- May 2012
- April 2012
- March 2012
- February 2012
- January 2012
- December 2011
- November 2011
- October 2011
- September 2011
- August 2011
- July 2011
- June 2011
- May 2011
- April 2011
- March 2011
- December 2010
- June 2010
- May 2010
- April 2010
- March 2010
- February 2010
- January 2010
- December 2009
- November 2009
- October 2009
- September 2009
- August 2009
- July 2009
- June 2009
- May 2009
- April 2009
- March 2009
- February 2009
- January 2009
- December 2008
- November 2008
- October 2008
- September 2008
- August 2008
- July 2008
- June 2008
- May 2008
- April 2008
- March 2008
- February 2008
- January 2008
- December 2007
- November 2007
- October 2007
- September 2007
- August 2007
- July 2007
- June 2007
- May 2007
- April 2007
- March 2007
- February 2007
- January 2007
- December 2006
- November 2006
- October 2006
- September 2006
- August 2006
- July 2006
- June 2006
- May 2006
Sección 'María Lilia Genta'
A los hijos de los prisioneros políticos
Leer el resto »
En los últimos años he recibido varias cartas de hijos de héroes presos. Los llamo así porque si hay algo que tengo en claro es que, sin las acciones de quienes hoy están presos, Argentina sería Cuba desde los años 70. Ellos ganaron la guerra en el campo de las armas. Los responsables políticos la perdieron políticamente. Por culpa, o por error, o por falta de adecuada formación política. No soy quien se arriesgue a leer en sus conciencias. Lo hará Dios. En cuanto al juicio que merecen sus acciones de gobierno y los resultados de dichas acciones, es competencia de los historiadores. Baste, ahora, tener grabado a fuego, esta verdad: sin el sacrificio de nuestros combatientes, Argentina se hubiera convertido, irremisiblemente, en una Cuba en aquellos dramáticos años.
Autor: Mará Lilia Genta
Link Rss para esta publicación
Link permanente al articulo
Enviar a un amigo
Una sola guerra
Víctimas de ayer y hoy
Leer el resto »
En los últimos tiempos sólo he escrito de temas estrictamente religiosos en algunos foros católicos. Pero ahora siento la imperiosa necesidad de volver a ocuparme de una cuestión que me es entrañablemente propia. Mejor dicho, de la que soy parte. Lo hago porque en estos días se ha reflotado un viejo discurso que creía agotado en nuestro sector.
Autor: María Lilia Genta
Link Rss para esta publicación
Link permanente al articulo
Enviar a un amigo
No dejarse tentar por los partidos
Espero que los líderes más significativos del campo no se dejen tentar por el canto de sirena de nuestra enclenque y siempre variable partidocracia. Me refiero a los dirigentes rurales de primera línea.
Ante el ataque demencial, cotidiano, del “matrimonio” contra “el campo”, es lógico que la oposición quiera dar lustre a sus listas con nombres de auténticos líderes que han mostrado con creces que representan algo importante y han concitado el respeto de la gente.
Leer el resto »
Autor: María Lilia Genta
Link Rss para esta publicación
Link permanente al articulo
Enviar a un amigo
La Tablada y sus héroes
Ayer y Hoy
Hay hechos sobre los que podemos escribir con distancia y absoluta objetividad. Aquellos que no fueron protagonizados por amigos nuestros o amigos de nuestros hijos. O, también, por otros que hemos conocido después de los acontecimientos aprendiendo a quererlos y a admirarlos por sus dichos y sus obras. En el caso del combate de La Tablada es casi imposible que, aún después de veinte años, los afectos no nos sacudan fuertemente.
El Capitán Horacio Fernández Cutiellos y el Mayor Médico Mario Caponnetto (mi esposo) revistaron al mismo tiempo en el Colegio Militar de la Nación. Allí trabaron una profunda amistad. Tenían una perfecta comunión en lo religioso, en el amor a la patria y en los valores en que debían ser formados los Cadetes. Por pedido de Fernández Cutiellos, Jefe de la Tercera Compañía de Infantería –respetadísimo y amado por sus Cadetes– mi esposo colaboró en la formación humanística de esos Cadetes. A Horacio no se le ocurrió pedirle la colaboración habitual que se les hacía a los médicos, las clases de “higiene”. Se le ocurrió que lo ayudara a formar las cabezas de esos jóvenes en aquellos principios que los harían mejores oficiales. Mi esposo admiraba a Horacio. No sólo por constatar día a día sus virtudes como Jefe y verlo templar el espíritu militar de sus subordinados, sino además por su cultura y su formación humanística que excedía, por lejos, la del promedio común de la oficialidad.
Leer el resto »
Autor: María Lilia Genta
Link Rss para esta publicación
Link permanente al articulo
Enviar a un amigo
¡Vaya totalitarismo, discriminación
y otras yerbas!
Buenos Aires, 1 de diciembre de 2008
Sra. Decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales de la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino
Católica de Tucumán
Dra. María Gilda Pedicone de Valls
************************
De mi consideración:
No salgo de mi asombro por la decisión de “levantar” el curso del Profesor Héctor Hernández. Pero mucho más me asombran las razones que usted aduce. Si le parece mal que se diga que hubiera sido mejor aplicar el Código de Justicia Militar, juzgar a los guerrilleros y fusilar a quienes lo merecieran, dentro del más estricto orden ético y jurídico (que tal es lo que expresó el Dr. Hernández en consonancia con la doctrina católica) se puede deducir que usted es partidaria de la desaparición de personas y de la represión ilegal.
Leer el resto »
Autor: María Lilia Genta
Link Rss para esta publicación
Link permanente al articulo
Enviar a un amigo
Los prisioneros de guerra y sus familias
No podemos estar en otra parte, no podemos ya estar distraídos
Paul Claudel
Leer el resto »
No encuentro otra forma de expresarme que no sea espontánea. Escribo como hablo. Intento un estilo claro, ordenado, objetivo y distante de las emociones, pero fracaso. De todas maneras hay otras personas que lo hacen con solvencia y todas las formalidades de rigor. Entonces, sigo “a mi manera”. ¿Cómo cambiar el estilo, si el tema que me corroe las entrañas es el dolor de mis amigos? “Entraña y estilo” predicaba el joven español –político poeta– que aprendí a amar al lado de mi padre. No podía imaginar a los ocho años que Dios le tenía destinada a mi padre una muerte semejante a la de José Antonio.
Autor: María Lilia Genta
Link Rss para esta publicación
Link permanente al articulo
Enviar a un amigo
Jordán Bruno Genta
La Cruz y la Fiesta

La risa de mi padre, contagiosa, incomparable, está tan presente en mis recuerdos como la Cruz, la filosofía y la política.
Leer el resto »
Autor: María Lilia Genta
Link Rss para esta publicación
Link permanente al articulo
Enviar a un amigo
Horacio Zaratiegui
In memoriam
Tu figura inconfundible y tu sonrisa.
A pesar de los pesares no nos hacías faltar tu sentido del humor.
En toda ocasión. En una fiesta, en una ríspida reunión preparatoria de los actos del 5 de octubre. Entre empanadas, vino y asado. Por la internet.
Leer el resto »
Autor: María Lilia Genta
Link Rss para esta publicación
Link permanente al articulo
Enviar a un amigo
Habló un soldado
Habló el General Menéndez. Habló como un General. Parece un general. Es un General.
El suyo fue un alegato sobrio de incuestionable estilo castrense. Parecía hablar frente a una formación militar. Hasta podíamos imaginar una tropa formada en el lugar del tribunal.
Estamos tan poco acostumbrados, últimamente, a escuchar a un soldado hablar como soldado que esta actitud viril y digna, precisa y escueta, nos asombra. Lo que era habitual se ha vuelto la excepción.
Leer el resto »
Autor: María Lilia Genta
Link Rss para esta publicación
Link permanente al articulo
Enviar a un amigo
“A mí hablame en cristiano”
La Columnista Invitada de Hoy : María Lilia Genta
Sólo a un pedante insidioso, mala entraña, se le pudo ocurrir “tirarle” con Sócrates a un chacarero que se ha cansado de aclarar que no tiene más que séptimo grado. ¿Creyó que lo humillaría? Jamás. El gringo De Angeli le respondió al toque: “a mí hablame en cristiano, no me vengas con latines”. Respuesta genial. El pedante se había lanzado a una interpretación pesada y capciosa de la célebre actitud de Sócrates que prefirió beber la cicuta a desobedecer las leyes. Típico de “mono sabio”. La respuesta del gringo fue sabia: una ley mala no debe ser obedecida.
Podríamos extendernos en consideraciones: una ley contraria al bien común, sacada bajo presión, en medio de repugnantes “toma y daca” y chicanas de los pasillos políticos, debe ser desobedecida. Sócrates bebió la cicuta porque consideraba que las leyes de Atenas eran justas; no eran justos los jueces que se las aplicaron injustamente a él. Bebiendo la cicuta daba el magnífico testimonio del mundo pagano sobre la fidelidad a la verdad y el respeto a las leyes. Después, Jesús, muriendo en la Cruz llevaría a su pleno cumplimiento este testimonio. El sacrificio de la Cruz (que Él, por su divinidad, podría haber evitado) lleva a su acabamiento y perfección aquello que en Sócrates fue sólo un anuncio, casi milagroso, en el paganismo.
Leer el resto »
Autor: María Lilia Genta
Link Rss para esta publicación
Link permanente al articulo
Enviar a un amigo

















