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	<title>La historia paralela &#187; Teódulo López Meléndez</title>
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		<title>4-F: El desfile inédito</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Feb 2012 08:38:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
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		<title>La preferencia por la copia</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Nov 2011 23:55:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Teódulo López Meléndez]]></category>

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		<description><![CDATA[La realidad era claramente precisable, pues tenía sustancia, lo real era autónomo, estaba allí como esencia. La diferenciación entre esta sustancia llamada realidad y las apariencias era clara y precisa. Esa realidad provenía de la historia, es decir, de una existencia. En pocas palabras, fuera de la historia no había nada a no ser especulación. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignleft" title="Teodulo-Melendez-Lopez" src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/umedia/images/Teodulo-Melendez-Lopez-gesto.jpg" alt="" width="125" height="170" />La realidad era claramente precisable, pues tenía sustancia, lo real era autónomo, estaba allí como esencia. La diferenciación entre esta sustancia llamada realidad y las apariencias era clara y precisa. Esa realidad provenía de la historia, es decir, de una existencia. En pocas palabras, fuera de la historia no había nada a no ser especulación.</strong></p>
<p><strong>La “realidad” de lo “real” es hoy cosa muy distinta. Estamos inmersos en el afán de la desaparición y, por ende, lo que hemos hasta ahora denominado significaciones retrocede a un segundo plano. Esta situación es perfectamente definida por Baudrillard como “teoría de la simulación” o “patafísica de la otredad”.</strong><span id="more-60000"></span></p>
<p>Desde que Nietzsche describió al mundo como apariencia se había insertó la idea de que la realidad no era más que un conjunto de interpretaciones humanas. En otras palabras, la especulación estética se alzaba como la única manera de preservación del hombre, de evitar la muerte que lo acechaba y lo acecha, puesto que lo humano sólo es sustentable en el arte y el único superviviente posible es el hombre-cultura.</p>
<p>Queda claro que entramos en una situación definible como alteridad radical producto directo de la desaparición. Si la realidad era un conjunto de interpretaciones humanas ahora se impregna de extrañeza y esas interpretaciones se ahogan en su propia impotencia. La “realidad” ha girado sobre sí misma, queda consumado el vértigo, y ha desaparecido.</p>
<p>A lo que ahora asistimos es al amoldamiento de lo real a la forma. Estamos dándole la vuelta a la bolsa, esto es, el mundo se ha desrealizado, la ausencia es la norma, la única hipótesis del hombre pasa a ser la forma. Ya estamos ausentes. La comunicación humana se reduce a buscar lo que el otro no es. Un viejo texto criticado y olvidado, “La sociedad del espectáculo” de Guy Debord, nos dice que frente a la pantalla contemplamos la vida de las mercancías en lugar de vivir en primera persona.</p>
<p>Esta ha sido definida como la civilización del espectáculo y, sin lugar a dudas, lo es. Quizás el inicio de una explicación del porqué esté en la primacía de las mercancías en una sociedad que las produce, pero sobre la cual se devuelven a devorarla. Es obvio que esta también llamada civilización de la imagen conduzca a la muerte de la realidad. La imagen se ha aposentado sobre la realidad, la ha asesinado, tal vez porque como decía Feurbarch “nuestro mundo prefiere la copia al original”.</p>
<p>Ahora bien, es necesario precisar que el espectáculo es una formación histórico-social. El proceso ha pasado por un alejamiento del espectáculo de la realidad y por la eliminación de todo espacio de conciencia crítica y de toda posibilidad de desmitificación. El espectáculo se convirtió en sí mismo y se hizo imagen. Entramos, así, en la era de lo virtual. El simulacro es la nueva “realidad”, una sin sustancia. La realidad encontró el método para la evaporación en los medios de comunicación, en la tecnología, en los microchips. Cuando vemos la transmisión en directo de un suceso cualquiera a lo que estamos asistiendo es al paso de un meteorito errático en un espacio vacío. Por supuesto que todo va acompañado de otra desaparición, la del pensamiento. Ello porque la civilización de la imagen nos sobresatura, acumula sobre nosotros tal cantidad que no acumula nada, esto es, la acumulación se autodevora como un disco duro de computadora infectado por un virus. La respuesta es el vacío y la desaparición del pensamiento.</p>
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		<title>El país de lo no calculable</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Nov 2011 19:54:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Teódulo López Meléndez]]></category>

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		<description><![CDATA[No podemos escapar aunque apaguemos la pantalla o nos refugiemos en una cueva. Admitamos que ya el eremita o el santo no son posibles. Desde que el hombre se hizo sedentario comenzó a defender un territorio y desde entonces no puede escapar de las obsesiones. Los desiertos ya no existen como espacio de fuga, entre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignleft" title="Teódulo López Meléndez-21-11_2011" src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/umedia/images/Teodulo-Melendez-Lopez--hoy.jpg" alt="" width="125" height="147" />No podemos escapar aunque apaguemos la pantalla o nos refugiemos en una cueva. Admitamos que ya el eremita o el santo no son posibles. Desde que el hombre se hizo sedentario comenzó a defender un territorio y desde entonces no puede escapar de las obsesiones. Los desiertos ya no existen como espacio de fuga, entre otras cosas, porque no hay manera de fugarse. Somos, ahora, perfectos engranajes de la gran máquina universal, o mejor, de lo que en otra parte he citado como gran condón universal. Derrida habla de un “fetichismo toxicómano”. Debemos admitir que los hombres tuvieron siempre la tendencia a mirar lo particular en desmedro de la totalidad.</strong><span id="more-59605"></span></p>
<p>Los políticos son el ejemplo más patético de una participación degradada en la construcción del mundo plano. Los políticos, liquidados por la ineficiencia de las políticas públicas y por la absoluta falta de ideas, han sido absorbidos por los massmedia. Han pasado a ser antenas reproductoras. El intelectual debe entender que estamos ante el mundo de lo finito (encarnado en lo cotidiano por los políticos y la chatura de la pantalla) y que la tarea dura de mantener activo el pensamiento impone acciones que escapan de los viejos y obsoletos términos de “intelectual comprometido”. Los políticos pasaron a ser instrumentos que conectan la información con la mercancía. Tal vez podríamos decir que el intelectual debe atacar los efectos indeseados de lo massmediático, el principal el de la irrealización. En otras palabras, debe combatir el cansancio. Es la imitatio un enemigo a ser desbancado.</p>
<p>La filosofía ha procurado romper el esquema maniqueo. María Zambrano habló de la “razón poética”, una que tiene que vérselas con todo lo que ha sido menguado del espacio lógico. Si vemos bien, de ese espacio han sido eliminados infinidad de pensamientos y comportamientos, hasta el punto de imponerse, al menos en nuestro mundo occidental, una estrechez que inevitablemente condujo al abochornamiento actual. La tesis era, pues, reconsiderar a la metáfora y al símbolo como únicos vehículos del pensamiento. Si tomamos en cuenta que la filosofía más actual considera al mundo una trampa y al hombre un ser que la asume como mundo, podemos determinar como los mecanismos perversos de la “dicha” han podido ser injertados como nuevos sentidos.</p>
<p>Las viejas ideologías totalizantes se derrumbaron. Las premisas de un espíritu religioso dominando el siglo XXI resultaron falsas. La triunfante “literatura” de la auto-ayuda procura dar lecciones para el éxito dentro del sistema injertado. Todos, o casi todos, aceptamos que la democracia es el único sistema político aceptable y, a pesar de las perversiones que brotan de su seno, confirmamos que la libertad es la única posibilidad. En el plano político el hombre espera respuestas totales sin darse cuenta que ellas no existen, o son tan simples que no logran verlas. La primera de todas es que el hombre debe renunciar a la sociedad perfecta que las ideologías le ofrecieron y admitir que tal cosa no es posible. La segunda, que el sistema político llamado democracia sólo es perfectible en su continuo ejercicio y riesgo y que, como todo cuerpo, es susceptible de viejas y de nuevas enfermedades. La uniformidad debe ser combatida y ello pasa por la ampliación de la razón hacia eso que los filósofos llaman “lo no calculable” o “lo no condicionado”.</p>
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		<title>Los actores del vacío</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Nov 2011 00:15:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Teódulo López Meléndez]]></category>

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		<description><![CDATA[El nuevo “dirigente” se inclina ante los factores de poder. Ahora, aún en las situaciones de alto riesgo, no es un grupo de “dedicados dirigentes” el que traza una estrategia; es la compañía publicitaria la que diseña los slogans. Ya la sociedad venezolana no genera sus dirigentes por la sencilla razón de que ha dejado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter" title="Teódulo-López-Melendez" src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/umedia/images/Teodulo-Lopez-Melendez-04-5-2011.jpg" alt="" width="395" height="343" /></p>
<p><strong>El nuevo “dirigente” se inclina ante los factores de poder. Ahora, aún en las situaciones de alto riesgo, no es un grupo de “dedicados dirigentes” el que traza una estrategia; es la compañía publicitaria la que diseña los slogans. Ya la sociedad venezolana no genera sus dirigentes por la sencilla razón de que ha dejado de orientarse a sí misma. Sólo es capaz de percibirse en los símbolos mediáticos. Las sociedades actuales, nos lo recuerda Peter Sloterdijk en “El desprecio de las masas”, son inertes, miran la televisión para, en su individualismo feroz, hacerse suma desde su condición de microanarquismos. La expresividad se le murió a la masa postmoderna y, en consecuencia, no puede generar dirigentes. Hay una plaga inconmensurable asegurando que lo que sucede es que no es la hora de los líderes sino de la masa. El concepto de “opinión pública” está cuestionado desde los inicios mismos del siglo XX, pero, hoy en día, bajo los efectos narcóticos, se puede muy bien asegurar que estas sociedades atrasadas sólo son capaces de generar gobiernos fascistoides que le den afecto. Vivimos, lo dice Sloterdik, “un individualismo de masas”, uno, agregamos nosotros, sembrado en el alma por la pantalla-ojo que sólo produce “suma” mediante el sistema de inyunción.</strong><span id="more-59344"></span></p>
<p>En las democracias se hacían dirigentes en los partidos, pero los partidos están moribundos. Resultan incompatibles con las nuevas leyes de lo massmediático e, incluso, con las reglas nacientes del nuevo siglo. El viejo axioma de “no hay democracia sin partidos” parece haber sido sustituido por otro que reza “no hay democracia sin canales de televisión”. O “no hay democracia sin el dueño de la chequera”.</p>
<p>Lo grave es que realmente marchamos hacia una democracia sin política. El presente está desquiciado. Si las democracias entran en trastornos de esta magnitud lo que se puede esperar es, como lo he dicho, un gobierno amoroso y fascista o el retorno de otros fantasmas del pasado. Si no hay política no hay funcionamiento social. He dicho en otras ocasiones que la necesidad es de más política, porque lo que produce cansancio es su ausencia, como en el caso venezolano presente, y no una supuesta y negada presencia excesiva. Lo excesivo es el vacío, una masa que no tiene quien la dirija y una dirección usurpadora.</p>
<p>Los acontecimientos pasan ahora a gran velocidad. Es lo que hemos denominado la instantaneidad suplantando a la noticia muerta. Es la velocidad la noticia. Paul Virilio, gran acuñador de términos, nos ha regalado éste otro, “dromología” o “economía política de la velocidad”, ciencia que se ocuparía de las consecuencias de la velocidad, porque es en función de ella que hoy se organizan las sociedades.</p>
<p>El ejercicio de la política es ahora, y también, instantáneo. Los “dirigentes” que medran aparecer en la pantalla no son más que actores de los canales de televisión, son personal contratado y subsidiario, esclavos balbuceantes del poder tecno-mediático. La democracia sin política pasa a ser un cascarón vacío.</p>
<p>No hay políticos, y mucho menos alguno que piense, que puedan salir a la palestra a discutir tal matrimonio. Serían silenciados por los “dirigentes” que conceden el oxígeno, que les permiten seguir participando en una vida pública altamente condicionada, que ceden el espacio y “elencan” los nombres de los entrevistables.</p>
<p>Todo está en revisión: el concepto de Parlamento, las elecciones, la representatividad, los partidos. De esas instituciones ya no emana poder o legitimidad para los “políticos”. Son nadie. No les queda más que hacerse actores de televisión. No los hay ya con talento, pero si alguno quedara, de igual manera pasaría a ser no más que un personaje massmediático. Un problema adicional aflora: mientras más mostrados por el poder tecno-mediático más incompetentes parecen y se hacen.</p>
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		<title>El país empobrecido</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Nov 2011 14:43:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Teódulo López Meléndez]]></category>

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		<description><![CDATA[El país da muestras por doquier de cansancio e indolencia. El país da muestras falsas de vitalidad quedándose en lo superficial y en lo anecdótico. El país carece de oxígeno. El país discute acaloradamente sobre banalidades. El país se solaza en la mediocridad y en el absurdo. El país se centra en lo intrascendente y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignleft" title="Teódulo López Meléndez" src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/umedia/images/Teodulo-Melendez-Lopez--hoy.jpg" alt="" width="125" height="147" />El país da muestras por doquier de cansancio e indolencia. El país da muestras falsas de vitalidad quedándose en lo superficial y en lo anecdótico. El país carece de oxígeno. El país discute acaloradamente sobre banalidades. El país se solaza en la mediocridad y en el absurdo. El país se centra en lo intrascendente y en lo irrazonable. El país da lástima.</strong><span id="more-59028"></span></p>
<p>Aquí no vemos otra cosa que demostraciones ocasionales de salud mediante un trote que celebra el ingreso a la Academia Militar, convirtiendo el estado físico y mental del Jefe del Estado en una regular parodia cuando en cualquier país decente lo que se hace es informar si el titular del cargo puede ejercerlo, como acaba de suceder con el presidente de los Estados Unidos quien aprobó el examen médico.</p>
<p>Aquí no vemos otra cosa que anuncio de apoyos a precandidaturas presidenciales sobre la base de regionalismos trasnochados, como si ello constituyera base suficiente para decirle al país todo que a tal estado o región ya es hora de que le corresponda un presidente. Parecieran manifestaciones típicas de fines del siglo XIX en que los andinos gobernaban por el hecho de serlo.</p>
<p>Un incidente, provocado o no, inducido o no, maniobra o no, trampa o no, se convierte en una discusión altisonante sobre nuestra capacidad etílica, sobre que personaje del gobierno o de la oposición ha aparecido más en condiciones supuestas o no de intoxicación de licor. Se llega a extremo de hacer campañas mediáticas sobre la borrachera supuesta o no de alguien, a proclamar que los otros no pueden aludir a tales hechos porque los practican más y mejor.</p>
<p>Se debate sobre los términos que inventan los publicistas para remarcar ropa vieja y deteriorada y se asumen porque desde antes que los asesores con sus invenciones destruyeran propósitos había una simpatía originada en afinidades que nada tienen que ver con la decisión sobre el futuro del país.</p>
<p>Se insulta y desde el otro lado se celebra al que gritó respondiendo los insultos con otros más fuertes y sonoros. Se aprovecha cada incidente, banal o no, para fabricas héroes que suplanten la propia voluntad, héroes de corta duración, pero que llenan el espacio de las propias impotencias.</p>
<p>Se recurre a la burla socarrona, a la frase intrascendente, a la menudencia insignificante, para rellenar un espacio que rechaza las ideas y los planteamientos de fondo. Se deteriora, se corroe, se vive del recurrir a alguna expresión supuestamente graciosa para ocultar una mediocridad generalizada que coloca a la nación en uno de sus peores momentos y en uno de sus decaimientos más pronunciados.</p>
<p>La retroalimentación de lo vacuo, cual dos probetas que hierven al son de una llama sin luz, hace el experimento de la competencia por el palmarés de lo muerto un espectáculo lamentable, un teatro de la puerilidad, un escenario de la nimiedad, un derrumbe del edificio de la racionalidad.</p>
<p>El país da pena. Se alega estar en un momento trascedente pero se enmarca, se forra, se envuelve en la más absoluta de las futilidades. Algún supuesto intelectual escribe textos con títulos que incitan a la confusión y que muestran sus desvaríos mentales. El país es un bojote dejado a merced de los depredadores y de la inconsistencia.</p>
<p>El país vive uno de los peores momentos mentales de su historia. El país está tirado allí, dejado allí, sólo y a merced de supuestas ilusiones y de enrarecidos sueños. El país recurre a masturbaciones mentales para evitar un acceso de lucidez o un ataque de conciencia.</p>
<p>El país anda muy mal. El país nos está mostrando como ha languidecido, como ha ido empobreciéndose, como se ha hecho este dolor que muy pocos llevamos a cuestas.</p>
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		<title>El desamparo de la literatura</title>
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		<pubDate>Mon, 31 Oct 2011 09:36:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnista invitado]]></category>
		<category><![CDATA[Teódulo López Meléndez]]></category>

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		<description><![CDATA[El Columnista Invitado de Hoy: Teódulo López Meléndez Buena parte de los libros que se publican son la mejor prueba de que la literatura lleva el mismo camino de la realidad global: la escritura ha dejado de ser demostración (ética o estética) para convertirse en mostración. Bien lo explica Paul Virilio en El procedimiento silencioso [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h4>El Columnista Invitado de Hoy: Teódulo López Meléndez</h4>
<p><img class="aligncenter" title="Teodulo Lopes Menendez" src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/umedia/images/Teodulo-Lopez-Melendez-04-5-2011.jpg" alt="" width="395" height="343" /></p>
<p><em><strong>Buena parte de los libros que se publican son la mejor prueba de que la literatura lleva el mismo camino de la realidad global: la escritura ha dejado de ser demostración (ética o estética) para convertirse en mostración. Bien lo explica Paul Virilio en El procedimiento silencioso cuando advierte de la desaparición de la geopolítica ahora sustituida por una “cronopolítica”, para evidenciar el surgimiento del ciudadano virtual de la ciudad mundial, que no es ciudadano sino contemporáneo. Ya la literatura no quiere demostrar, según lo han determinado los editores preocupados por sus ingresos. El escritor tiene que “echar un cuento”, plagarse de anécdotas en menoscabo de la “dentritud” del lenguaje. La naturaleza misma de la literatura está en peligro, pues ha asumido “la estética de la desaparición” para ocupar las reglas massmediáticas establecidas que no son otra cosa que dar prioridad absoluta a la notificación. Es claro, como lo recuerda Virilio, que el “arte moderno” fue paralelo a la revolución industrial, mientras el arte “posmoderno” marcha con el lenguaje analógico, con el progreso tecno-científico, con la revolución informática.</strong></em><span id="more-58688"></span></p>
<p>No hay duda que el mundo está desquiciado. Y la literatura con él. Si procuramos con Derrida entender, habría que decir “el presente es lo que pasa, el presente pasa”. Así, la literatura, se ha colocado en lo transitorio, “entre lo que se ausenta y lo que presenta”. En otras palabras, la literatura ha tomado para sí la huida. La pregunta es si será así siempre, si ha terminado la literatura como la hemos entendido. El porvenir de la literatura sólo puede pertenecer al pasado en el sentido de modificar con las nuevas técnicas y con todas las innovaciones posibles la vieja misión de demostrar, de crear, es decir, de volver a ser arte. Esta presencia sólo la encontramos en los viejos textos, de los cuales podemos decir “está escrito a la vieja manera”, en cuanto a estilo o a sintaxis, pero en los que pervive el afán de una tarea por realizar, aceptando que lo heredado no está dado. Quizás debamos comenzar desde aquí: partir de una inconclusión y convencernos de que este dominio de la mostración pasará, como pasa siempre toda hegemonía.</p>
<p>El mundo anda muy mal y muy mal anda la literatura. Es probable que no percibamos en toda su magnitud su actual desgaste. Comprendamos que siempre ha habido desarreglos y desajustes. El futurismo desencadena su perorata sobre la máquina en pleno auge de la era industrial. El arte actual se copia de la perorata de los medios radioeléctricos, esto es, de la intrascendencia. El escritor quiere ser actor de televisión y no escritor. En otras palabras, la literatura se hace incompetente, pierde la legitimidad que venía de su antiguo espacio. El lector, por supuesto, asume que ya no habrá más literatura, que la literatura es lo que se le ofrece paralelo al bodrio informático. Sin embargo, todo muta y se reelabora. Lo tele-tecno-mediático, la mostración que cunde en putas, en exguerrilleros, en drogadictos, en sobrevivientes de dictaduras y, en fin, en personajes sin misterio, sólo se entienden como símbolos mediáticos de masas, la gran concesión de la literatura a los programas, a las modas y a los discursos de la pantalla-ojo. Es obvio que el contemporáneo, el sustituto del ahora del hombre alerta, se mueve en inertes rutinas prácticas y todo lo que le perturbe es rechazado como una intensidad indeseable. La masa quiere desechar toda expresividad, está integrada por individuos de vulgaridad invisible y, en consecuencia, procura leer sólo lo que refuerce una condición masiva y vulgar. En materia literaria cabe recordar aquélla frase de Hannah Arend donde habló de “desamparo organizado”.</p>
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		<title>La Tierra es plana</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Oct 2011 16:11:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Teódulo López Meléndez]]></category>

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		<description><![CDATA[La generalidad de los que se han dedicado a estudiar el aspecto jurídico del proceso de reorganización política del mundo coincide en que se está a mitad de camino entre el Derecho Internacional y el Derecho Constitucional. Esto porque la organización supranacional, que como ya hemos dicho no es un Estado, ejerce poderes soberanos sobre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter" title="Teodulo _sonriente" src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/umedia/images/Teodulo-Lopez-Melendez-sonriente.jpg" alt="" width="395" height="195" /></p>
<p><strong>La generalidad de los que se han dedicado a estudiar el aspecto jurídico del proceso de reorganización política del mundo coincide en que se está a mitad de camino entre el Derecho Internacional y el Derecho Constitucional. Esto porque la organización supranacional, que como ya hemos dicho no es un Estado, ejerce poderes soberanos sobre los miembros que la integran. Esto, se puede encontrar una aproximación a la organización federal.</strong><span id="more-58345"></span></p>
<p>En cualquier caso se aborda el tema desde diferentes ángulos y si algunos insisten en “federalismo funcional” otros hablan de construcción federal sobre un plano particular, mientras otros niegan al Derecho la posibilidad de construir fórmulas políticas refiriéndose al proceso que describimos como una simple forma de cooperación administrativa.</p>
<p>La bibliografía sobre el tema es muy amplia. Lo que queremos brevemente destacar es que al mundo jurídico no se le ha escapado lo que sucede y que las palabras “supranacional”, “metanacional”, “construcción federal sobre un plano particular” y muchísimas más van construyendo todo el entramado jurídico que habrá de presidir el mundo nuevo que crece ante nuestros ojos. La separación purista entre política y Derecho que algunos autores establecen carece de sentido. Para ello basta referirse a los padres fundadores de los primeros intentos de unidad europea, específicamente a Konrad Adenauer, que siempre fijaron en lo supranacional un antídoto contra los nacionalismos, contra el concepto de soberanía y contra el egotismo, entendiendo esta última palabra “como un sentimiento exagerado de la propia personalidad”. Esto es, en la concepción original de avance hacia lo supranacional había un elemento y un propósito político claro derivado de las causas que llevaron al segundo gran conflicto mundial. Si ese propósito político no hubiese existido obviamente no existiría la discusión jurídica sobre el marco legal para envolver lo que estamos viendo.</p>
<p>Admitamos que la discusión bien puede continuar en el campo de la epistemología jurídica, pero siempre toda forma naciente debe partir del territorio de la ontología, esto es, del campo de la filosofía del Derecho. Las nuevas formas de organización política requieren, ciertamente, de un marco jurídico y ese marco se ha ido construyendo paralelamente a la materialización de las formas políticas. Las formas políticas nacientes han impuesto la necesidad del envoltorio jurídico. Bastaría, pienso, con hablar de Derecho Supranacional. O tal vez recurrir a una expresión del sociólogo e historiador de las Ciencias Sociales Immanuel Wallerstein (“El moderno sistema mundial”), conocido por sus polémicas opiniones sobre el fin del capitalismo y tomarle prestada, de manera provisional, su frase de “inventar nuevas formas de escribir la historia”. O, para mostrar otra cara que, al fin y al cabo nos conduce siempre al territorio de la imaginación creativa como vía de comprender al mundo nuevo, al superoptimista Thomas Friedman y recordar con él que el mundo dejó de ser redondo (“La tierra es plana”)</p>
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		<title>La indignación globalizada</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Oct 2011 14:49:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Teódulo López Meléndez]]></category>

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		<description><![CDATA[El mundo parece un paciente diagnosticado al cual no se le ofrecen demasiadas esperanzas. Desde la organización mundial o regional de los Estados hasta el problema del agua, desde enfermedades sociales hasta el problema de los refugiados, por doquier se enlistan las calamidades y los desajustes. Escasean los inventores de mundo. Se requieren protagonistas de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignleft" title="Teodulo_gesto" src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/umedia/images/Teodulo-Melendez-Lopez-gesto.jpg" alt="" width="125" height="170" />El mundo parece un paciente diagnosticado al cual no se le ofrecen demasiadas esperanzas. Desde la organización mundial o regional de los Estados hasta el problema del agua, desde enfermedades sociales hasta el problema de los refugiados, por doquier se enlistan las calamidades y los desajustes.</strong></p>
<p><strong>Escasean los inventores de mundo. Se requieren protagonistas de la visión teórica de la política. Aquí las verdades se han derruido y hay que ir sobre las nuevas formas de la organización social. Lo que preside al mundo es la incredulidad. Los discursos viejos están deslegitimados. Alguien ha hablado de un ciclo ahistórico. Si no hay planteamiento filosófico-político emancipatorio en el sentido de dotar al sueño de un corpus de ideas tampoco habrá emancipación de los graves problemas que nos afectan.</strong><span id="more-57897"></span></p>
<p>La teoría política debe, pues, enfrentar al siglo XXI. Quizás el vacío provenga de la aplicación a las ciencias políticas del principio de que aquello que no fuese empíricamente demostrado quedaría fuera de significado. Es menester una pluralidad de ángulos de visión que la urgencia de encontrar una certidumbre sepultó. Ya no se requiere un corpus homogéneo, lo que se requiere es un intercambio fluido y permanente de diversas comprensiones. Algunos hablan de ofrecer no una mirada sistemática sino sintomática. Hablamos sobre una realidad, no sobre la inmortalidad del cangrejo. Es lo que otros denominan la teorización de la política y la politización de la teoría. Por ello hablamos de los problemas del mundo.</p>
<p>Tiene que haber una relación entre la teoría política y el funcionamiento de las democracias, hay que darle una respuesta común a las exigencias cotidianas de la democracia, por la muy sencilla razón de que la globalización ha tenido un efecto particular: todos los hombres, en buena medida, se están enfrentado a los mismos problemas, lo que para nada lleva al olvido de las particularidades, las que, por el contrario, se hacen manifiestas al pedir políticas de reconocimiento.</p>
<p>Sin pensamiento democrático renovado la tendencia será fuerte al enfrentamiento y al totalitarismo.</p>
<p>En medio de la actual crisis de transición el pensamiento es rechazado y los políticos no ejercen lo político, no recurren a la forma de conocimiento superior que permita hacer inteligible la realidad política. Tal vez el quid se encuentre en una racionalización efectista de la práctica política y en una consecuencia de la llamada muerte de las ideologías, sin darse cuenta que lo que esto último implica no es el abandono de un corpus de ideas sino una libertad adicional para afrontar los problemas concretos sin tapaojos.</p>
<p>Las manifestaciones de “indignados” este último fin de semana muestran el nacimiento de una sociedad civil global que rompe los límites del Estado-nación y convierte la protesta en asunto común. La crisis excede de lo meramente económico. En verdad lo es de existencia.</p>
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		<title>A propósito de tres mujeres Nobel de la Paz</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Oct 2011 09:21:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Teódulo López Meléndez]]></category>

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		<description><![CDATA[Por supuesto que los africanos se miran a sí mismos y es natural la multiplicidad de enfoques. Lo primero que habría que rechazar de plano es la división entre afrooptimistas y afropesimistas. Así lo hace el nigeriano Adebayo Olukoshi quien tiene una mirada multidimensional y señala como un avance la emergencia del pluralismo en los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignleft" title="Teodulo-Melendez-Lopez-gesto" src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/umedia/images/Teodulo-Melendez-Lopez-gesto.jpg" alt="" width="125" height="170" />Por supuesto que los africanos se miran a sí mismos y es natural la multiplicidad de enfoques. Lo primero que habría que rechazar de plano es la división entre afrooptimistas y afropesimistas. Así lo hace el nigeriano Adebayo Olukoshi quien tiene una mirada multidimensional y señala como un avance la emergencia del pluralismo en los medios informativos en la década de los noventa, el florecimiento de las asociaciones civiles y de nuevos actores políticos, a lo que habría que sumar las transformaciones en la estructura demográfica con un creciente protagonismo juvenil, aunque otros factores, como el desempleo, los haya llevado a participar en acciones armadas. Olukoshi no obvia la exacerbación de la dicotomía rural-urbana con la aparición de todos los problemas que esto conlleva, el crecimiento de la intolerancia y la xenofobia, el de la economía informal, pero también el rápido acrecentamiento de interés sobre cuestiones como ciudadanía, los derechos individuales y grupales, y el papel del estado. Señala, igualmente, el colapso del rol central del estado y del sector público, la asunción del libre mercado y la no aparición de una clase media lo suficientemente fuerte como para realizar la transición democrática debido a múltiples factores internos y externos, entre los cuales cabe mencionar la crisis económica que afectó al continente y los realineamientos producidos por el cese de la guerra fría. Olukoshi se pregunta por las vías para retomar el crecimiento económico que define como esencialmente inclusivo y democrático.</strong><span id="more-57508"></span></p>
<p>Por su parte el político nigeriano Musa Abutudu mira más hacia el tema de la seguridad humana, asociada anteriormente de manera errónea a la seguridad del estado lo que llevaba a percibir a la oposición como una amenaza a la seguridad nacional, señalando que las reformas neoliberales minaron al estado-nación y aumentaron los excluidos sociales con las consecuentes hostilidades. Para él el concepto de seguridad humana abarca todas las formas de privaciones económicas, contaminación ambiental, expansión de enfermedades infecciosas y no infecciosas.</p>
<p>El sociólogo de Zimbabue, Sam Moyo, dedica sus análisis a la cuestión agraria y campesina en el África austral. La crisis teórica en el estudio de África encuentra, por ejemplo a autores como Mkandawire, Zeleza y Mamdani. El florecimiento de la vida asociativa está en Chazan, Bratton y Diamond, como la llamada cuestión juvenil en la política de África es tema de Abdullah, Bangura, Mkandawire y Sesay. En el terreno de la economía política vemos a Bates, Jackson y Roseburg, Callaghy, Kasfir, Young, Turner, Chabal, Ergas, Bayart, Chazan. Mamdani, Zeleza, Mkandawire, y Olukoshi, algunos nombres para el análisis de África.</p>
<p>En África el sistema bipolar del mundo fenecido con la Guerra Fría tuvo un profundo efecto como el estancamiento de la cooperación intra-africana, lo que tuvo consecuencias en la política, la economía y la sociedad. Se desarrolló así un concepto de seguridad basado en las relaciones interestatales que a su vez se convirtió en fuente de inseguridad ciudadana. Sería lamentable que el planteamiento de una guerra contra el terrorismo se convirtiese en un sucedáneo de la guerra fría o que la política del mundo desarrollado se centrase en asistencia militar. Toca a los africanos imponer la esperanza sobre el desorden.</p>
<p>Todos miran a la mujer como el pilar fundamental en la salida de África de su postración.</p>
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		<title>Apelo al pragmatismo</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Oct 2011 16:38:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lahistoriaparalela</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnistas]]></category>
		<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Teódulo López Meléndez]]></category>

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		<description><![CDATA[Si bien la incertidumbre ontológica o la incertidumbre social o la incertidumbre económica pueden ser citadas como permanentes compañeras de viaje, ahora, en el fin de esta primera década de un nuevo milenio, como hacía muchísimo tiempo no sucedía, nos encontramos frente a un hombre herido de ausencia de perspectivas y sin estímulos para enfrentar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignleft" title="Teodulo-Melendez-Lopez-gesto" src="http://www.lahistoriaparalela.com.ar/umedia/images/Teodulo-Melendez-Lopez-gesto.jpg" alt="" width="125" height="170" />Si bien la incertidumbre ontológica o la incertidumbre social o la incertidumbre económica pueden ser citadas como permanentes compañeras de viaje, ahora, en el fin de esta primera década de un nuevo milenio, como hacía muchísimo tiempo no sucedía, nos encontramos frente a un hombre herido de ausencia de perspectivas y sin estímulos para enfrentar su desnudez. La soledad frente al futuro parece maniatarlo.</strong><span id="more-57248"></span></p>
<p>Los grandes proyectos quedaron atrás y son mirados con una sonrisa picaresca que expresa aturdimiento, desolación y hasta burla por haberlos concebido. Algunos analistas hablan de un “miedo a la vida”. Tanto como los hechos históricos puntuales que nos tocó vivir a finales del siglo XX, la evaporación de los supuestamente homogéneos cuerpos de doctrinas (ideologías) ha lanzado al vacío a importantes grupos carentes ahora del envoltorio protector, sin que un sano pragmatismo con ideas, o de ideas, termine por involucrarse en la conducción hacia una meta. La verdad se ha hecho, cada vez más, el viejo concepto nietzscheano.</p>
<p>El pragmatismo no puede ser leído como negación de lo utópico, más bien como el desatar de una imaginación sin carriles, entubamiento o corsés de ortodoxia. El pragmatismo con ideas que reclamo como motor alterno al movimiento humano lo concibo como un desafío novedoso al hombre como sujeto y actor de la cultura, como aquel –como tantas veces se ha dicho– que se empeña en dejar huella. La nanotecnología y la robótica en general, el apoltronamiento frente a la pantalla, la inmovilidad del trayecto pueden conducirnos a grandes cambios físicos, es cierto, pero en lo humano sigue sembrándose el único interés posible.</p>
<p>En la política conseguimos uno de los factores claves de la incertidumbre del hombre posmoderno. La política de la modernidad se agotó y con ella la forma claramente preferida, esto es, la democracia. El poder, por su parte, se ha hecho vacuo, es decir, inútil arrastrando consigo a las luchas por obtenerlo, como es lógico en todo proceso de degradación. Ya el hombre no mira a las formas políticas de organización social como paradigma emergente que siembre la posibilidad de un objetivo a alcanzar.</p>
<p>Quizás como nunca hemos dejado atrás el pasado sin que exista un presente, todo bajo la paradoja de un futuro que nos alcanzó con sus innovaciones tecnológicas de comunicación que hoy se han convertido en nuevos símbolos de status. La ausencia de verdades proclama como necesaria la reinvención del hombre, de uno que se debate entre una mirada resignada y un temor hasta ahora intraducible a acción creadora.</p>
<p>Los envoltorios protectores se diluyeron cual bolsas de plástico biodegradable. Las soluciones a las interrogantes se evaporaron. El hombre perplejo e incierto ahora ha descubierto que lo creado no era un eternum sino una contingencia histórica, un momento –tanto como puede concebirse un momento en la historia humana– y que en consecuencia se traslada al pasado. El peligro inminente es un nuevo poder totalitario que se aproveche de la incertidumbre. El peligro inminente es la pérdida de la voluntad de un hombre que preferiría dejarse dirigir antes que desafiar de nuevo al pensamiento.</p>
<p>El deterioro de lo social-político refuerza pues al hombre posmoderno en la incertidumbre. El depositario mismo y real del poder se ha hecho indefinible. El temor por el futuro colectivo se convierte –otra paradoja– en una angustia personalizada de autoescondite. Ante la falta de protección suplicamos por una, encerrados en envoltorios de fragilidad pasmosa. El hampa desatada –también un fenómeno global, aunque en algunas partes cohacedora del necesario temor para el desarrollo de una revolución– incrementa de manera notable la inseguridad general que hemos llamado incertidumbre. Asistimos, entonces y como parte de la ruleta, con factores que siembran incertidumbre en procura de una legitimación falsa. Las acciones colectivas se tornan cada día más difíciles y que sólo vemos ante trastoques políticos puntuales, ante amenazas puntuales, y que de origen están condenadas a apagarse, como hemos sido testigos en los meses recientes.</p>
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