Berlusconi y de Europa. Pero supongo que a nadie escapa, con el correr de la lectura, cómo los pueblos de nuestra sufrida América Latina ya han sido, en gran parte, inoculados por el virus de la epidemia dictatorial.</p>
<p>Lo político debería expresarse ahora en términos morales. En lugar de una lucha entre “izquierda y derecha” nos enfrentamos a una lucha entre “bien y mal”. Cuando no existen canales adecuados para resolver los conflictos, el terrorismo y los populismos  de izquierda y de derecha, los antagonismos, se visualizan como una confrontación extrema. Una lucha sin cuartel entre “adversarios” en que el oponente es percibido solo como un enemigo que debe ser destruido. Este discurso maniqueo, del que se apropian y hacen uso los autoritarios de turno, conducen inevitablemente a la búsqueda frenética del mayor poder: de todo el poder posible para ganar.Es por esto que la teoría democrática está tan mal preparada para captar los movimientos políticos de “masas” de los populismos, así como fenómenos tales como el “nacionalismo”. El papel de las “pasiones” en la política nos revela que “lo político” ignore la existencia de una pluralidad de valores y exalte la intolerancia,</p>
<p>El desvarío Bolivariano del coronel Chávez es el mercado libre para todos los aspirantes a la suma del poder que surgen de continuo en la siempre frustrante política sudamericana. Los mandatarios surgidos de las democracias trabajosamente sostenidas en nuestro continente en las últimas décadas, refugio de ambiciones de poder y sultanerías de los dirigentes que logran encaramarse a lo Berlusconi, escudados en reivindicaciones ora legítimas, ora disparatadas como los eslóganes que las identifican, se alinean sin pudor tras intereses que pueden producir utilidades y corifeando consignas obsoletas que muchos ya hemos superado en amargas experiencias.</p>
<p>No obstante siempre se puede volver sobre los pasos mal dados.</p>
<p>Repetir calamidades, ejercitar la pompa y la venganza y proyectar despotismos “para los que menos tienen” arrastrando a los que tienen porque se lo han ganado trabajando y esforzándose por progresar, proyecta un aura de apoteosis que ya fue el marco de  grandes fracasos en la historia política del mundo.</p>
<p>Tulio Halperín Donghi, uno de los más importantes historiadores argentinos de las últimas décadas, publicó en 1994 su libro “La larga agonía de la Argentina peronista”. En él examina la crisis inducida por el ”conflicto sociológico irrefrenable” que alcanzó su paroxismo en la guerrilla y el terrorismo de Estado, “entrelazada y al ritmo de la fiera agonía de la sociedad perfilada bajo la égida del peronismo, mientras gravita sobre ella la duradera huella negativa de las modalidades que tuvo el ingreso de la democracia electoral en la Argentina. Si hay algo que caracteriza a la vida política argentina es la recíproca denegación de legitimidad de las fuerzas que en ella se enfrentan, agravada porque éstas no coinciden ni aún en los conceptos aplicables para reconocer dicha legitimidad”.</p>
<p>Si hay algo de lo que no se priva el movimiento justicialista es demostrarnos en los hechos y en su discurso, ambos apasionadamente voraces y sensibleros, que su ideario es una pasión y sus actos la consecuencia pasional de un ansia irrefrenable de justicia social y de poder para implementarla. Todavía no se han podido justificar los 14 millones de argentinos pobres, en incesante aumento, que habitan este país rico. Para peor, no hay explicación coherente que sirva para persuadir al mundo circundante que no somos una nación que, como a Ícaro, el sol le derrite las alas cuando comienza a volar.</p>
<p>El 70% de los argentinos no está de acuerdo con el “modelo” que promociona el gobierno y se escurre como agua entre las manos. Lo ha expresado soportando epidemias y pandemias, autodestrucción de la economía, alineamientos internacionales insostenibles para una sociedad inteligente y una vocación ajena por la sobreactuación fronteras afuera que irrita por su patetismo. Se trata de evadir la dura realidad argentina con una superficialidad que se demuestra en Honduras y el peregrinaje centroamericano de la Presidente argentina tiene ribetes de vodevil ante las miradas del coronel bolivariano y el guerrillero nicaragüense que se quedan en casa, el aliento paternal del castrismo en UTI, un Evo distraído y los acompañantes Padre Obispo y alineado Correa, todos ellos cultores de los Plenos Poderes en Democracia y defensores del más reciente discípulo chavista.</p>
<p>“La soberbia no es grandeza, es hinchazón” — San Agustín, sermón 380.</p>
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		<title>Argentina Prevalecerá</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Jun 2009 18:21:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnista invitado]]></category>
		<category><![CDATA[Mario Baquela]]></category>

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		<description><![CDATA[El Columnista Invitado de Hoy : Mario Baquela Ayer, desairado por la omisión gubernamental de la fecha patria que no se conmemoró, colgué en mi balcón una bandera argentina y noté que era la única en la cuadra. Me vinieron a la memoria los días fríos de los 20 de junio de mi infancia, celebrados [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h4>El Columnista Invitado de Hoy : Mario Baquela</h4>
<p><img class="alignleft" title="Mario-Baquela" src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/umedia/images/MARIO%20BAQUELA-00.jpg" alt="" width="117" height="129" /><strong>Ayer, desairado por la omisión gubernamental de la fecha patria que no se conmemoró, colgué en mi balcón una bandera argentina y noté que era la única en la cuadra. Me vinieron a la memoria los días fríos de los 20 de junio de mi infancia, celebrados en la escuela de guardapolvos blancos de los alumnos y maestras, izando la bandera nacional en el mástil con los compases de “Aurora” y cantando “…aquí está la bandera idolatrada, la enseña que Belgrano nos legó…” cuando, terminado el acto, desfilábamos pasando por la puerta donde había un canasto de mimbre con facturas: una para cada alumno. Y caminábamos, luego de haber rendido honores y emociones, por las calles de mi pueblo rumbo al almuerzo en familia.</strong><span id="more-25919"></span></p>
<p>Superando la nostalgia y añorando el simbolismo que se desvanece, todavía quedamos generaciones de argentinos a los que no nos avergüenza la palabra Patria.Que aprendimos de los errores de nuestra sociedad y que, aún si repetimos actitudes equivocadas suponiendo que la vida nos dio un plus y nos enseñó algo más que el amor a nuestra tierra, no renegamos de nuestras tradiciones culturales y familiares, ni del continuo aprendizaje de los valores que hicieron una vez, hace ya demasiado tiempo, una Argentina a la que no queremos olvidar, ni renunciar.</p>
<p>Mientras en los países que lideran a la civilización occidental se plantea la política como objeto de consideración teórica y los antagonismos propios de las comunidades avanzadas y deliberantes que viven sus libertades ciudadanas en democracia son objeto de análisis y discusiones de un nivel intelectual agudo, proactivo y constructivo, los argentinos nos debatimos en riñas y chicanas que apelan a la subcultura de la descalificación sin fronteras, a la bajeza de los patanes como vehículo de persuasión y a la televisión vulgar donde los políticos se degradan públicamente mientras miden su propia miseria puesta a prueba en el minuto a minuto de una medición virtual. De vergüenza y de terror.</p>
<p>Contadas excepciones confirman la regla del paupérrimo grupo de intelectuales argentinos que se manifiestan en contubernio “progre” con la desmesura, la prepotencia y el moralmente irrespetuoso “ninguneo” de los que son diferentes; un claro alarde de autoritarismo que los descalifica como lo que dicen ser, porque la intelectualidad responsable debe buscar el bien general como objetivo inequívoco de la política. Los intelectuales del mundo comprensible se ocupan de la Ciencia Política y de la Teoría Política buscando equilibrios inteligentes. Lo que requiere la democracia es trazar la distinción nosotros/ellos de modo que sea compatible con el reconocimiento del pluralismo, que es constitutivo de su concepción moderna.</p>
<p>La autora de “En torno a lo Político”, Chantal Mouffe, encuentra en el “agonismo” la relación sintetizante de los antagonismos propios de las partes que se consideran enemigas y confluyen al conflicto por no compartir ninguna base común. El “agonismo” establece una relación nosotros/ellos en la que las partes en conflicto, aún admitiendo que no encuentran una solución racional del conflicto reconocen, sin embargo, la legitimidad de sus oponentes.</p>
<p>Sygmund Freud, Carl Schmitt, Anthony Giddens, Richard Rorty, Jürgen Habermas, Hannah Arendt, Ulrich Beck, Norberto Bobbio, Gilles Deleuze, Hegel, constituyen parte de la larga lista de intelectuales independientes que enriquecen el pensamiento político y filosófico de occidente, aún estremecido por los helados mensajes de Nietzsche y de Heideggger, las dudas de Gianni Vattimo, la lucidez de Claudio Magris y Humberto Eco y el planteo de los “tiempos líquidos” de Zygmunt Baumann en su visión de la posmodernidad y el tratamiento de la globalización.</p>
<p>Desde el país argentino, una petulancia ramplona pretende impartir lecciones de historia, economía y política a un mundo que pilotea sus crisis sin derrumbarse, atento a su evolución creadora, discutiendo alzadamente su futuro estratégico y la conformación de bloques regionales y “agonismos” estructurales étnicos, religiosos y multiculturales.</p>
<p>Desde el atril criollo, la república sudamericana más capacitada y promisoria resiste inexplicablemente el aumento constante de la degradación de la calidad de vida de sus habitantes, el imperdonable incremento del porcentaje de pobreza, el azote de plagas descontroladas y la insólita autodestrucción de sus recursos naturales para hundirse en un discurso ideológico fundamentalista arcaico, desactualizado e ignorante del curso global de la historia.</p>
<p>El 28 de junio próximo, nuevamente la mayoría de los votantes argentinos se opondrá al “modelo”. Dos terceras partes de los votantes no elegirán al populismo, que defenderá con todos sus recursos la posesión del poder que le ha permitido medrar con la miseria, la ignorancia y la salud mental de millones de argentinos aferrados al clientelismo y la dádiva humillante: se denostará a los que más tienen para que se rindan ante los que menos tienen,<br />
y propondrán abiertamente continuar con la redistribución de los males que nos impiden revalorizar nuestras potencialidades, bajo pretexto de una falsa<br />
tesis de “justicia social” que nunca llegará por su vía, que es la de la expoliación impune y el regodeo del abuso de ese poder reconfortante por el que tanto luchan; el usufructo del mando y la negación de la inteligencia y la voluntad creadora de la mayoría.</p>
<p>La riqueza enraizada en la sociedad argentina prevalecerá sobre la desmesura y el autoritarismo. La clemencia se extenderá sobre los desposeídos y el futuro aguarda a este país reclamándole lucidez, trabajo, inteligencia y voluntad. Le sobra a nuestra sociedad capacidad creadora, Le complace a nuestra sociedad el ascenso social. La mayor parte de ella está cansada de la violencia, la venganza, la intranquilidad cotidiana  y el desmadre de la justicia. Las amenazas y la agorería. El desencanto y la mentira. La confrontación y la pérdida de los valores. Aún se acuerda del honor, de la decencia, del esfuerzo, de las familias, de la libertad responsable, de la búsqueda de un futuro sustentable en armonía con el resto de las naciones, del respeto por las manifestaciones de la fe y de la pureza conceptual de los símbolos de la patria.</p>
<p>Argentina, seguramente, prevalecerá.</p>
<p>Aunque han pasado los años y la oscuridad persiste, “La vida vuelve sobre las huellas, como la luz vuelve sobre los pasos de la noche” (San Bernardo de Claraval).</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Tragando sapos</title>
		<link>http://www.lahistoriaparalela.com.ar/2008/08/03/tragando-sapos/</link>
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		<pubDate>Sun, 03 Aug 2008 14:58:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Mario Baquela]]></category>
		<category><![CDATA[Opinion]]></category>

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		<description><![CDATA[El país de los argentinos es como una joven y promisoria “top model” que se desplaza trastabillando por la pasarela, ante la curiosidad y la incomprensión del resto de las naciones organizadas como “modelos” de este mundo indefectiblemente globalizado. Si no alcanza la metáfora, será largo y difícil encontrar una descripción racional que nos justifique [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/fotos/Mario%20Baquela%20-%2000.jpg" alt="" width="125" height="136" /><strong>El país de los argentinos es como una joven y promisoria “top model” que se desplaza trastabillando por la pasarela, ante la curiosidad y la incomprensión del resto de las naciones organizadas como “modelos” de este mundo indefectiblemente globalizado.</strong></p>
<p><strong>Si no alcanza la metáfora, será largo y difícil encontrar una descripción racional que nos justifique ante cualquier espejo y ante la realidad del “afuera”, que nos brinda la misma posibilidad de una mirada introspectiva: esto es debido a las permanentes torpezas de una sociedad que se auto proclama democrática y republicana, arrastrada siempre al fracaso por los dirigentes que genera y por su discapacidad intrínseca y revulsiva.</strong></p>
<p><strong>Tal vez, y en busca de respuestas que algunos buscamos colgados de cierta esperanza en verificar sucesos derivados del sentido común, se pueda acudir, como ejercicio intelectual, a la hipótesis del miedo; aunque, como todo intento argentino, no tenga mucha probabilidad de acierto. </strong><span id="more-6775"></span></p>
<p>Releyendo a Zygmunt Bauman en “Miedo Líquido” (Ed. Paidós, 2007), vemos que “Miedo es el nombre que damos a nuestra incertidumbre, a nuestra ignorancia con respecto a la amenaza y a lo que hay que hacer – a lo que puede y no puede hacerse – para detenerla en seco, o para combatirla, si pararla es algo que está ya más allá de nuestro alcance”. Un miedo que se ha generalizado entre los argentinos en las últimas décadas es el de perder el orden social, del que depende la seguridad de mantener los medios de vida como el empleo y la renta, o la misma supervivencia en los casos de invalidez, madurez o vejez.</p>
<p>Tal vez por eso, y ya en el terreno de lo inexplicable y, por lo tanto, de lo incomprensible, el miedo escapa a la razón e incita a la búsqueda del mal escondido en las realidades concretas del “afuera” demoníaco, al que se acusa como causante de todos los males que nos asuelan. Lo abarcable o inabarcable de este concepto depende de la caja de herramientas disponible, y de las rutinas sociales repetidas hasta el hartazgo en los últimos sesenta años de “argentinidad al palo”, como dicen los Bersuit y practican con entusiasmo literal los violentos que sabemos  conseguir, como una constante de nuestra raigambre de sumisión al estado social tolerante de patotas delirantes, rebosantes de violencia indiscriminada e insoportablemente delictiva. Y si la culpa del mal no viene de afuera, pues entonces lo fabricamos adentro.</p>
<p>Desde la epopeya indestructible y repetitiva del movimientismo del 45, el discurso New Age del mayo 68 francés, pasando por la utopía canallesca de un terrorismo comunista latino mal parido que nos maltrató en los setenta, desbordes atroces, autoritarismos de todo signo, centrismo democrático trucho y liberalismo farsesco de remate y enriquecimiento ilícito generalizado, recalando ahora en un deber “progre” de luchar contra todo lo que nos pueda ser de utilidad para el verdadero Progreso, la comunidad argentina viene tragándose todos los sapos que su propia e irredenta ignorancia ciudadana le permite.</p>
<p>La aparición benefactora de miles de intelectuales K firmando proclamas ideológicas insostenibles, apuntala desde su mirada sofista la insensatez de un país hasta el momento enganchado en cuanto delirio político se desata en averiguación de cuál es el país que queremos y cuál es la mejor forma resultante para no encontrar nuca una respuesta simple a tal pregunta iniciática. También simple y bien definida en nuestra Constitución.</p>
<p>No se trata aquí de repetir críticas sobradamente expuestas a los disparates que nos han devorado la mitad del año en un juego delirante de patías éticas, sociales, morales y psíquicas, cuya enumeración se hace difícil retener en detalle. Será útil tomar nota de la pérdida de este tiempo y el pronóstico extendido que nos agobia. Por eso se trata aquí de encontrar razones que la razón no entiende. De lo contrario, la esquizofrenia que nos cae desde la conducción política y desde la triste anemia opositora nos convencerá del milagro de la resurrección de la Bella Princesa Durmiente despertada por un pinchazo del Príncipe. (¿!)</p>
<p>Hay miedo a crecer, a ser nación, a disentir y tolerar lo diferente para construir lo nuevo. Hay obstinación en confrontar dogmáticamente y en apropiarse de la res pública sistemática y autoritariamente para dilapidarla sin beneficio general. El miedo parece ser, en nuestro fondo, el viscoso líquido del que habló Bauman extendiéndose por el mundo global y sus dramas cotidianos.</p>
<p>También estamos líquidos de miedo en el seno de una sociedad que solo reacciona por efecto de los shocks traumáticos de alerta, pero que no acierta a asumirse como mandante de los mandatarios que la maltratan, y se sigue tragando todos los sapos que se les ofrece, por aire, mar y tierra. Porque el país latinoamericano de más sicólogos per cápita y crecimiento sostenido del PBI se asombra constantemente de su propia incapacidad para generar el bien común y no cesa de generar depredadores y de justificarse culpógeno de su “ser” nacional mientras escucha sin espantarse toda clase de mentiras y disparates de maestra ciruela.</p>
<p><strong><em>“¿Cómo infundir al porvenir un valor inteligible desde un presente que impone la férrea sujeción al corto plazo y la improvisación sin pausa? La comunidad se fragmenta en intereses corporativos, lo particular prepondera sobre lo general, el bien común se convierte en mal de todos y el egoísmo, viejo lobo, puede más que la solidaridad.”</em></strong></p>
<p><strong><em>Santiago Kovadloff</em></strong></p>
<p><strong><em>“La autoridad no es un sillón, sino un timón; no es un título de nobleza, sino de responsabilidad; no es un bastón, sino una cruz”</em></strong></p>
<p><strong><em>San Mateo</em></strong></p>
<p><strong><em>“Se puede decir una mentira, pero no se puede hacer una mentira”</em></strong></p>
<p><strong><em>Juan Domingo Perón — Citado por Fogwill en su libro “En otro Orden de Cosas” (Mondadori).</em></strong></p>
<p><strong><em>Como se ve, yo mismo y al final, me tragué también mi propio sapo.</em></strong></p>
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		<title>Las leyes de newton</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Jul 2008 21:49:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mario Baquela]]></category>
		<category><![CDATA[Opinion]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando en el siglo XVIII Isaac Newton formuló, entre otras, la Ley de Gravitación Universal o Ley de Gravedad, no sabía que doscientos años después Albert Einstein lo pondría en apuros con la formulación de su Teoría de la Relatividad. Fueron hallazgos científicos determinantes. Pero la manzana siempre se cae hacia abajo. El Poder Legislativo, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/fotos/Mario%20Baquela%20-%2000.jpg" title="Mario Baquela" alt="Mario Baquela" align="left" height="136" width="125" />Cuando en el siglo XVIII Isaac Newton formuló, entre otras, la Ley de Gravitación Universal o Ley de Gravedad, no sabía que doscientos años después Albert Einstein lo pondría en apuros con la formulación de su Teoría de la Relatividad. Fueron hallazgos científicos determinantes.</strong></p>
<p><strong>Pero la manzana siempre se cae hacia abajo.</strong></p>
<p><strong>El Poder Legislativo, dividido en dos concepciones antagónicas, está resolviendo el futuro de los argentinos para los próximos años, y la obediencia a la ley que impone el ejercicio democrático será el certificado de dicho destino.</strong> <span id="more-6622"></span></p>
<p>Se verá entonces, que uno de los principales problemas con que se enfrentan los políticos argentinos “oficialistas” es, por ejemplo, estar contra las leyes naturales como las de Newton, por el fundamental hecho de que contradicen algunos de sus principios ideológicos, o porque piensan que son producto de malvados terroristas, desestabilizadores sociales y oligarcas perimidos, agitando siempre el fantasma del golpismo institucional.</p>
<p>Desde la concepción del Mercado sometido a la oferta y la demanda, todas las idealizaciones de políticas sociales redistributivas populistas y dirigistas a ultranza en la Argentina se han estrellado, para mal de sus destinatarios, contra la realidad mundial circundante de la inteligencia aplicada al arte de producir, comerciar y generar riqueza según las normas que  aplican con sensatez los países liberados de rémoras discursivas y demagógicas, que entienden el libre juego de las leyes del comercio.</p>
<p>Tanto la derecha liberal como la izquierda “progresista” del mundo globalizado compiten con las mismas reglas en sus transacciones comerciales y en el evidente beneficio económico de sus comunidades. Parece ocioso mencionar a China comunista y a otros países asiáticos impulsados por la cruda realidad que rompe ideologismos.</p>
<p>Ningún sistema económico es intrínsecamente perfecto: la libertad de los mercados funciona si se cumplen condiciones tales como el cumplimiento eficiente de los contratos, la información sin fallas y costos de transacciones limitados, así como desde la izquierda se supone que la intervención del Estado en los mercados es siempre relativamente sencilla, y que es posible arreglar cualquier injusticia a base de utilizar legislación surgida de mayorías incondicionales a un pensamiento único.</p>
<p>Nuestro país se liberó de las turbulencias socio económicas causadas por los políticos vernáculos desde 2001 debido a la subsiguiente estabilización democrática nominal del sistema republicano, que a pesar de los desquicios de experiencias anteriores, volvió a quedar en manos de un gobierno populista y asumido “progresista”.</p>
<p>Como un flotante inmerso en el torrente de la demanda mundial que se desarrolla en el exterior a continuación de dicha crisis, nuestra cualidad de país agrícola exportador nos proporcionó el salvavidas que “derramó” la bonanza que proclama y se auto adjudica el gobierno.</p>
<p>Aunque las importaciones subieron en el último cuatrimestre por efecto de la demanda insatisfecha que provoca la falta de desarrollo industrial adosado a la falta de inversiones de capital, el primer gobierno kirchnerista aprovechó el incremento del balance comercial provocado por la demanda internacional para pagar deuda externa parcial, acumular divisas, “nacionalizar” a favor de amigos actuales empresas rematadas por sus compañeros predecesores, crear engendros estatales y anunciar proyectos fantasiosos, espantar a Repsol de YPF, caer estrepitosamente (puesto 82) en la lista de países viables para las inversiones, disparar el gasto público prebendario, derrochar subsidios en servicios improductivos, desatar inflación estructural, manipular las estadísticas, apostrofar a la raquítica oposición política y enfrentar con dureza de exterminio a los sectores sociales que reclaman la consideración de sus legítimos y exitosos intereses, mientras arrecia el discurso triunfalista del auto elogio de fantasía.</p>
<p>Ahora, un nuevo panorama de reconstrucción se avecina, con metáforas místicas y agorerías sin contenido explícito del liderazgo opositor y algunas posiciones de lucidez de dicho arco, perdidas en el bochinche incondicional del rebaño oficialista. Si triunfan los corifeos, la realidad de las Leyes que no necesitaron votos de amanuenses caerá otra vez sobre la sufrida sociedad argentina, que seguirá a los tumbos en la pista de la carrera por el progreso mundial, sin poder ofrecer una explicación coherente a tanto despropósito más que la “profunda” ideología anti ética del mandón de un Imperio muerto:</p>
<p>“Pueblo? ¿Qué es pueblo? Yo solo conozco súbditos”,</p>
<p>Francisco I, Emperador de Austria, Siglo XIX</p>
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		<title>La prepotencia progre</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Jun 2008 15:48:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Mario Baquela]]></category>
		<category><![CDATA[Opinion]]></category>

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		<description><![CDATA[La sociedad argentina no podía escapar de las consecuencias del postmodernismo que adopta al progresismo y su escala de valores como el último credo de la organización social. El progresismo se constituye en un marco filosófico que pretende inculcar un pesimismo constitutivo en el alma occidental, a pesar de ser ésta la sociedad más próspera [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/fotos/Mario%20Baquela%20-%2000.jpg" title="Mario Baquela" alt="Mario Baquela" align="left" height="119" width="109" />La sociedad argentina no podía escapar de las consecuencias del postmodernismo que adopta al progresismo y su escala de valores como el último credo de la organización social.</strong></p>
<p><strong>El progresismo se constituye en un marco filosófico que pretende inculcar un pesimismo constitutivo en el alma occidental, a pesar de ser ésta la sociedad más próspera y libre del planeta. Su estrategia psicológica, como escribió Raymond Aron, es declarar que todo régimen conocido es torpe y culpable si uno lo compara con un ideal abstracto de igualdad o libertad. Así lo hizo la Escuela de Francfort, refugio de los intelectuales comunistas alemanes que huyeron de Europa en los años 20.</strong></p>
<p><strong>Max Horkheimer, Theodor Adorno y Herbert Marcuse, entre otros, extrajeron de su Instituto de Investigación Social del partido Comunista Alemán su hito más importante, llamado “La Teoría Crítica” dirigida, obviamente, a la sociedad occidental capitalista. </strong><span id="more-6526"></span></p>
<p>Así como el marxismo clásico criminalizó a la clase capitalista, la Escuela de Frankfurt, a través de Marcuse, declaró culpable de los mismos delitos al sector sociológico formado por las clases medias, concluyendo que los individuos que crecían en familias tradicionales eran incipientes fascistas o nazis potenciales, al igual que los que hacen gala de algún síntoma de patriotismo, los religiosos o, en general, los autotitulados conservadores. Se construyó la herramienta dialéctica útil al arsenal progre según la cual, aceptar la existencia de diferentes puntos de vista (“libertad de expresión”) es, en realidad, una forma escogida de represión El teórico marxista definió su particular concepto de la tolerancia como la comprensión condescendiente para todos los movimientos de izquierda, y la intransigencia más absoluta respecto a las manifestaciones de matiz conservadora.</p>
<p>Tenemos así el origen de lo que se ha dado en llamar “lo políticamente correcto” (el marxismo cultural). Teniendo en cuenta que nunca, a lo largo de la historia, se haya dado un experimento exitoso de sociedad comunista y que todos los ensayos prácticos de las teorías marxistas han dado como resultado pobreza, miseria, atraso, terror y derramamientos de sangre para sostener tal concepto despótico, los progres sólo ven ahora posible insistir por medio de los denuestos de su agenda tales como la justicia social, la redistribución de la riqueza o el tercermundismo anticapitalista. Esta dictadura del marxismo cultural – la contracultura – exige la aceptación de principios como los riesgos del medio ambiente, la lucha contra la opresión capitalista, la tolerancia sin límites, el pacifismo sin condiciones y el relativismo ético. Simultáneamente, promueve la homosexualidad militante, el aborto, la promiscuidad exacerbada y, en general, todo conducta contraria a la esencia del concepto tradicional de familia que es la base de la civilización occidental cristiana tal como nos ha sido transmitida a los que constituimos los sectores medios de nuestra sociedad.</p>
<p>El objetivo alternativo a la frustrada epopeya marxista, que es la desculturización de occidente y la destrucción de sus valores esenciales, fue el instrumento con que la progresía intelectual reemplazó los insostenibles horrores de los “gulags” por el veneno de la corrosión cultural de la condición liberal de occidente.</p>
<p>Se nos ha llevado a la aceptación generalizada de la agenda política de la izquierda tras los pasos de Gregory Lukacs y Antonio Gramsci en una larga marcha que Aldous Huxley definió admirablemente al escribir que “un estado totalitario eficiente, es aquel en el que las élites controlan a una población de esclavos que no necesita ser coaccionada, porque en realidad ama esta servidumbre”.</p>
<p>En este punto, los intelectuales son la última esperanza de cualquier sociedad que quiera iniciar su rearme moral. El presente espectáculo criollo de agresiones, descalificaciones, crispaciones, amenazas y triquiñuelas de baja estofa para imponer sin debate la prepotencia progre, reclama voces de sensatez y conocimiento de la historia reciente del mundo global. De los movimientos filosóficos y de las tendencias de la humanidad. Como dijo J.B. Alberdi, “la falsa historia es la causa de la falsa política”.</p>
<p>Cuando en octubre de 2007 un porcentaje estrictamente minoritario de los votantes argentinos decidió creer en el discurso que prometía el incremento del “cambio” en la política por venir, instaló en el gobierno del país menos coherente de Sudamérica la continuidad desembozada del concepto totalitario progre que ahora nos zarandea a todos y sigue desconcertando a los espectadores del mundo.</p>
<p>La insólita y gestualmente peligrosa “armada Brancaleone” de los “movimientos sociales” oficialistas atosigados de rencor clasista y encerrados en el rebaño populista se sumerge en la cruzada progre donde el gobierno se juega todos sus tantos.</p>
<p>Grecia, la cuna de nuestra filosofía, nos enseñó sobre cultos míticos que ahora parecen consumarse en una escalada irresponsable de intolerancia y ataques al tejido social. Dos de las Erinias o Furias, deidades que la mitología griega relata como hijas de Gea y Urano, eran Alecto (siempre encolerizada) y Tisifone (la vengadora del crimen),  también llamadas Hijas de la Noche. Vivían en el mundo inferior, de donde ascendían a la tierra para perseguir a los malvados. Se consideraban justas pero despiadadas y no atendían a circunstancias atenuantes.</p>
<p>Desde el atril del poder que otorga la democracia, azuzando permanentemente a la lucha de clases y a la defensa irredenta de los pobres que heredó  de gobiernos de su mismo signo, quien gobierna pareciera haber renegado de valores ponderables del género maternal. El discurso envalentona a pretéritos emboscados en la violencia y el discurso y la acción progre incrementa la producción récord de la única fábrica argentina subsidiada que causa dolor y desesperanza en todo la humanidad: la de millones de personas condenadas a la pobreza y sin posibilidades de acceder a la elección de su propio destino con libertad y dignidad.</p>
<p>El progresismo, trasunto postmoderno del socialismo de siempre, necesita de la existencia de sociedades pauperizadas para justificar la validez de su ideología. Maestros de la hipocresía, hacen solidaridad con los bienes ajenos con un discurso incendiario denunciando la injusticia social desde una clase “dirigente” privilegiada al frente de una masa luchando por su mera subsistencia. Su primordial enemigo es la clase media, con su amplísimo espectro de oportunidades y constante pujo de ascenso, creación de un sistema que privilegia la libertad, la propiedad privada, la competencia y el mercado. El Estado progre no es solidario, por la sencilla razón de que hacer caridad con el dinero ajeno no es virtud sino simple cinismo.</p>
<p>La economía no es una mera función matemática de asignación de recursos a unos fines concretos, sino la acción de afrontar el estudio de los procesos sociales desde la perspectiva de la acción humana, que está dotada de la empresarialidad, la cualidad humana innata de detectar las oportunidades que le brinda el entorno social para lograr un beneficio, sea cual sea. Churchill solía decir que un gobierno empeñado en subir los impuestos para ejercer de distribuidor, es como un hombre metido en un cesto intentando levantarlo tirando él mismo de las asas.</p>
<p>Paralela y tal vez paradojalmente, en el plano interno de los países de Europa, se patentiza el desvanecimiento de las nuevas “terceras vías” y el agotamiento de las clásicas perspectivas socialdemócratas: la centroizquierda está en retroceso y a la deriva. Nuevamente occidente se mueve en la dirección de las derechas; en algunos casos, con matices centristas; en otros, con coaliciones extremistas, en ciertos casos con formas de neopopulismo y en determinadas ocasiones con liderazgos francamente fascistas que incluyen la intolerancia y la xenofobia hipócrita. Y como siempre, Argentina se encauza por la contramano de la historia, sin dejar de perder las oportunidades que la situación global le ofrece, aferrada al ideologismo y a las disputas circenses incomprensibles pero funcionales a la negación del diálogo; a la teoría de la conspiración constante que surge de su propio componente autoritario que imagina “golpes”, traidores, aristocracias vende patrias y enemigos a destruir por doquier.</p>
<p>Las garantías del ordenamiento social y legal de la Constitución son relegadas por las parodias de “justicia social distributiva” que asesta el anatema de “oligarquía reaccionaria” a la producción y la acumulación de riqueza, conceptos que combaten como enemigos a destruir para poder imponer el corrosivo plan que no tolera a la iniciativa privada, el libre mercado y el trabajo fecundo y productivo.<br />
<em><strong><br />
“La comunidad se fragmenta en intereses corporativos, lo particular prepondera sobre lo general, el bien común se convierte en mal de todos y el egoísmo, viejo lobo, puede más que la solidaridad”</strong></em>. Santiago Kovadloff</p>
<p>En estos momentos de irritación y sensaciones de conflictividad ciudadana, es primordial conservar la lucidez y proteger el sagrado bien de la paz. La cólera es liberadora sólo si se es capaz de liberarse de ella: <strong><em>“el sol – dice San Pablo en la  Epístola de los Efesios – no se pone detrás de vuestra ira”.</em></strong></p>
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		<title>La Cumbre de los “abrazos”</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Mar 2008 12:25:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Mario Baquela]]></category>
		<category><![CDATA[Opinion]]></category>

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		<description><![CDATA[Las actitudes de los presidentes latinoamericanos en la reciente Cumbre de Río se han semejado a la de alguna desconsiderada reunión de un consorcio de vecinos mal avenidos, desvirtuando así durante casi siete horas ante la opinión pública mundial la seriedad y responsabilidad que debe caberles como mandatarios de pueblos que sufren serios problemas de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/fotos/MARIO%20BAQUELA-00.jpg" title="Mario-Baquela" alt="Mario-Baquela" align="left" height="137" width="125" />Las actitudes de los presidentes latinoamericanos en la reciente Cumbre de Río se han semejado a la de alguna desconsiderada reunión de un consorcio de vecinos mal avenidos, desvirtuando así durante casi siete horas ante la opinión pública mundial la seriedad y responsabilidad que debe caberles como mandatarios de pueblos que sufren serios problemas de todo tipo en este mundo global.</strong></p>
<p><strong>El presidente de Ecuador que, por ejemplo mantiene conflictos fronterizos con Perú, , no ha dado explicaciones sobre la existencia en su territorio de un campamento armado de terroristas colombianos con periodistas de otros países incluidos, sobreactuando como víctima de una incursión de Colombia en su territorio para eliminarla, en la que los intereses de su país no han sufrido ningún daño colateral, más allá de su insoslayable derecho al respeto por sus fronteras, que le ha sido reconocido y por el que ha recibido disculpas y promesas de no repetición.</strong> <span id="more-6447"></span></p>
<p>Hugo Chávez actuó de “convidado de piedra” y fogonero en el conflicto, sin poder ocultar la magnitud de sus relaciones con los forajidos de las FARC, las menciones de adhesión a Fidel Castro y a su denostado pero indispensable cliente, el “imperialismo” al que vende su petróleo. El flagelo desalmado de terroristas no habría sobrevivido 40 años asesinando, secuestrando y traficando desde su propio país, sin el apoyo logístico y político de algunos de los países limítrofes, mientras que han sido siempre rechazados como criminales por la ciudadanía colombiana aún en medio de su imperfecta pero voluntariosa vocación y ejercicio de la democracia.</p>
<p>Las obsecuentes sonrisas cómplices y la aceptación de ser incluidos sin comentarios propios en las histriónicas intervenciones y expresiones desconsideradas del presidente de Venezuela – tal como se vio al boliviano  Evo Morales, por ejemplo – hizo actuar de  corifeos de la reunión a presidentes sospechados de ser cómplices de esta situación repetida en América Latina.</p>
<p>La legalidad y multilateralidad reclamada por la Presidenta argentina fue un concepto que pareció refrendado por el declamado e inexistente “abrazo” final de la reunión, cuyos asistentes continuaron horas después con las anteriores actitudes y dichos de su protagonismo rabioso, como es costumbre en nuestros países. Es decir, sustituyendo a los acuerdos, a la Ley y a la necesaria  fraternidad y convivencia inteligente por el desborde, la hipocresía, el cinismo culpable y la prepotencia siempre utilizada en el primer grado de las relaciones que eligen aquellos mandatarios que justifican el apelativo despectivo de “sudacas” y desprecian la condición republicana de la democracia.</p>
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		<title>Veinte velitas</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Mar 2008 12:35:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Opinion]]></category>

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		<description><![CDATA[EL COLUMNISTA INVITADO DE HOY: MARIO BAQUELA El Secretario General del gremio de los camioneros de la Argentina acaba de festejar públicamente sus primeros veinte años al frente de su sindicato, vicio recurrente instalado en las organizaciones electivas de la Argentina, reuniendo 40.000 simpatizantes afiliados cuya prevista movilización causó los consabidos trastornos a la actividad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/fotos/MARIO%20BAQUELA-00.jpg" title="Mario-Baquela" alt="Mario-Baquela" align="left" height="137" width="125" />EL COLUMNISTA INVITADO DE HOY: MARIO BAQUELA</strong></p>
<p><strong>El Secretario General del gremio de los camioneros de la Argentina acaba de festejar públicamente sus primeros veinte años al frente de su sindicato, vicio recurrente instalado en las organizaciones electivas de la Argentina, reuniendo 40.000 simpatizantes afiliados cuya prevista movilización causó los consabidos trastornos a la actividad diaria ciudadana y contó, además, con la animación de la Presidenta de la Nación, solidaria con Hugo Moyano y su capacidad de convocatoria y adhesión, difundiendo antes de su inquietante viaje a la guerrera Venezuela de Chávez y bajo espaciados chaparrones, un discurso que sonó, para los que conservamos vivencias de épocas pasadas, curiosamente parecido en su decir y gestualidad a la verba desgarrada y fundamentalista de la fallecida abanderada de los humildes, ícono insustituible del imaginario peronista y mito superviviente del populismo justicialista, la Sra. María Eva Duarte de Perón, Evita.</strong></p>
<p><strong>La capacidad histriónica de la Sra. Cristina de Kirchner (que no se ha permitido aún abandonar resabios de la oratoria parlamentaria, como se notó en su discurso del lunes 3 de marzo ante Senadores y Diputados reunidos en el Congreso Nacional al declarar “iniciada la sesión” en lugar de declarar abierto el período ordinario de sesiones del Parlamento Argentino, que es la fórmula tradicional consabida) se ha complementado, más allá del toqueteo de micrófonos, la gestualidad docente y su gala de memoria de atril para anuncios de fantasía, con la novedosa manera en que ha impostado aquella ronca y apasionada impronta de la voz de Eva Perón de los años finales de su intensa vida. Por supuesto, con la severa advertencia de rigor y estilo para los empresarios que intenten propasarse con los compañeros trabajadores.</strong> <span id="more-6382"></span></p>
<p>Un regalo también para los asistentes, nostálgicos de épocas no vividas y para provocar el lagrimeo emocionado de Don Hugo, en su cumpleaños más significativo.</p>
<p>Esta vez, les toca protagonismo a los camioneros, como antes le tocó a los metalúrgicos de Don Lorenzo y del compañero Rucci, ensombrecidas las figuras de los líderes de otros gremios que supieron crear y ser parte de la Patria Sindical. Una patria particular creada para su exclusivo beneficio corporativo y escudada en el discurso populista de la “clase trabajadora” por corporaciones que, aún con su ideario sectario, y de discurso “para el pueblo” que no  reconocen en los hechos, son parte de toda la comunidad, más allá de su plus de connivencia con el poder.</p>
<p>El  tema de la inconducta sindical no puede agotarse espacio de esta columna. Sólo parece que este acto público de algunos ciudadanos está reflejando, más allá de la persistencia cerril en la adoración utilitaria de líderes con discapacidad intelectual suplida por enorme astucia y aprovechamiento de intereses mezquinos del contexto, que las condiciones de encaramamiento sin límites de estos dirigentes (el objetivo de Moyano es el Poder Ejecutivo de la Argentina) están motorizadas por la capacidad afiliatoria de cada gremio y ei correspondiente aprecio consecuente del ex Presidente Kirchner para utilizar las renuentes recetas populistas que lo ayuden a conservar y engrandecer su poder, tal como  está planteada la Matriz K del gobierno K.</p>
<p>En un reportaje concedido al progresista diario Crítica, Moyano afirma contra toda racionalidad que los actos de violencia sindicales que se registran con frecuencia son, en realidad y por lo contrario, actos que reflejan la violencia de empleadores, empresarios, explotadores y todo tipo de emprendedores contra la masa, de la cual extraerán la sangre obrera que necesitan para saciar su sed clasista. Un discurso anacrónico, disparatado y recurrente que moviliza a ciertos individuos y fomenta la división social, el subdesarrollo social y económico, el desconcierto ciudadano y el desgano en las iniciativas e inversiones que podrían ayudar a construir un presente más o menos digno para poder pensar en algún futuro mejor para nuestro país.</p>
<p>Los sindicatos crecen alternativamente en la Argentina en la medida en que las actividades a las que se dedican también acompañan los extraños vaivenes de las actividades del país. No son potagonistas ahora, por supuesto, los ferroviarios, empleados de comercio, navegantes, entre tantos otros, porque los camiones protagonizan el transporte en nuestra economía, dada la conocida y ociosa mención del cambio estructural de nuestra organización logística en función del modelo exportador primario, la falta de inversión en industria y energía y la caída de las ventas a la clase media por efectos de la inflación, por ejemplo. Ahora los camioneros, si lo consideran funcional a sus “reivindicaciones”, pueden obstaculizar vías de comunicación, arruinar supermercados y abastecimientos, dejar a las sucursales bancarias sin efectivo, usar largos garrotes y concentrarse de a miles en las calles de la misteriosa Buenos Aires ejerciendo el virus fascistoide del populismo violento que insisten en imponer y sostener en su propio, particular y en realidad  inconstante beneficio.</p>
<p>La matriz siciliana de los “Don” en la argentina facilita sin obstáculos la sucesión familiar en todos los órdenes de la dirigencia. También Don Hugo ha legado sus conocimientos y filosofía a su hijo Pablo, dirigente como él pero con más ímpetu juvenil y constancia de las mieles del cargo, como también a su homónimo hijo Pablo, compañero conductor del recientemente creado gremio de los empleados de autopistas (por donde, es obvio, circulan los camiones del padre), de su hijo abogado laboralista a quien su condición universitaria lo relegará a funciones de asesoramiento talvez similares a las del conocido actual diputado Recalde. Queda en lista de espera su hijo menor, de diez años  de edad, quien no cursa la escuela pública sino un instituto privado, cuyo probable y amenazador aumento de aranceles debe estar preocupando a Don Hugo.</p>
<p>Con éstos ejemplos, y con una juventud que se desinteresa en un 70% de la política y sus protagonistas, ¿cómo no seguir por parte de los que sí lo hacen el derrotero político de estos personajes y también de Máximo K, dirigente líder de la agrupación “Cámpora” de la JP, a la que está reviviendo aceleradamente para orgullo y conveniencia familiar y sustento electoral de los sueños de su papá?</p>
<p><em><strong>“ Nuestro pueblo no carece de alimentos sino de educación y por eso tenemos pauperismo mental. En realidad nuestro pueblo argentino se muere de hambre de instrucción, de sed de saber, de pobreza de conocimientos prácticos y de ignorancia en el arte de hacer bien las cosas.”</strong></em></p>
<p><strong>Juan Bautista Alberdi –Bases– 1852 </strong></p>
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		<title>El Progresismo Kirchner-Kirchner</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Mar 2008 12:22:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Mario Baquela]]></category>
		<category><![CDATA[Opinion]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando se sale del contexto, se corre el riesgo de equivocar conceptos. Esta precaución es válida cuando nos basamos en la historia para juzgar el presente, o entrever devenires de la comunidad humana. Es así que si hurgamos en las raíces de los problemas actuales de nuestra Argentina, es razonable que requiramos del pasado cuáles [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/fotos/MARIO%20BAQUELA-00.jpg" title="Mario-Baquela" alt="Mario-Baquela" align="left" height="137" width="125" />Cuando se sale del contexto, se corre el riesgo de equivocar conceptos. Esta precaución es válida cuando nos basamos en la historia para juzgar el presente, o entrever devenires de la comunidad humana. Es así que si hurgamos en las raíces de los problemas actuales de nuestra Argentina, es razonable que requiramos del pasado cuáles fueron en cada circunstancia pasada las opciones más convenientes y los factores que más aportaron al progreso del hombre.</strong></p>
<p><strong>Si hablamos de progreso, no sólo nos referimos a una circunstancia histórica del desarrollo de nuestra civilización, que cobró enorme impulso en los últimos siglos, sino a la aparición del término “progresista”, que no implica necesariamente abarcar a todos los impulsores del adelanto científico, filosófico, tecnológico e intelectual del que hacemos gala en nuestro tiempo.</strong> <span id="more-6361"></span></p>
<p>No siempre fue difícil, como resulta ahora, definir sin preconceptos a un progresista. A principios del siglo XVIII el filósofo escocés Frances Hutcheson formuló la primera teoría del progreso, sosteniendo que la historia, como vehículo para la unión de todas las comunidades, forma un conjunto de vínculos dirigidos al avance hacia formas más complejas desde la familia, la tribu y el clan hasta la comunidad y el imperio. Hutcheson creyó en una sociabilidad innata del hombre; en un deseo natural de estar con los demás y establecer vínculos  naturales de beneficencia y humanidad. Idea que contagió a pensadores como David Hume y Adam Smith, aunque estos últimos no parecieron tan convencidos de esa ternura ideológica de un destino radiante para la humanidad.</p>
<p>Descubrimos así una raíz naif del progresismo inicial, si tenemos en cuenta la sucesión de hechos de barbarie e intolerancia que nos ha conmovido hasta nuestros días, y las recetas que el hombre se ha inventado para arribar a aquellos fines humanitarios que se proclaman tan livianamente hasta el presente.</p>
<p>Desde nuestra historia doméstica, cuesta definir a los progresistas del choque entre Saavedristas y Morenistas; si el ilustrado Moreno o el popular Saavedra o algún tercer actor fueron quienes encarnaron el rol progresista en los tiempos fundacionales. Así ocurre con federales y unitarios, con los propulsores de la guerra del Paraguay o del exterminio indígena y, avanzando hasta el siglo XX, preguntarse si era ser progresista sumarse a la asonada contra Hipólito Irigoyen o unirse al movimiento compuesto por oficiales pro fascistas con su visión retrógrada de lo universitario de los años 40, y el integrismo católico imperante. Cabe preguntarse por qué muchos de los golpes militares que interrumpieron nuestra evolución republicana contaron con el apoyo o por lo menos la indiferencia de los sectores “progresistas” argentinos.</p>
<p>Actualmente, es difícil saber dónde se ubica un <em><strong>progre</strong></em> ante el dilema de un gobierno que ha plantado tozudamente la agenda de los derechos – humanos  (los derechos son siempre de los hombres) pero que no demuestra voluntad de producir un cambio en la distribución de la riqueza, sostener la vigencia completa de la Constitución y la Justicia y  dejar de ejercer una sistemática presión sobre la moral de los militares. Dicen haber compartido un rol de víctimas en el pasado y cobijan el odio y la venganza de algunos sectores muy bien definidos que además viven del presupuesto nacional sin requisitos de idoneidad. Ahora también “son gobierno” los “muchachos” que se fueron de la Plaza el 1° de mayo de 1974, repelidos por un Perón despechado por su propia criatura inmanejable, cooptada por el imaginario de la dictadura comunista y decididos a utilizar cualquier método para sus fines, estropeando la doctrina y la “conducción” del Maestro de los 40.</p>
<p>Esta hipocresía fenomenal enmarcada en una actitud de tolerancia indiferente de la sociedad argentina. que intenta salvar sus bienes y su futuro con un criterio economicista, fatalista y republicanamente irresponsable, nos lleva en definitiva a la pregunta:¿Qué es un progresista? ¿Es lo mismo que un hombre de izquierda?</p>
<p>Mientras en la Argentina de los convulsionadas décadas del 60 y 70 presentarse como progre era definirse como portador de vaguedad ideológica y desviaciones burguesas, en la Argentina actual muchos prefieren definirse como “progresista” antes que exponerse diciendo “soy de izquierda”,  para no reconocer el  anacronismo de su aparente expresión extrema que es el comunismo, que ha fracasado estrepitosamente en su teoría y en su práctica, destruyendo culturas, avasallando creencias religiosas, vidas y haciendas de hombres y mujeres de todo el mundo que buscaron un remedio a sus miserables condiciones para caer en el horror de la anomia y la “igualdad” de rasero más miserable aún, forzada y sin reclamo. Karl Marx fue un burgués de vida atormentada, disipado moralmente e incapaz de lograr su propia manutención, al que amigos providenciales le facilitaron la formulación de su teoría impracticable y derrotada para desencanto de tantos idealistas de gabinete que impulsaron a tantos idealistas de armas tomar para terminar todos sumidos en la inevitable condición de súbditos de iluminados providenciales, criminales y tiranos depredadores de sus propios pueblos.</p>
<p>Se creía entonces que ser <em><strong>“progresista”</strong></em> no asociaba a la evolución sino que era pertenecer atado a una visión antigua del cambio social. Lo “progre” de veras era ser de izquierda. De la izquierda siniestra.</p>
<p>Se trata ahora de esfumar el anacronismo eligiendo el rótulo de “progresista” en lugar de “izquierda” cuando, en realidad, la noción de progreso es más vieja que la de izquierda, y de camino diferente para arribar al bienestar del hombre sin tener que sojuzgarlo y borrar de su cerebro por la fuerza bruta toda relación con su propio ser y la existencia insoslayable de los “otros” como justificación de sí mismo, que es una definición ética.</p>
<p>No es del caso aliviar a los izquierdistas de su carga de falencias explicando al progresismo, sino, por el contrario, desenmascarar a los que se ocultan en la dialéctica y a los que hacen un aprovechamiento innoble de la ignorancia de los ciudadanos de esta democracia frágil de los argentinos, usufructuando de su propio “progreso” material a costo del estado, el verdadero “progresismo” que practican mientras declaman la defensa de valores humanos que no aplican.</p>
<p>En abril próximo, se realizará en Londres una reunión del Foro de Líderes Progresistas al que su presidente, el Primer Ministro de Gran Bretaña y Jefe del Partido Laborista inglés Gordon Brown invitó a la Presidenta argentina a concurrir, como también lo harán el presidente de Brasil Inacio Lula Da Silva, y la presidente de Chile Michelle Bachelet, entre otros líderes mundiales.</p>
<p>Nadie en el mundo civilizado ignora la endeblez diplomática argentina y la inconsistencia ideológica de sus gobernantes, pero en los países que progresan, la convivencia democrática y la Razón de Estado – el bienestar general – marcan los rumbos a seguir por sus dirigentes para obtener ventajas comparativas concretas en beneficio de sus comunidades y de los ciudadanos que ellos representan como mandatarios..</p>
<p>Y aunque todo el discurso ecológico, humanitario y fraternal actual se estrella una y otra vez con las realidades que demuestra la barbarie extendida por todo el mundo, y perdura la hipocresía intolerable de los mandamás de los países que soportan tiranos, criminales y autoritarios vitalicios para confirmar la tendencia, los más aptos prosperan más allá del travestismo ideológico y el debate anacrónico de algunos, aprovechando las miserias comparativamente pequeñas de los que construyen mezquinos feudos para sí mismos en un mundo global advertido y competitivo. Mejor aún, sacan provecho de tanta debilidad y estolidez.</p>
<p>Mientras el Ministro de Planificación Federal del gobierno de la familia Kirchner no planifica más que los negocios de su Jefe K y el trueque interamericano de materias primas, y la señora Presidenta anuncia desde el atril eventos de Harry Potter, los dirigentes del mundo en serio tienden sus alfombras y halagan estos  egos de poco vuelo para  exportarles  sus productos elaborados, ingresar en los mercados vírgenes y acrecentar sus ingresos por la venta de tecnología desarrollada fundamentalmente en la fabricación de armamento. Los países de Sudamérica compran armas de última generación en una escalada demasiado cara para la Argentina. Una carrera de los países sudacas, una competencia de carecientes que, aunque no puede considerarse taxativamente como surgida de hipótesis de conflictos regionales graves o inminentes,  puede verse como una forma de disuasión agresiva, un respaldo de ambiciones globales de países como Brasil (ser parte del Consejo de Seguridad de la ONU), o de prevenciones sobre consabidas disputas territoriales de Chile con respecto a Bolivia y Perú, o de los delirios bolivarianos del presidente de Venezuela, entre otros ejemplos.</p>
<p>En el universo de las ideas, es necesaria la convivencia tolerando el disenso civilizado y los cuestionamientos que obliguen a repensar para sostener, o modificar para confirmar, dentro de los límites de la ley y en el territorio ineludible del bien común. Lo que resulta indigerible en el ejercicio de la condición ciudadana democrática integrada al contrato social es la hipocresía, el doble discurso y los disfraces de campaña de los que gobiernan, para burla del “pueblo” de sus desvelos y evidencia de las carencias cívicas que se lo permiten.</p>
<p>Los cartoneros de la política de esta argentina desconcertada se visten con los residuos de ideologías que no conocen ni les interesa aplicar, traicionan a sus votantes, presumen de sus fantásticos discursos retóricos al Parlamento y a la Nación y se arrastran tras los intereses que mejor les acomoda a su propio y personal interés, que nunca es el interés de todos.</p>
<p><em>“Todos estamos determinados por el hecho de que hemos nacido humanos y, en consecuencia, por la tarea interminable de tener que elegir constantemente, tenemos que elegir los medios junto con los fines. No debemos confiar en que nadie nos salve, sino conocer bien el hecho de que las elecciones erróneas nos hacen incapaces de salvarnos”.*<br />
</em><br />
*Erich Fromm — “El corazòn del Hombre”</p>
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		<title>Torpezas en el bazar</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Feb 2008 11:15:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Mario Baquela]]></category>
		<category><![CDATA[Opinion]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/fotos/MARIO%20BAQUELA-00.jpg" title="Mario Baquela" alt="Mario Baquela" align="left" height="137" width="125" />Un reciente acto de torpeza política de los pensadores del gobierno que orientan el accionar de la Presidenta Argentina ha producido nuevos destrozos en el ya trajinado bazar político que ha instaurado la “Matriz K” (1) en la Argentina. La representante de este esquema y también de todos los argentinos – incluso de aquellos que no votaron para dejarla ejercer tan prominente empleo – acaba de maltratar a su “invitado de honor” y propuesto socio, señor Obiang Nguema Mbasogo, destacado dictador, criminal y desaparecedor líder de Guinea Ecuatorial, una desafortunada república del continente africano que, contrastante y curiosamente, es la tercera productora de hidrocarburos del África Subsahariana.</strong></p>
<p><strong>Apostrofándolo en su débil flanco de violador de los derechos de sus compatriotas y para no dejar de “posar para la foto” de su auto adjudicado liderazgo en la lucha humanitaria, Cristina Kirchner destejió así con un solo gesto rebelde la paciente, grosera e inquietante madeja que disciplinadamente elabora el superministro de Planificación Federal Julio De Vido por orden de su jefe, Don Néstor Kirchner, quien a su vez juega al TEG con el bolivariano Hugo Chávez y se ajetrea en la construcción de su corporación de negocios y el movimiento peronista único que cuidará al país en el futuro.</strong> <span id="more-6216"></span></p>
<p>Como no saben de fronteras políticas ni demuestran mayor preocupación por la ética, la planificada necesidad de habilitar a sus recientes y prósperos empresarios del ramo como Eskenazi y el súbito petrolero Cristóbal López en el juego de primer nivel de los hidrocarburos en el mundo los lleva a comportarse como una barra brava de autoritarios y dueños del patrimonio común, asumiendo sus decisiones y su destino en una peligrosa regresión hacia antecedentes de la historia que muchos ciudadanos en el mundo han superado para arribar a la condición democrática.</p>
<p>Hay otros ejemplos del grotesco diplomático y  económico “de negocios” que se está practicando, que no se pretende enumerar aquí. Sólo parece necesario recordar que la historia de la Teoría Política o de la Ciencia Política en la civilización de Occidente, registra antecedentes desde el antiguo siglo V de nuestra era, pero cobra entidad y valor tangible a partir del siglo XVII cuando, iniciando la etapa del Contractualismo, Thomas Hobbes comprende que la naturaleza del hombre, su “estado de naturaleza”, requiere un Leviatán, un poder superior que ponga fin al conflicto permanente, la brutalidad y la barbarie, para encaminar a los individuos hacia un estado de convivencia social y tolerancia civilizada. El avance de la secularización y las ideas de la Ilustración llevaron gradualmente a pensadores como John Locke, Jean Jacques Rousseau y contemporáneamente a John Rawles y Jurgen Hubermas, a modelar en forma teórica una nueva forma de convivencia que parte del estado inicial natural del hombre, cargado de negatividad y violencia sin valores, y arriba a la formalización de un pacto de convivencia para lograr la sumisión de los ciudadanos a una voluntad general y desembocar en un estado de sociedad en el que la democracia aparece como el sistema menos imperfecto para domesticar nuestra indomable tendencia autodestructiva, aética y careciente de moral. Aboga Hubermas por “condiciones de diálogo que excluyan la violencia, igualdad en la información para lograr acuerdos ecuánimes y seriedad en el desarrollo de estas acciones, para no desvirtuar los consensos que protejen a la civilización” en los términos del Contrato.</p>
<p>No es del caso establecer aquí una lección sino destacar que muchos de nuestros políticos, que han leído sobre estos temas fundacionales pero han accedido al poder con otros objetivos, se desentienden de la teoría y se embarullan ideológicamente con pragmatismos seguramente muy redituables en lo económico, pero que no tienden al estado de bienestar común requerido a gritos en este siglo XXI de la barbarie extendida.(2) Funcionarios de calidad cortesana y de escrupulosidad microscópica se mezclan con líderes constructores de poder particular en desmedro de la sociedad y a costa de los bienes públicos, con maniobras de la mencionada Matriz que desdibujan los contornos de la legalidad y el buen desempeño de la función pública.</p>
<p>El Contrato Social obliga al gobierno en el poder a cumplir sus cometidos sin avasallar a la contraparte, la ciudadanía, que es el único fundamento que sostiene su misión de dedicarse por entero al bienestar general, el respeto por los individuos, la inexcusable aplicación de las leyes tal como están formuladas y la protección de los individuos y sus bienes espirituales y materiales, más allá de las ambiciones que el absolutismo sin freno les produce, por lo general, a todos los gobernantes en la Argentina.</p>
<p>La difusa y a menudo desacomodada imagen ejecutiva de la Primera Magistrada es el producto de su dependencia innegable y evidente, pese a la restringida información pública, de un esquema de utilización del poder “de biblia y calefón”, donde se entremezclan sinuosidades de principios y estrategias, los derechos torcidos para los humanos según su tendencia, la ambición más mineral y los vertiginosos grotescos políticos, tal vez los más singulares que ha vivido el país en las últimas décadas, si se hace un doloroso y rápido repaso de la gestión de la anterior mandataria que nos instaló el populismo justicialista, y su trágica e interminable secuela.</p>
<p>El “huésped de honor” africano y petrolero se fue ofendido. Mandatarios de todo el mundo recelan a su vez de alguna visita con destrato y, en general, prefieren invitar a pasear a la dama en su propio terreno, curiosos por la oferta empresarial implícita, mientras los habitantes del país de los argentinos esperamos por alguna posición coherente que surja de algún  beneficiario de las listas eleccionarias diferentes, que no haya probado aún cómo es la imponente impunidad del poder acumulado sin tropiezos y previsto sin límites.</p>
<p>Es necesario un esfuerzo ético para no caer en la fácil odiosidad argentina y en el desencanto sin esperanza, por lo cual es de esperar una reacción democrática que ponga límites republicanos a esta manera de gobernar y que proporcione calidad ciudadana a las generaciones de argentinos sumidas en el desconcierto y la carencia de oportunidades en este país que parece el simulacro de un bazar maltratado.</p>
<p><em>Referencias: (1) “Hablen con Julio” de Diego Cabot y Francisco Olivera – Sudamericana/2007</em></p>
<p><em>(2)“El retorno a la barbarie en el siglo XXI” de Thérése Delpech – El Ateneo/2006</em></p>
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