¿Hay cambios significativos en el panorama político boliviano?

Willi NoackPor un lado, sí, los hay y muy sig­ni­fi­ca­ti­vos.
Por otro lado, no, en lo abso­luto no ha cam­biado nada, más bien se recon­firma lo que se sos­pe­chaba ya antes.
Por supuesto, la gran mayo­ría reza por­que no se pro­duzca una revo­lu­ción bol­che­vi­que pero el peli­gro de con­fron­ta­cio­nes crece. Es impo­si­ble pro­nos­ti­car con qué resul­ta­dos, en vista de que sería mera espe­cu­la­ción opi­nar sobre la deter­mi­na­ción y afi­lia­ción de los prin­ci­pa­les acto­res.

Pero vaya­mos por partes.

¿Cuá­les son los cam­bios significativos?

El MAS revela cada vez más sus ver­da­de­ras inten­cio­nes y gente de buena fe, o de poca infor­ma­ción, o de fácil engaño o con deseo de que­darse bien con el poder empie­zan a dis­tan­ciarse de su ini­cial “visto bueno” o de su voto castigo.

Está incre­men­tando en expre­sio­nes múl­ti­ples la resis­ten­cia con res­pecto al MAS y su pro­grama, por ejem­plo con recur­sos lega­les, legí­ti­mos, aca­tando las reglas vigen­tes de la demo­cra­cia. Se nota un con­di­cio­na­miento inter­na­cio­nal: EE.UU. ofrece 600 millo­nes de dóla­res, pero exige res­peto por la demo­cra­cia. El fallo del Tri­bu­nal Cons­ti­tu­cio­nal que vigi­lará sobre la CPE es de enorme importancia.

¿Cuá­les son los ele­men­tos que no cambiaron?

Des­taca la firme inten­ción del MAS de “refun­dar” Boli­via y cons­ti­tuir un Estado socialista-comunista. No cam­bia su ideo­lo­gía, su doc­trina, y ello a pesar de la cre­ciente resistencia.

Como prueba de esta afir­ma­ción sirve el hecho que el gobierno abre nue­vos esce­na­rios sin aban­do­nar los ya abier­tos, algu­nos por el momento en “vere­mos”: Estado laico, RUDE, nacio­na­li­zar las ins­ti­tu­cio­nes pri­va­das de edu­ca­ción, decla­rar la Asam­blea Cons­ti­tu­yente como “ori­gi­na­ria” y con voto de sim­ple mayo­ría, INRA, cen­sura de los pre­fec­tos demo­crá­ti­ca­mente ele­gi­dos (que deben ser fis­ca­li­za­dos por con­se­je­ros depar­ta­men­ta­les igual­mente demo­crá­ti­ca­mente ele­gi­dos), la crea­ción del “Estado Mayor del Pue­blo” si bien con otra deno­mi­na­ción: Asam­blea Popu­lar, como poder máximo al que debe­rán supe­di­tarse todos los pode­res del Estado. Sigue igual el rol de los “Movi­mien­tos Socia­les” que defi­nen supues­ta­mente el futuro del país. Sigue el cuento de las 36 “nacio­nes ori­gi­na­rias” cuando en ver­dad un 80% de la pobla­ción es mes­tiza. Sigue tam­bién el uso de la pala­bra “demo­cra­cia” en una inter­pre­ta­ción ter­gi­ver­sada, pues se trata de una seudo-democracia que carece de las carac­te­rís­ti­cas esen­cia­les; el tota­li­ta­rismo ejer­cido por un super­po­der “social” por encima de los pode­res inde­pen­dien­tes es el ejem­plo patético.

¿Cuá­les son las posi­bles o pro­ba­bles con­se­cuen­cias de esta situación?

Lo pro­ba­ble es que las dos visio­nes de Boli­via, una Boli­via comu­nista ver­sus una Boli­via como Estado moderno, de dere­cho, con una eco­no­mía social de mer­cado, y con garan­tías cons­ti­tu­cio­na­les para el goce de liber­ta­des indi­vi­dua­les, van a enfren­tarse cada vez con más vio­len­cia. A la medida que el MAS se dé cuenta que su Plan A, la “revo­lu­ción demo­crá­tica” (abu­sando de las liber­ta­des de la actual CPE para eli­mi­nar estas liber­ta­des) no pros­pe­rará, es de temer que van a ves­tirse de pon­chos rojos como hemos escu­chado en Wari­sata. Mar­chas y con­cen­tra­cio­nes no pue­den sus­ti­tuir los pro­ce­di­mien­tos obli­ga­to­rios esta­ble­ci­dos en la CPE vigente; los únicos repre­sen­tan­tes del pue­blo son los dipu­tados y sena­do­res (y coyun­tu­ral­mente asam­bleís­tas) demo­crá­ti­ca­mente ele­gi­dos. Por supuesto, la gran mayo­ría reza por­que no se pro­duzca una revo­lu­ción bol­che­vi­que pero el peli­gro de con­fron­ta­cio­nes crece. Es impo­si­ble pro­nos­ti­car con qué resul­ta­dos, en vista de que sería mera espe­cu­la­ción opi­nar sobre la deter­mi­na­ción y afi­lia­ción de los prin­ci­pa­les actores.

Otra posi­bi­li­dad con­siste en un cam­bio de la tác­tica del MAS y reco­no­cer que el pro­yecto de la refun­da­ción no puede ser imple­men­tado con la cele­ri­dad pla­ni­fi­cada, lo que no sig­ni­fica para nada el aban­dono de este plan. Otra variante puede ser una auto-dinámica cuando los pro­ce­sos esca­pen del con­trol de los diri­gen­tes. Como se ve, en el cua­dro actual no es posi­ble pro­nos­ti­car, exis­ten dema­sia­dos fac­to­res que inter­vie­nen y que no son de cono­ci­miento público. Entre ellos figura el grado de pre­pa­ra­ción (logís­tica, dis­po­ni­bi­li­dad de dinero, ase­so­ra­miento, recur­sos huma­nos) para un enfren­ta­miento con armas.

Fuente: El Foro Bolivia

Autor: Willi Noack

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