Sección 'Mario Baquela'



Un proyecto de dictador centrífugo

Mario BaquelaSuda­mé­rica se ha carac­te­ri­zado por su vul­ne­ra­bi­li­dad a todos los males de la huma­ni­dad, y ha resis­tido muchos de ellos gra­cias a su con­for­ma­ción geo­grá­fica y estra­té­gica que le ha per­mi­tido superar sin nin­guna pre­cau­ción pro­gra­mada las cala­mi­da­des que afec­ta­ron pro­fun­da­mente al resto del pla­neta. Tam­bién, se ha dis­tin­guido por su pro­pia inca­pa­ci­dad para desa­rro­llar sus rique­zas y poten­cia­li­da­des desa­fiando así las ambi­cio­nes de otras estruc­tu­ras polí­ti­cas, socia­les y regio­na­les del mundo glo­bal que man­tie­nen, por su parte y acei­ta­da­mente, las posi­bi­li­da­des de arri­bar rápi­da­mente al estado de cala­mi­dad al que es con­du­cido sin pausa el des­tino del hombre.

Su con­for­ma­ción socio­ló­gica impi­dió el desa­rro­llo de con­cien­cias y auto reco­no­ci­miento de valo­res, tra­di­cio­nes y dere­chos. La des­co­ne­xión de sus comu­ni­da­des con las corrien­tes huma­nis­tas y cien­tí­fi­cas del resto de la civi­li­za­ción occi­den­tal del mundo moderno, el des­co­no­ci­miento de la evo­lu­ción del pen­sa­miento polí­tico, filo­só­fico y cul­tu­ral del resto del uni­verso, con­vir­tió a Suda­mé­rica en una región uti­li­ta­ria, poblada por masas que igno­ra­ron su pro­pia evo­lu­ción y se dedi­ca­ron a la bús­queda insos­la­ya­ble del sus­tento dia­rio sin ali­men­tar los espí­ri­tus y desa­rro­llar las men­tes.

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Autor: Mario Baquela

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La Matríz K

Mario BaquelaNo he de callar, por más que con el dedo,
ya tocando la boca, o ya en la frente,
silen­cio avi­ses, o ame­na­ces miedo.
¿No ha de haber un espí­ritu valiente?
¿Siem­pre se ha de sen­tir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?

Fran­cisco de Que­vedo y Ville­gas – Poeta espa­ñol del Siglo XVII

El exceso de indi­vi­dua­lismo que siem­pre carac­te­rizó a los argen­ti­nos no pudo sino lle­var al des­en­ca­de­nante socio­ló­gico de la socie­dad de masas. La angus­tia de ser indi­vi­duo sin fines com­par­ti­dos o reglas pri­mor­dia­les crea una ten­sión que lleva a inten­tar diluirse en la masa; en la de la gente o en cual­quier otra masa. En la masa uno no nece­sita pen­sar; sólo dejarse lle­var, arras­trar. Por eso cau­tiva: es cómoda, dis­pensa de pen­sar y de la res­pon­sa­bi­li­dad. En la masa todos se borran, se disi­mu­lan en un mismo decir y hacer y allí no hay supe­rio­ri­dad ni jerar­quía. Es la como­di­dad de la anomia y del “todos somos lo mismo”

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Autor: Mario Baquela

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